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¡SEÑORES, UN DESASTRE VISUAL DE PROPORCIONES ÉPICAS SE AVECINA CON ‘CLAIR OBSCUR: EXPEDITION 33’!

El estudio francés Sanfall Interactive, en un acto de osadía sin precedentes, pretende deslumbrarnos con un videojuego que, según ellos, nos transportará a un mundo onírico. Lo que no nos dijeron es que ese mundo onírico se parece sospechosamente a la pesadilla de cualquier gamer con una PC de gama baja.

Seis horas de preview nos han dejado con una sensación agridulce: paisajes que parecen pintados por Dalí después de una noche de excesos y criaturas que te hacen preguntarte si el diseñador se inspiró en un manual de biología alienígena. ¡Pero ojo!, que todo ese esplendor visual se viene abajo con unos problemas técnicos dignos de un estudiante de primer año de programación. El Anti-Aliasing y el Ray Tracing brillan por su ausencia, a menos que tengas una computadora de la NASA.

La historia, con sus tres protagonistas (Gustave, Lune y Maelle), parece sacada de un fanfic de Final Fantasy escrito por un algoritmo con insomnio. Nos prometen giros argumentales, personajes profundos y un misterio que se desvela a medida que avanzamos, pero por ahora solo hemos visto diálogos más largos que la cola del ANSES un día de cobro.

El gameplay, una mezcla de combate por turnos con Quick Time Events, es como intentar bailar tango con un canguro: interesante, pero confuso. El sistema de Puntos de Acción (PA) te obliga a pensar cada movimiento como si fuera una partida de ajedrez con esteroides, lo cual está bien si te gusta quemarte las neuronas. La interfaz, un calco de Persona 5 pero con más parafernalia, te hará sentir como si estuvieras manejando un avión en vez de un personaje.

Y no hablemos de la personalización: armas, habilidades, Pictos… ¡Más opciones que candidatos en una elección presidencial! La idea es buena, pero la cantidad de variables te hará sentir como si estuvieras armando un mueble de IKEA sin instrucciones.

En resumen, ‘Clair Obscur: Expedition 33’ es una promesa con potencial, pero con más bugs que una verdulería en verano. Si sos de los que tienen una PC que puede freír un huevo en la placa de video, quizá puedas disfrutarlo. Si no, preparate para una experiencia visual que te hará cuestionar la realidad… y la salud mental de los desarrolladores.
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