Tras el escándalo en Liniers, donde barras de Vélez se trenzaron a las piñas con policías fuera de servicio, la Justicia liberó a casi todos los involucrados. Quedan dos barras presos, con prontuario, y los canas zafaron. Mientras, el debate está que arde: ¿quién empezó la gresca? ¿Y qué hacían los agentes con las 9 milímetros en un fulbito?
Liberaron a casi todos los barras y policías tras la batalla campal en Vélez
El miércoles por la noche, después del partido entre Vélez y Peñarol, el barrio de Liniers se convirtió en escenario de una gresca digna de una película de Olmedo y Porcel, pero con menos gracia y más fierros. La plana mayor de la barra de Vélez, «La Pandilla», se topó con un grupo de policías de la comisaría vecinal 9 jugando al fútbol 5 en la esquina de Álvarez Jonte y Roma. Los uniformados, vestidos de civil pero con las armas reglamentarias en un bolso (sí, como leen), terminaron a las trompadas con los barras. Hubo un disparo al aire, un robo de arma y 26 detenidos. Un verdadero papelón.
¿Picardía o barbarie? El debate sobre la responsabilidad de la policía
Dos días después del bochorno, el juez Martín Yadarola decidió liberar a 14 de los 16 barras y a todos los policías involucrados. Solo quedaron tras las rejas Erick Linardi y Cristian «el Castor» Cejas, dos barras con antecedentes (algo así como los Riquelme de la tribuna, pero sin talento). La carátula: lesiones leves en riña y sustracción de arma reglamentaria, delitos que en Argentina te pueden condenar a… ¡barrer la cancha!
El momento en el que un barra de Vélez roba el arma y gatilla
El abogado de los barras, Hernán Grimberg, tiró la pelota afuera y dijo que «fue una pelea como tantas que se dan en un partido de fútbol amateur», y que los policías fueron los que empezaron la gresca. ¿Será que los barras estaban jugando al inocente como el Bambino Veira en el ’90?
Así arrancó la pelea entre barras de Vélez y policías
Derecho de admisión: ¿un chiste para los barras?
Mientras tanto, los 14 barras liberados tienen prohibido pisar un estadio por 48 meses (según la Ciudad) o por tiempo indeterminado (según Nación). Una medida que suena a amenaza vacía, ya que varios de estos muchachos ya tenían derecho de admisión y, sin embargo, se pasearon por Qatar durante el Mundial como si fueran el Diego. ¿Será que el derecho de admisión es como el VAR, se aplica cuando conviene? La causa sigue su curso, pero el olor a impunidad ya se siente en el aire. Habrá que ver si la Justicia se pone los pantalones largos o si termina siendo un nuevo capítulo del folclore argentino.