el peronismo, a pura rosca
Tras el anuncio de la prisión domiciliaria de Cristina Kirchner, el kirchnerismo provincial se vio obligado a un replanteo estratégico inminente. Fuentes cercanas a la cúpula partidaria revelaron que este domingo se realizó una cumbre que delineó el futuro electoral del peronismo bonaerense, en un encuentro que disipó tensiones y consolidó alianzas. Axel Kicillof, gobernador de la provincia, logró imponer su visión frente a La Cámpora, liderada por Máximo Kirchner, manteniendo el desdoblamiento de los comicios: el 7 de septiembre se votarán legisladores provinciales y el 26 de octubre, los nacionales.
El encuentro, que reunió a las principales figuras del Movimiento Derecho al Futuro, el Frente Renovador y La Cámpora, formalizó un frente electoral conjunto para afrontar ambos llamados a las urnas. La piedra angular del acuerdo reside en un criterio tan simple como pragmático: «serán los dirigentes más competitivos» quienes encabezarán las listas seccionales. Esta decisión busca minimizar riesgos en el distrito de mayor peso electoral del país que actualmente gobierna el peronismo. La lógica es clara: evitar tropezones en el territorio que oficia de bastión principal.
la mesa chica que decide
El clima general del cónclave, si bien fue calificado como «bueno», no estuvo exento de «algunas discusiones picantes», según dejaron trascender los asistentes. El nuevo escenario político, con Cristina Kirchner bajo arresto domiciliario en su residencia de Constitución, obligó a La Cámpora a moderar sus habituales críticas hacia la gestión de Kicillof, propiciando un espacio de negociación más equitativo. Esto marca un cambio significativo en la dinámica interna del peronismo bonaerense, donde las facciones, históricamente, han sido más propensas a la confrontación que a la convergencia.
En el plano operativo, se estableció una «mesa chica» integrada por representantes de las tres fuerzas, cuya misión será la de definir a los candidatos. No obstante, la estrategia electoral general quedará bajo la órbita del gobernador Kicillof. Esta distribución de roles, aunque otorga poder de decisión al mandatario provincial, también podría, según interpretaciones de analistas políticos, fungir como un mecanismo para que La Cámpora cuente con un blanco al que «culpar a Kicillof en caso de una derrota del peronismo». Un clásico gambito político que siempre mantiene a todos en vilo.
mates, facturas y motosierra
Más allá de las definiciones electorales, el encuentro sirvió para consensuar posturas sobre temas coyunturales y de alta relevancia política, como la «necesidad de enfrentar las políticas de ajuste y endeudamiento de Milei, defender la inocencia de CFK y evitar que ingrese la motosierra a la PBA». Un discurso unificado que busca cohesionar al electorado peronista frente a los desafíos que plantea la actual administración nacional.
La reunión se extendió desde las 18.00 hasta las 22.00 horas, en un ambiente que, según la información brindada, incluyó el consumo de «mates y facturas», elementos infaltables en cualquier negociación política argentina que se precie. Los principales referentes acordaron un nuevo encuentro para el próximo martes, con el objetivo de profundizar en la hoja de ruta electoral bonaerense.
La delegación de Movimiento Derecho al Futuro, la fuerza de Kicillof, estuvo conformada por el gobernador, su jefe de asesores Carlos «Carli» Bianco, los intendentes Julio Alak (La Plata), Mario Secco (Ensenada), Fernando Espinoza (La Matanza), Andrés Watson (Varela) y el ex intendente Alberto Descalzo (Ituzaingó).
Por el Frente Renovador, Sergio Massa lideró la representación, acompañado por Sebastián Galmarini, Alexis Guerrera (ex ministro de Transporte y actual presidente de la Cámara de Diputados bonaerense) y el intendente de San Fernando, Luis Andreotti.
En tanto, La Cámpora estuvo encabezada por Máximo Kirchner, flanqueado por las intendentas Mayra Mendoza (Quilmes) y Mariel Fernández (Moreno), y el jefe comunal de Lomas de Zamora, Federico Otermín.