<div class="semiton-wrapper" data-texto="La espera por The Witcher IV se extiende más allá de lo razonable, como ese trámite eterno en una oficina pública, proyectándose para fines de 2027 o principios de 2028. Sí, sabemos, falta un siglo, pero ya estamos acá, listos para desglosar el futuro de ese mundo donde los monstruos no son lo más aterrador. Porque, admitámoslo, a veces el contrato de tu vida laboral es más terrorífico que cualquier ghoul.

Y hablando de contratos, el mismísimo Andrzej Sapkowski, la mente maestra detrás de todo este embrollo de brujos y pociones, ha soltado una perla de sabiduría durante la presentación de su nuevo libro, “Crossroads of Ravens”. Según él, “Los contratos entre la compañía y yo son excelentes ahora mismo. Esperemos que siga así.” Un “esperemos” cargado de historia, si me permiten la digresión. Es que, claro, cuando tu obra maestra se convierte en un fenómeno mundial, uno espera que el rédito no solo se mida en aplausos, ¿verdad? La ley polaca, con su particular sentido de la justicia poética, permite que el creador reclame su tajada extra si la cosa explota más de lo previsto. Y con The Witcher 3, la cosa no explotó, hizo un big bang.

Pero la verdadera novedad, el giro de guion que todos esperábamos –o no–, es que Ciri se calza las botas de protagonista. Sí, la Princesa de Cintra, la sorpresa, la niña a la que Geralt persiguió por medio continente, ahora es la bruja principal. Una trilogía enterita para ella, prometiendo una narrativa más oscura y madura. A ver si ahora sí la dejan decidir dónde comprar el pan sin que haya una profecía de por medio. Mientras tanto, las teorías sobre la despedida definitiva de Geralt ya están más revueltas que un guiso de brujo. ¿Será que el pobre ya puede jubilarse y dedicarse a pescar? ¿O lo veremos de nuevo, quejándose de la política de precios de las espadas? La pregunta es obligada: ¿Emocionados por un futuro sin Geralt pero con Ciri, o ya están buscando las antorchas para protestar?">