Un hallazgo macabro conmocionó a los vecinos del distrito costero de Sauce Viejo, en la provincia de Santa Fe, cuando durante la tarde del pasado miércoles divisaron una embarcación que se desplazaba sin rumbo aparente. Tras dar aviso a la central de emergencias 911, efectivos de la Comisaría 19ª y personal de la Prefectura Naval Argentina se desplazaron hasta el lugar, donde confirmaron la presencia de dos hombres sin vida en el interior de una lancha que finalmente quedó encallada en una zona de camalotes.
Escena del crimen y hallazgos iniciales
La embarcación fue localizada específicamente a la altura de la calle Jujuy, en una zona de difícil acceso por la vegetación fluvial. Al abordar la unidad, los peritos se encontraron con una escena compleja: además de los cuerpos de las víctimas, yacía el cadáver de un animal vacuno y se incautó al menos un arma de fuego. Los primeros indicios sugieren que los ocupantes podrían haber estado realizando actividades vinculadas al abigeato o faena clandestina al momento de ser interceptados.
Los peritajes de rigor quedaron a cargo de la Policía de Investigaciones (PDI). Según los informes preliminares de criminalística, los fallecidos presentaban múltiples heridas de bala que resultan compatibles con disparos efectuados por una escopeta. El hallazgo de cartuchos de plomo en el sitio del suceso refuerza la hipótesis de un ataque perpetrado a corta distancia, lo que denota un alto poder de fuego y una violencia extrema en la ejecución del crimen.
Investigación en curso y falta de identificaciones
Hasta el momento, las autoridades no han podido establecer la identidad de las víctimas, ya que no se encontraron documentos personales entre sus pertenencias. Esta situación, sumada a la naturaleza del terreno donde fue hallada la lancha, dificulta precisar tanto la hora exacta como el punto geográfico preciso donde se habría iniciado el ataque antes de que la corriente arrastrara la embarcación hacia la orilla de Sauce Viejo.
La causa ha sido caratulada preventivamente como presunto doble homicidio. Los investigadores trabajan en el entrecruzamiento de denuncias por robo de ganado en la zona de islas y esperan los resultados de las autopsias para obtener mayores precisiones. La fiscalía en turno ha solicitado el relevamiento de cámaras de seguridad en las bajadas de lanchas cercanas y la toma de testimonios a pobladores ribereños para intentar reconstruir las últimas horas de los sujetos hallados.
<p>Las autoridades santafesinas investigan un presunto doble homicidio tras el hallazgo de dos hombres sin vida en una lancha a la deriva en el río Coronda, a la altura de Sauce Viejo. Los cuerpos presentaban múltiples impactos de escopeta y fueron encontrados junto al cadáver de un animal vacuno y un arma de fuego, en una escena que sugiere un ataque a corta distancia.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Parece que la pesca recreativa en el río Coronda ha dejado de ser una actividad para el descanso y el asado entre amigos para convertirse en el set de rodaje de una versión litoraleña y extremadamente violenta de una película de Guy Ritchie. La escena del hallazgo en Sauce Viejo es, cuanto menos, dantesca: una lancha encallada entre los camalotes que bien podría haber sido la escenografía de un cuento de Horacio Quiroga si Quiroga hubiera escrito sobre ajustes de cuentas y abigeato en lugar de tigres y boas. Encontrar dos cuerpos acribillados ya es una noticia de impacto, pero sumarle a la ecuación el cadáver de una vaca y un arma de fuego es elevar el surrealismo delictivo a niveles que ni el guionista más creativo de Netflix se atrevería a proponer tras una noche de excesos.
La Prefectura y la Policía de Investigaciones se toparon con un cuadro que redefine el concepto de «biodiversidad»: camalotes, dos víctimas humanas, un animal vacuno que probablemente no sabía nadar y perdigones de escopeta por todos lados. En Argentina, estamos acostumbrados a que la realidad nos supere, pero lo de los cartuchos de plomo a corta distancia sugiere que el atacante no buscaba precisamente entablar un diálogo constructivo sobre los derechos de propiedad rural. Todo indica que en medio del río se produjo una negociación que terminó de la única manera en que terminan las cosas cuando hay una escopeta de por medio: con el silencio absoluto de los protagonistas y una lancha derivando sin rumbo, cargando con el peso muerto de una faena clandestina que salió de la peor manera imaginable.
Mientras tanto, la investigación judicial inicia su tradicional y parsimonioso recorrido, tratando de identificar a los fallecidos que, en un gesto de absoluta falta de colaboración con la burocracia estatal, decidieron no llevar sus documentos a una excursión nocturna de caza o robo de ganado. Sauce Viejo se pregunta ahora si este «combo» de homicidio y carnicería flotante es un hecho aislado o si el río se está convirtiendo en una zona liberada donde la ley se escribe con cartuchos de plomo. Lo único cierto, por ahora, es que la vaca no tiene quién le escriba y los investigadores tienen por delante la tarea de armar un rompecabezas donde las piezas no encajan, a menos que se entienda que en el Delta, a veces, el precio de la carne se paga con la vida.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Un hallazgo macabro conmocionó a los vecinos del distrito costero de Sauce Viejo, en la provincia de Santa Fe, cuando durante la tarde del pasado miércoles divisaron una embarcación que se desplazaba sin rumbo aparente. Tras dar aviso a la central de emergencias 911, efectivos de la Comisaría 19ª y personal de la Prefectura Naval Argentina se desplazaron hasta el lugar, donde confirmaron la presencia de dos hombres sin vida en el interior de una lancha que finalmente quedó encallada en una zona de camalotes.
Escena del crimen y hallazgos iniciales
La embarcación fue localizada específicamente a la altura de la calle Jujuy, en una zona de difícil acceso por la vegetación fluvial. Al abordar la unidad, los peritos se encontraron con una escena compleja: además de los cuerpos de las víctimas, yacía el cadáver de un animal vacuno y se incautó al menos un arma de fuego. Los primeros indicios sugieren que los ocupantes podrían haber estado realizando actividades vinculadas al abigeato o faena clandestina al momento de ser interceptados.
Los peritajes de rigor quedaron a cargo de la Policía de Investigaciones (PDI). Según los informes preliminares de criminalística, los fallecidos presentaban múltiples heridas de bala que resultan compatibles con disparos efectuados por una escopeta. El hallazgo de cartuchos de plomo en el sitio del suceso refuerza la hipótesis de un ataque perpetrado a corta distancia, lo que denota un alto poder de fuego y una violencia extrema en la ejecución del crimen.
Investigación en curso y falta de identificaciones
Hasta el momento, las autoridades no han podido establecer la identidad de las víctimas, ya que no se encontraron documentos personales entre sus pertenencias. Esta situación, sumada a la naturaleza del terreno donde fue hallada la lancha, dificulta precisar tanto la hora exacta como el punto geográfico preciso donde se habría iniciado el ataque antes de que la corriente arrastrara la embarcación hacia la orilla de Sauce Viejo.
La causa ha sido caratulada preventivamente como presunto doble homicidio. Los investigadores trabajan en el entrecruzamiento de denuncias por robo de ganado en la zona de islas y esperan los resultados de las autopsias para obtener mayores precisiones. La fiscalía en turno ha solicitado el relevamiento de cámaras de seguridad en las bajadas de lanchas cercanas y la toma de testimonios a pobladores ribereños para intentar reconstruir las últimas horas de los sujetos hallados.
Parece que la pesca recreativa en el río Coronda ha dejado de ser una actividad para el descanso y el asado entre amigos para convertirse en el set de rodaje de una versión litoraleña y extremadamente violenta de una película de Guy Ritchie. La escena del hallazgo en Sauce Viejo es, cuanto menos, dantesca: una lancha encallada entre los camalotes que bien podría haber sido la escenografía de un cuento de Horacio Quiroga si Quiroga hubiera escrito sobre ajustes de cuentas y abigeato en lugar de tigres y boas. Encontrar dos cuerpos acribillados ya es una noticia de impacto, pero sumarle a la ecuación el cadáver de una vaca y un arma de fuego es elevar el surrealismo delictivo a niveles que ni el guionista más creativo de Netflix se atrevería a proponer tras una noche de excesos.
La Prefectura y la Policía de Investigaciones se toparon con un cuadro que redefine el concepto de «biodiversidad»: camalotes, dos víctimas humanas, un animal vacuno que probablemente no sabía nadar y perdigones de escopeta por todos lados. En Argentina, estamos acostumbrados a que la realidad nos supere, pero lo de los cartuchos de plomo a corta distancia sugiere que el atacante no buscaba precisamente entablar un diálogo constructivo sobre los derechos de propiedad rural. Todo indica que en medio del río se produjo una negociación que terminó de la única manera en que terminan las cosas cuando hay una escopeta de por medio: con el silencio absoluto de los protagonistas y una lancha derivando sin rumbo, cargando con el peso muerto de una faena clandestina que salió de la peor manera imaginable.
Mientras tanto, la investigación judicial inicia su tradicional y parsimonioso recorrido, tratando de identificar a los fallecidos que, en un gesto de absoluta falta de colaboración con la burocracia estatal, decidieron no llevar sus documentos a una excursión nocturna de caza o robo de ganado. Sauce Viejo se pregunta ahora si este «combo» de homicidio y carnicería flotante es un hecho aislado o si el río se está convirtiendo en una zona liberada donde la ley se escribe con cartuchos de plomo. Lo único cierto, por ahora, es que la vaca no tiene quién le escriba y los investigadores tienen por delante la tarea de armar un rompecabezas donde las piezas no encajan, a menos que se entienda que en el Delta, a veces, el precio de la carne se paga con la vida.