Conflicto en Pinamar, El intendente Ibarguren enfrenta a los balnearios por la creación de una nueva tasa

Redacción Cuyo News
8 min

La temporada de verano en el partido de Pinamar ha comenzado bajo un clima de marcada tensión política y judicial. Lo que tradicionalmente se proyectaba como una etapa de reactivación económica para la región se ha transformado en un escenario de conflicto tras la aprobación de una nueva tasa municipal impulsada por el intendente Juan Ibarguren (PRO). Esta medida ha provocado una rebelión entre los propietarios de balnearios, quienes sostienen que el gravamen desequilibra de forma crítica la ecuación financiera de sus establecimientos.

Fuego cruzado por la presión impositiva

El conflicto escaló luego de que el Concejo Deliberante, contando con una mayoría oficialista, otorgara luz verde a un esquema tributario que impacta de manera directa sobre las concesiones de playa. De acuerdo con la Cámara de Concesionarios de Unidades Turísticas Fiscales de Pinamar, la nueva carga fiscal resulta desproporcionada y se implementa en un momento de vulnerabilidad para el sector debido a la notable caída en los niveles de consumo.

Fuentes del sector empresarial aseguran que la presión impositiva se ha vuelto «insostenible» y acusan a la administración local de intentar solventar el déficit financiero del Ejecutivo a expensas de la rentabilidad del sector privado. «Empezamos la temporada con una mochila que rompe cualquier previsión de costos», manifestaron representantes de los paradores, advirtiendo que este desajuste se traduce, sin margen de maniobra, en un incremento de las tarifas de los servicios ofrecidos a los veraneantes.

Precios de «gama alta» en la zona de costa

La traslación de la carga tributaria y el impacto de la inflación generalizada han configurado una estructura de precios en los paradores que obliga a los turistas a un replanteo estricto de sus gastos diarios. En la actualidad, consumir productos clásicos de la temporada en Pinamar requiere un presupuesto que ha alcanzado valores históricos:

  • El choclo: Se comercializa a un precio de $14.000 la unidad en las áreas de carpas y servicios.
  • Helados y refrescos: Los productos básicos parten desde los $7.000, con incrementos sujetos a la exclusividad de la zona o el balneario.
  • Docena de churros: El valor oscila entre los $12.000 y $15.000, variando según el relleno y la ubicación del puesto de venta.

Perspectivas y riesgo de exclusión turística

El malestar entre los concesionarios no se limita a la rentabilidad inmediata, sino que apunta al modelo de gestión. Advierten que Pinamar corre el riesgo de consolidarse como un destino «expulsivo», donde incluso los sectores de alto poder adquisitivo comienzan a cuestionar la relación entre costo y servicio.

Mientras el intendente Ibarguren justifica la tasa como un instrumento indispensable para garantizar los servicios urbanos ante el recorte de fondos de origen nacional, los empresarios alertan sobre las consecuencias operativas. De no mediar una revisión de la medida o una compensación fiscal, advierten que muchos establecimientos se verán forzados a reducir sus planteles de personal o a operar con balances negativos durante el resto del mes de enero, dejando una incógnita sobre la sostenibilidad de la temporada en curso.

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