«Happy New Year» La insólita frase de Maduro en su primera audiencia por narcoterrorismo en Manhattan

Redacción Cuyo News
7 min

En una jornada marcada por el rigor procesal y breves instantes de un surrealismo casi cinematográfico, el exmandatario Nicolás Maduro Moros y su esposa, Cilia Flores, tuvieron su primera comparecencia formal ante la justicia de los Estados Unidos. El acto tuvo lugar en el tribunal federal de Manhattan, bajo la supervisión del juez Alvin Hellerstein, de 92 años, quien lidera el caso donde se les acusa de delitos que incluyen conspiración para el narcoterrorismo y tráfico de armas.

El desafío al protocolo y la declaración de inocencia

Al inicio de la sesión, Maduro intentó establecer una postura política frente al estrado. Tras saludar a los presentes con un inesperado «Happy New Year», el acusado respondió a las preguntas de identificación con una declaración que excedió el protocolo habitual: «Soy el presidente constitucional de la República de Venezuela. Estoy aquí secuestrado desde el 3 de enero. Fui capturado en mi casa». No obstante, el magistrado Hellerstein fue tajante al interrumpirlo, recordándole que existiría un momento procesal oportuno para presentar dichos argumentos.

Cuando se procedió a la lectura de los cargos, que vinculan a la pareja con una estructura de narcotráfico a gran escala, Maduro negó los hechos con un movimiento de cabeza. Al momento de pronunciarse sobre su culpabilidad, fue enfático: “Soy inocente. No soy culpable”. Por su parte, Cilia Flores, quien se identificó como «primera dama de Venezuela», mantuvo una actitud mucho más reservada, limitándose a declarar: “No culpable. Completamente inocente”.

Estado de salud y solicitudes de la defensa

Uno de los puntos de mayor preocupación para el equipo legal de los acusados fue la integridad física de Flores. Según manifestaron sus abogados, la mujer presenta “múltiples lesiones” derivadas del operativo de detención, por lo que solicitaron formalmente la realización de estudios médicos y radiografías ante la sospecha de una fractura de costillas. Ambos acusados utilizaron sistemas de traducción simultánea y estuvieron asistidos permanentemente por sus defensores, quienes aconsejaron a Maduro moderar sus intervenciones espontáneas durante la lectura de pruebas.

Tensión en la sala y cierre de la audiencia

El ambiente, que se había mantenido bajo un control estricto, se caldeó hacia el final de la audiencia cuando un asistente desde la galería pública increpó a Maduro a los gritos, afirmando que el acusado debería pagar por sus crímenes. Ante la expulsión del sujeto por orden del juez, Maduro reaccionó exclamando: “¡Soy un presidente secuestrado! ¡Un prisionero de guerra!”.

Antes de ser retirado del recinto, se registró un incidente menor cuando un alguacil federal interceptó a Maduro para retirarle un bolígrafo que este había intentado guardar entre sus pertenencias. El juez Hellerstein dio por finalizada la sesión tras fijar la próxima audiencia para el 17 de marzo, fecha en la que continuará este proceso judicial de trascendencia global. Por el momento, ninguno de los dos imputados ha solicitado la libertad bajo fianza, aunque su defensa no descartó presentar el pedido en el futuro cercano.

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