El reconocido chef Christian Petersen recibió el alta médica a inicios de esta semana, luego de permanecer casi un mes internado a raíz de una falla multiorgánica. Este jueves, el cocinero sorprendió a sus seguidores con su primera publicación en su cuenta de Instagram tras el delicado episodio de salud que mantuvo en vilo al ambiente gastronómico.
En la fotografía compartida, cuya imagen central es un plato con dos medialunas, el profesional saludó con un mensaje simple y optimista: “Buenas buenas. Suave, sin prisa pero sin pausa… a seguir”. A pie de la publicación, Petersen agregó un emoji de la bandera argentina y la palabra “Medialunas”, un guiño que muchos interpretaron como una referencia a que el producto fue elaborado por él mismo, marcando su regreso a la actividad culinaria. Sus seguidores celebraron esta publicación, interpretándola como una clara señal de recuperación y el inicio de una nueva etapa personal y profesional.
El accidente en el volcán Lanín
Este lunes, Petersen fue dado de alta tras haberse descompensado durante una excursión en el volcán Lanín, en San Martín de los Andes, el pasado 18 de diciembre. Por primera vez desde el incidente, el chef brindó detalles sobre su preparación previa y lo ocurrido durante el ascenso. “En verdad estaba reentrenado para subir al Lanín. Todos los días gago de todo”, expresó el cocinero en un audio enviado al periodista Juan Etchegoyen.
En relación con el equipo técnico que supervisó la travesía, el chef destacó la labor del guía asignado: “Era superprofesional. De hecho, él quería que haga n cuanto a lo último que recuerda antes de descompensarse y sufrir una falla multiorgánica”. La precisión sobre el momento exacto del colapso sigue siendo difusa para el protagonista debido a la gravedad del cuadro clínico que atravesó.
Un descenso crítico y el agradecimiento médico
Sobre los momentos previos a la internación, Petersen recordó la sensación de euforia y posterior malestar físico que lo llevó a buscar asistencia profesional de urgencia. “Es verdad que cuando bajé estaba acelerado y por eso fui al médico. Eso es todo lo que te puedo contar porque es lo que me acuerdo”, relató.
Finalmente, el chef quiso desmentir versiones erróneas y agradecer la intervención de los especialistas que trataron su caso desde el primer momento en la Patagonia hasta su traslado a Buenos Aires. “Es verdad que bajé del volcán Lanín muy rápido y muy contento. Es verdad que los guías son increíbles. Es verdad que tanto la gente de Junín, de San Martín de Los Andes y del Hospital Alemán son los mejores médicos de la Argentina y me salvaron la vida”, concluyó, cerrando así un capítulo crítico en su salud.
<p>El reconocido chef Christian Petersen recibió el alta médica tras permanecer casi un mes internado debido a una falla multiorgánica sufrida luego de una excursión en el volcán Lanín. A través de sus redes sociales, el cocinero compartió un mensaje de recuperación junto a la imagen de unas medialunas de producción propia, agradeciendo además al personal sanitario de San Martín de los Andes y del Hospital Alemán.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Bienvenidos a una nueva entrega de «famosos que intentan desafiar a la naturaleza y descubren que no son inmortales», edición alta montaña. Christian Petersen, el hombre que nos enseñó que se puede poner a la parrilla hasta el aire si tiene suficiente manteca, finalmente regresó del más allá —o al menos del Hospital Alemán— tras intentar conquistar el volcán Lanín. Porque claro, cuando uno es un chef exitoso y la vida le sonríe, el siguiente paso lógico no es irse a un spa en Cariló, sino escalar un gigante de piedra para comprobar si la falta de oxígeno marida bien con un Malbec. El resultado fue una falla multiorgánica que dejó a sus órganos internos más confundidos que un vegano en un asado de obra.
Lo maravilloso de esta crónica de supervivencia es la reaparición en Instagram. Petersen volvió al ruedo digital con una foto de dos medialunas y un mensaje que reza: «Buenas buenas. Suave, sin prisa pero sin pausa… a seguir». Es la síntesis perfecta del optimismo rioplatense: casi te vas a ver crecer los rabanitos desde abajo en el sur, pero lo primero que hacés al salir es recordarle al mundo que tus facturas tienen mejor pinta que las de cualquier mortal. Muchos interpretaron el posteo como una señal de que él mismo las amasó, lo cual demuestra que el instinto de amasar manteca es más fuerte que cualquier colapso sistémico. Si Petersen puede hacer hojaldre después de que sus riñones pidieran el artículo 155, nosotros no tenemos excusa para no ir al gimnasio.
Pero lo más fascinante es el audio que le envió a la prensa, donde afirma que estaba «reentrenado» y que «gago de todo» todos los días. Esa confianza ciega en el entrenamiento propio antes de que la montaña te baje el pulgar es la esencia del espíritu aventurero de Palermo Hollywood. Petersen bajó del volcán «acelerado» y terminó con un diagnóstico que asustaría hasta a un guionista de Grey’s Anatomy, pero aquí está, celebrando la vida con hidratos de carbono. Al final del día, el chef demostró que la verdadera cima no era el Lanín, sino lograr que el país entero hable de sus medialunas mientras el personal médico de Junín y San Martín de los Andes todavía se pregunta cómo hicieron para resucitar a un hombre que descendió de la cumbre a una velocidad que desafía las leyes de la física y de la cordura.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El reconocido chef Christian Petersen recibió el alta médica a inicios de esta semana, luego de permanecer casi un mes internado a raíz de una falla multiorgánica. Este jueves, el cocinero sorprendió a sus seguidores con su primera publicación en su cuenta de Instagram tras el delicado episodio de salud que mantuvo en vilo al ambiente gastronómico.
En la fotografía compartida, cuya imagen central es un plato con dos medialunas, el profesional saludó con un mensaje simple y optimista: “Buenas buenas. Suave, sin prisa pero sin pausa… a seguir”. A pie de la publicación, Petersen agregó un emoji de la bandera argentina y la palabra “Medialunas”, un guiño que muchos interpretaron como una referencia a que el producto fue elaborado por él mismo, marcando su regreso a la actividad culinaria. Sus seguidores celebraron esta publicación, interpretándola como una clara señal de recuperación y el inicio de una nueva etapa personal y profesional.
El accidente en el volcán Lanín
Este lunes, Petersen fue dado de alta tras haberse descompensado durante una excursión en el volcán Lanín, en San Martín de los Andes, el pasado 18 de diciembre. Por primera vez desde el incidente, el chef brindó detalles sobre su preparación previa y lo ocurrido durante el ascenso. “En verdad estaba reentrenado para subir al Lanín. Todos los días gago de todo”, expresó el cocinero en un audio enviado al periodista Juan Etchegoyen.
En relación con el equipo técnico que supervisó la travesía, el chef destacó la labor del guía asignado: “Era superprofesional. De hecho, él quería que haga n cuanto a lo último que recuerda antes de descompensarse y sufrir una falla multiorgánica”. La precisión sobre el momento exacto del colapso sigue siendo difusa para el protagonista debido a la gravedad del cuadro clínico que atravesó.
Un descenso crítico y el agradecimiento médico
Sobre los momentos previos a la internación, Petersen recordó la sensación de euforia y posterior malestar físico que lo llevó a buscar asistencia profesional de urgencia. “Es verdad que cuando bajé estaba acelerado y por eso fui al médico. Eso es todo lo que te puedo contar porque es lo que me acuerdo”, relató.
Finalmente, el chef quiso desmentir versiones erróneas y agradecer la intervención de los especialistas que trataron su caso desde el primer momento en la Patagonia hasta su traslado a Buenos Aires. “Es verdad que bajé del volcán Lanín muy rápido y muy contento. Es verdad que los guías son increíbles. Es verdad que tanto la gente de Junín, de San Martín de Los Andes y del Hospital Alemán son los mejores médicos de la Argentina y me salvaron la vida”, concluyó, cerrando así un capítulo crítico en su salud.
Bienvenidos a una nueva entrega de «famosos que intentan desafiar a la naturaleza y descubren que no son inmortales», edición alta montaña. Christian Petersen, el hombre que nos enseñó que se puede poner a la parrilla hasta el aire si tiene suficiente manteca, finalmente regresó del más allá —o al menos del Hospital Alemán— tras intentar conquistar el volcán Lanín. Porque claro, cuando uno es un chef exitoso y la vida le sonríe, el siguiente paso lógico no es irse a un spa en Cariló, sino escalar un gigante de piedra para comprobar si la falta de oxígeno marida bien con un Malbec. El resultado fue una falla multiorgánica que dejó a sus órganos internos más confundidos que un vegano en un asado de obra.
Lo maravilloso de esta crónica de supervivencia es la reaparición en Instagram. Petersen volvió al ruedo digital con una foto de dos medialunas y un mensaje que reza: «Buenas buenas. Suave, sin prisa pero sin pausa… a seguir». Es la síntesis perfecta del optimismo rioplatense: casi te vas a ver crecer los rabanitos desde abajo en el sur, pero lo primero que hacés al salir es recordarle al mundo que tus facturas tienen mejor pinta que las de cualquier mortal. Muchos interpretaron el posteo como una señal de que él mismo las amasó, lo cual demuestra que el instinto de amasar manteca es más fuerte que cualquier colapso sistémico. Si Petersen puede hacer hojaldre después de que sus riñones pidieran el artículo 155, nosotros no tenemos excusa para no ir al gimnasio.
Pero lo más fascinante es el audio que le envió a la prensa, donde afirma que estaba «reentrenado» y que «gago de todo» todos los días. Esa confianza ciega en el entrenamiento propio antes de que la montaña te baje el pulgar es la esencia del espíritu aventurero de Palermo Hollywood. Petersen bajó del volcán «acelerado» y terminó con un diagnóstico que asustaría hasta a un guionista de Grey’s Anatomy, pero aquí está, celebrando la vida con hidratos de carbono. Al final del día, el chef demostró que la verdadera cima no era el Lanín, sino lograr que el país entero hable de sus medialunas mientras el personal médico de Junín y San Martín de los Andes todavía se pregunta cómo hicieron para resucitar a un hombre que descendió de la cumbre a una velocidad que desafía las leyes de la física y de la cordura.