Una tragedia sin precedentes recientes conmocionó a la localidad balnearia de Santa Clara del Mar, donde el impacto de una ola gigante de más de cinco metros dejó como saldo un fallecido, decenas de personas con heridas de diversa consideración y un hombre internado tras sufrir un infarto. El fenómeno, que sorprendió a los veraneantes en un momento de gran afluencia, fue catalogado por los expertos como un meteotsunami.
La víctima fatal fue identificada como Yair Amir Manno Núñez, un joven de 29 años oriundo de Mar del Plata que residía en Francia desde hacía ocho años. Manno Núñez era un destacado jinete de nivel internacional, habiendo alcanzado el puesto número 11 en el ranking mundial de la FEI Endurance Riders en 2024. El joven se encontraba de visita en el país para reencontrarse con su familia y amigos cuando fue arrastrado por la masa de agua y golpeado fatalmente contra las formaciones rocosas de la costa.
Naturaleza del fenómeno: ¿Qué es un meteotsunami?
A diferencia de los tsunamis convencionales, que son de origen tectónico, un meteotsunami es impulsado por eventos meteorológicos extremos. Los especialistas señalan que estos se producen debido a cambios repentinos en la presión atmosférica, tormentas intensas u ondas de gravedad que transfieren energía al océano. Este proceso genera olas progresivas que se desplazan horizontalmente y cuya duración puede extenderse por varios minutos o incluso horas.
Fabián García, titular de Defensa Civil de la provincia de Buenos Aires, confirmó la magnitud del evento y señaló: «Fue empujado por el agua y golpeó contra unas rocas. Son fenómenos poco frecuentes y difíciles de anticipar». Según el funcionario, la violencia del agua convirtió una jornada apacible en un escenario de caos absoluto en cuestión de instantes.
Condiciones para su formación y antecedentes
Para que ocurra un evento de estas características, deben coincidir factores específicos: costas de poca profundidad, una atmósfera inestable y una sincronización precisa entre la velocidad de la onda atmosférica y la marina. Si bien son más comunes en regiones como el Mediterráneo o el Golfo de México, investigadores advierten que el cambio climático podría estar incrementando la frecuencia de estos sucesos en latitudes anteriormente consideradas de bajo riesgo.
Los testimonios de los presentes describen escenas de desesperación, donde los turistas debieron asistirse mutuamente para evitar ser succionados por la corriente. El operativo de emergencia debió atender a decenas de heridos con traumatismos leves y moderados, además de coordinar el traslado de un hombre que padeció una insuficiencia cardíaca en medio de la crisis. La comunidad de Santa Clara del Mar y el ámbito del deporte ecuestre internacional lamentan la pérdida de un atleta de alto rendimiento en un hecho que la ciencia todavía lucha por predecir con exactitud.
<p>Un trágico fenómeno oceánico, identificado como meteotsunami, provocó la muerte de un joven de 29 años y dejó decenas de heridos en Santa Clara del Mar. La ola, que superó los cinco metros de altura, fue generada por cambios bruscos de presión atmosférica. Las autoridades de Defensa Civil calificaron el suceso como un evento extremo e imprevisible que sorprendió a los turistas en plena jornada recreativa.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Justo cuando pensabas que el mayor riesgo de veranear en la costa argentina era que un churro te costara lo mismo que un monoambiente en Recoleta o que un parlante con reggaetón te perforara el tímpano, la naturaleza decide que es momento de lanzar un DLC no solicitado: el meteotsunami. Porque claro, para el universo no era suficiente con la inflación y los mosquitos del tamaño de un dron; ahora también tenemos que preocuparnos por olas de cinco metros que no vienen de un terremoto, sino de una nube que se levantó de mal humor. Es la forma que tiene el Atlántico de recordarnos que, aunque te sientas muy valiente con tu sombrilla de promoción, seguís siendo un juguete de la presión atmosférica.
Fabián García, el titular de Defensa Civil, salió a decir que esto fue un «evento extremo e imprevisible», que es básicamente el lenguaje diplomático para decir: «No tenemos la menor idea de qué pasó y Google no nos avisó». Mientras tanto, los científicos nos explican que el mar absorbió energía de la atmósfera en una suerte de simbiosis catastrófica que solo ocurre en lugares como el Adriático o el Golfo de México, pero que decidió mudarse a Santa Clara para arruinarle las vacaciones a todo el mundo. Es el colmo del azar: un jinete de élite que recorrió el mundo entero termina siendo interceptado por una pared de agua en una playa donde lo más emocionante que suele pasar es que alguien encuentre un caracol entero. Si esto no es una señal de que el 2026 viene con el guion escrito por un fanático del cine catástrofe que tomó demasiado café, no sé qué lo sea.
La situación escaló tan rápido que pasamos de «qué lindo está el día para unos mates» a «por qué hay una ballena en el medio de la Avenida Acapulco» en cuestión de segundos. El concepto de meteotsunami suena a película de bajísimo presupuesto que solo verías un domingo a las tres de la tarde, pero el resultado fue real y devastador. Al final del día, nos queda claro que en la Argentina no te aburrís nunca, básicamente porque si no es la economía la que te arrastra hacia el fondo, es una onda de gravedad en la atmósfera que decidió que hoy era un buen día para practicar surf sin tabla sobre la arena. Por favor, que alguien le avise al cambio climático que ya entendimos el punto, que baje un cambio o que al menos nos envíe un mensaje de WhatsApp antes de mandar una ola del tamaño de un edificio.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Una tragedia sin precedentes recientes conmocionó a la localidad balnearia de Santa Clara del Mar, donde el impacto de una ola gigante de más de cinco metros dejó como saldo un fallecido, decenas de personas con heridas de diversa consideración y un hombre internado tras sufrir un infarto. El fenómeno, que sorprendió a los veraneantes en un momento de gran afluencia, fue catalogado por los expertos como un meteotsunami.
La víctima fatal fue identificada como Yair Amir Manno Núñez, un joven de 29 años oriundo de Mar del Plata que residía en Francia desde hacía ocho años. Manno Núñez era un destacado jinete de nivel internacional, habiendo alcanzado el puesto número 11 en el ranking mundial de la FEI Endurance Riders en 2024. El joven se encontraba de visita en el país para reencontrarse con su familia y amigos cuando fue arrastrado por la masa de agua y golpeado fatalmente contra las formaciones rocosas de la costa.
Naturaleza del fenómeno: ¿Qué es un meteotsunami?
A diferencia de los tsunamis convencionales, que son de origen tectónico, un meteotsunami es impulsado por eventos meteorológicos extremos. Los especialistas señalan que estos se producen debido a cambios repentinos en la presión atmosférica, tormentas intensas u ondas de gravedad que transfieren energía al océano. Este proceso genera olas progresivas que se desplazan horizontalmente y cuya duración puede extenderse por varios minutos o incluso horas.
Fabián García, titular de Defensa Civil de la provincia de Buenos Aires, confirmó la magnitud del evento y señaló: «Fue empujado por el agua y golpeó contra unas rocas. Son fenómenos poco frecuentes y difíciles de anticipar». Según el funcionario, la violencia del agua convirtió una jornada apacible en un escenario de caos absoluto en cuestión de instantes.
Condiciones para su formación y antecedentes
Para que ocurra un evento de estas características, deben coincidir factores específicos: costas de poca profundidad, una atmósfera inestable y una sincronización precisa entre la velocidad de la onda atmosférica y la marina. Si bien son más comunes en regiones como el Mediterráneo o el Golfo de México, investigadores advierten que el cambio climático podría estar incrementando la frecuencia de estos sucesos en latitudes anteriormente consideradas de bajo riesgo.
Los testimonios de los presentes describen escenas de desesperación, donde los turistas debieron asistirse mutuamente para evitar ser succionados por la corriente. El operativo de emergencia debió atender a decenas de heridos con traumatismos leves y moderados, además de coordinar el traslado de un hombre que padeció una insuficiencia cardíaca en medio de la crisis. La comunidad de Santa Clara del Mar y el ámbito del deporte ecuestre internacional lamentan la pérdida de un atleta de alto rendimiento en un hecho que la ciencia todavía lucha por predecir con exactitud.
Justo cuando pensabas que el mayor riesgo de veranear en la costa argentina era que un churro te costara lo mismo que un monoambiente en Recoleta o que un parlante con reggaetón te perforara el tímpano, la naturaleza decide que es momento de lanzar un DLC no solicitado: el meteotsunami. Porque claro, para el universo no era suficiente con la inflación y los mosquitos del tamaño de un dron; ahora también tenemos que preocuparnos por olas de cinco metros que no vienen de un terremoto, sino de una nube que se levantó de mal humor. Es la forma que tiene el Atlántico de recordarnos que, aunque te sientas muy valiente con tu sombrilla de promoción, seguís siendo un juguete de la presión atmosférica.
Fabián García, el titular de Defensa Civil, salió a decir que esto fue un «evento extremo e imprevisible», que es básicamente el lenguaje diplomático para decir: «No tenemos la menor idea de qué pasó y Google no nos avisó». Mientras tanto, los científicos nos explican que el mar absorbió energía de la atmósfera en una suerte de simbiosis catastrófica que solo ocurre en lugares como el Adriático o el Golfo de México, pero que decidió mudarse a Santa Clara para arruinarle las vacaciones a todo el mundo. Es el colmo del azar: un jinete de élite que recorrió el mundo entero termina siendo interceptado por una pared de agua en una playa donde lo más emocionante que suele pasar es que alguien encuentre un caracol entero. Si esto no es una señal de que el 2026 viene con el guion escrito por un fanático del cine catástrofe que tomó demasiado café, no sé qué lo sea.
La situación escaló tan rápido que pasamos de «qué lindo está el día para unos mates» a «por qué hay una ballena en el medio de la Avenida Acapulco» en cuestión de segundos. El concepto de meteotsunami suena a película de bajísimo presupuesto que solo verías un domingo a las tres de la tarde, pero el resultado fue real y devastador. Al final del día, nos queda claro que en la Argentina no te aburrís nunca, básicamente porque si no es la economía la que te arrastra hacia el fondo, es una onda de gravedad en la atmósfera que decidió que hoy era un buen día para practicar surf sin tabla sobre la arena. Por favor, que alguien le avise al cambio climático que ya entendimos el punto, que baje un cambio o que al menos nos envíe un mensaje de WhatsApp antes de mandar una ola del tamaño de un edificio.