Tras conocerse el índice de inflación correspondiente al mes de diciembre de 2025, se han definido de manera preliminar las nuevas escalas del Monotributo que regirán para el inicio del ciclo 2026. El ajuste previsto es del 14,2% en todos sus tramos, impactando de forma directa tanto en los topes de ingresos brutos anuales permitidos como en el monto de la cuota mensual, que incluye el impuesto integrado, los aportes al SIPA y la obra social.
Nuevos topes de facturación por categoría
De acuerdo con las proyecciones realizadas por el tributarista , la actualización de las escalas permitirá que los contribuyentes dispongan de un mayor margen nominal antes de saltar de categoría o quedar excluidos del régimen. La categoría A, la más baja del sistema, pasará de un tope anual de $8.992.597,87 a un nuevo límite de $10.273.463,76. Por su parte, la categoría B elevará su techo de $13.175.201,52 a $15.051.818,99.
Uno de los datos más salientes de la nueva tabla es que la categoría K, el escalafón máximo para la venta de bienes muebles, superará por primera vez la barrera de los tres dígitos en millones de pesos, incrementándose de $94.805.682,90 a un total de $108.309.385,33 de facturación anual permitida. No obstante, aclaró que estos valores son «provisorios», dado que aún se aguarda la confirmación oficial por parte de ARCA (Agencia de Recaudación y Control Aduanero), señalando que “siempre hay diferencias de redondeos y algunos ajustes menores. Por eso hay que tomar estos números como una referencia basada en la inflación de diciembre, que fue del 2,8%”.
Incrementos en el costo mensual del régimen
La actualización no solo flexibiliza los límites de ingresos, sino que conlleva un aumento proporcional en la carga tributaria mensual. En el caso de la categoría A, el componente del impuesto integrado se elevará de $4.182,60 a $4.778,35. En cuanto a las obligaciones previsionales, los aportes al SIPA subirán de $13.663,17 a $15.609,29, mientras que la cápita destinada a la obra social pasará de $19.239,97 a $21.980,43.
Plazos y requisitos para la recategorización
Una vez que el organismo recaudador publique las tablas definitivas en su sitio web, se habilitará formalmente el período de recategorización obligatoria. Los monotributistas tendrán tiempo hasta el 5 de febrero para completar el trámite. Para ello, deberán evaluar su situación en base a los parámetros de los últimos 12 meses, incluyendo no solo la facturación bruta, sino también la superficie afectada, el consumo eléctrico, los alquileres devengados y el precio unitario máximo de venta.
Es fundamental destacar que las nuevas cuotas comenzarán a regir desde el mes de febrero, mientras que la obligación correspondiente al mes de enero deberá cancelarse con los valores que se encuentran vigentes en la actualidad. Los especialistas recomiendan a los contribuyentes esperar la publicación formal en el Boletín Oficial antes de realizar cualquier movimiento definitivo en el portal de autogestión.
<p>Tras la publicación del índice de inflación de diciembre, las escalas del Monotributo registrarán un incremento preliminar del 14,2% a partir de febrero. La actualización eleva el tope de la categoría A a más de $10,2 millones y el de la categoría K por encima de los $108 millones. Los contribuyentes tendrán plazo hasta el 5 de febrero para cumplir con la recategorización obligatoria ante ARCA.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Bienvenidos a la nueva temporada de la matemática creativa argentina, ese deporte nacional donde ganar cien millones de pesos anuales ya no te convierte en el heredero de una fortuna petrolera, sino apenas en el esforzado integrante de la Categoría K del Monotributo. El régimen «simplificado» —nótese el uso cínico de una palabra tan ligera para un sistema que requiere el coeficiente intelectual de un astrofísico y la paciencia de un monje tibetano— ha decidido que, gracias a la inflación de diciembre, todos somos un 14,2% más millonarios en papeles de colores, pero notablemente más pobres en la economía real. El ente recaudador, ahora rebautizado como ARCA (quizás para recordarnos que estamos en medio de un diluvio fiscal y solo se van a salvar los que entren de a dos y paguen la tasa de embarque), se prepara para habilitar esa gimnasia burocrática llamada recategorización, donde los ciudadanos deben confesarle al Estado hasta cuántos kilovatios gastaron suspirando frente al monitor mientras intentan que el sistema no se caiga.
El contador, un profesional que seguramente ha visto balances que harían llorar a un verdugo medieval, advierte que estos números son «provisorios». Es decir, que ARCA todavía se reserva el derecho de redondear para el lado que más les convenga mientras usted intenta descifrar si su consumo eléctrico lo deja en la categoría C o lo expulsa directamente al Régimen General, ese infierno tributario donde el IVA lo persigue como un acreedor en un callejón oscuro. Lo más tierno de este anuncio es el cronograma: tenemos hasta el 5 de febrero para definir nuestro destino fiscal, como si estuviéramos jugando a una versión burocrática de «El Juego del Calamar» donde el premio es que no te bloqueen el CUIT. Es realmente inspirador ver cómo nos actualizan los topes de facturación con una mano mientras con la otra nos aumentan los aportes a la obra social, esa entidad mística que todos pagamos pero que pocos han visto funcionar en momentos de verdadera necesidad. Prepárese para ver a miles de monotributistas recalculando sus vidas frente a una planilla de Excel que tiene menos piedad que un árbitro en tiempo de descuento.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Tras conocerse el índice de inflación correspondiente al mes de diciembre de 2025, se han definido de manera preliminar las nuevas escalas del Monotributo que regirán para el inicio del ciclo 2026. El ajuste previsto es del 14,2% en todos sus tramos, impactando de forma directa tanto en los topes de ingresos brutos anuales permitidos como en el monto de la cuota mensual, que incluye el impuesto integrado, los aportes al SIPA y la obra social.
Nuevos topes de facturación por categoría
De acuerdo con las proyecciones realizadas por el tributarista , la actualización de las escalas permitirá que los contribuyentes dispongan de un mayor margen nominal antes de saltar de categoría o quedar excluidos del régimen. La categoría A, la más baja del sistema, pasará de un tope anual de $8.992.597,87 a un nuevo límite de $10.273.463,76. Por su parte, la categoría B elevará su techo de $13.175.201,52 a $15.051.818,99.
Uno de los datos más salientes de la nueva tabla es que la categoría K, el escalafón máximo para la venta de bienes muebles, superará por primera vez la barrera de los tres dígitos en millones de pesos, incrementándose de $94.805.682,90 a un total de $108.309.385,33 de facturación anual permitida. No obstante, aclaró que estos valores son «provisorios», dado que aún se aguarda la confirmación oficial por parte de ARCA (Agencia de Recaudación y Control Aduanero), señalando que “siempre hay diferencias de redondeos y algunos ajustes menores. Por eso hay que tomar estos números como una referencia basada en la inflación de diciembre, que fue del 2,8%”.
Incrementos en el costo mensual del régimen
La actualización no solo flexibiliza los límites de ingresos, sino que conlleva un aumento proporcional en la carga tributaria mensual. En el caso de la categoría A, el componente del impuesto integrado se elevará de $4.182,60 a $4.778,35. En cuanto a las obligaciones previsionales, los aportes al SIPA subirán de $13.663,17 a $15.609,29, mientras que la cápita destinada a la obra social pasará de $19.239,97 a $21.980,43.
Plazos y requisitos para la recategorización
Una vez que el organismo recaudador publique las tablas definitivas en su sitio web, se habilitará formalmente el período de recategorización obligatoria. Los monotributistas tendrán tiempo hasta el 5 de febrero para completar el trámite. Para ello, deberán evaluar su situación en base a los parámetros de los últimos 12 meses, incluyendo no solo la facturación bruta, sino también la superficie afectada, el consumo eléctrico, los alquileres devengados y el precio unitario máximo de venta.
Es fundamental destacar que las nuevas cuotas comenzarán a regir desde el mes de febrero, mientras que la obligación correspondiente al mes de enero deberá cancelarse con los valores que se encuentran vigentes en la actualidad. Los especialistas recomiendan a los contribuyentes esperar la publicación formal en el Boletín Oficial antes de realizar cualquier movimiento definitivo en el portal de autogestión.
Bienvenidos a la nueva temporada de la matemática creativa argentina, ese deporte nacional donde ganar cien millones de pesos anuales ya no te convierte en el heredero de una fortuna petrolera, sino apenas en el esforzado integrante de la Categoría K del Monotributo. El régimen «simplificado» —nótese el uso cínico de una palabra tan ligera para un sistema que requiere el coeficiente intelectual de un astrofísico y la paciencia de un monje tibetano— ha decidido que, gracias a la inflación de diciembre, todos somos un 14,2% más millonarios en papeles de colores, pero notablemente más pobres en la economía real. El ente recaudador, ahora rebautizado como ARCA (quizás para recordarnos que estamos en medio de un diluvio fiscal y solo se van a salvar los que entren de a dos y paguen la tasa de embarque), se prepara para habilitar esa gimnasia burocrática llamada recategorización, donde los ciudadanos deben confesarle al Estado hasta cuántos kilovatios gastaron suspirando frente al monitor mientras intentan que el sistema no se caiga.
El contador, un profesional que seguramente ha visto balances que harían llorar a un verdugo medieval, advierte que estos números son «provisorios». Es decir, que ARCA todavía se reserva el derecho de redondear para el lado que más les convenga mientras usted intenta descifrar si su consumo eléctrico lo deja en la categoría C o lo expulsa directamente al Régimen General, ese infierno tributario donde el IVA lo persigue como un acreedor en un callejón oscuro. Lo más tierno de este anuncio es el cronograma: tenemos hasta el 5 de febrero para definir nuestro destino fiscal, como si estuviéramos jugando a una versión burocrática de «El Juego del Calamar» donde el premio es que no te bloqueen el CUIT. Es realmente inspirador ver cómo nos actualizan los topes de facturación con una mano mientras con la otra nos aumentan los aportes a la obra social, esa entidad mística que todos pagamos pero que pocos han visto funcionar en momentos de verdadera necesidad. Prepárese para ver a miles de monotributistas recalculando sus vidas frente a una planilla de Excel que tiene menos piedad que un árbitro en tiempo de descuento.