My Hero Academia: All’s Justice, impresiones de su gran renovación

Redacción Cuyo News
7 min

Tras observar cómo la franquicia lograba refinar su propuesta con una segunda entrega más exitosa y balanceada, sumergirse en el universo de My Hero Academia: All’s Justice se percibe como el salto cualitativo que la saga necesitaba. La intención de los desarrolladores es clara: dejar de ser un mero acompañamiento del anime para establecerse como un juego de lucha con identidad propia y aspiraciones competitivas genuinas. No estamos frente a una mera actualización de contenido, sino ante una reingeniería de la experiencia diseñada para complacer tanto al seguidor casual como al jugador que busca profundidad mecánica. En IGN Latinoamérica tuvimos la oportunidad de probar una versión preliminar y a continuación, compartimos nuestras impresiones.

La renovación del sistema de combate

La primera novedad impactante, literalmente, es la nueva física de los impactos. La jugabilidad ha abandonado esa sensación de ligereza de las entregas previas para ofrecer un sistema donde la contundencia del golpe y el timing son fundamentales. Entre las nuevas mecánicas sobresale el Quirk Dash dinámico, que ahora permite cancelar movimientos no solo para extender combos, sino para reposicionarse tácticamente en el campo de batalla. Un cambio crucial en esta entrega es que los combates son de 3vs3, con la significativa adición de un sistema de tag completo que permite intercambiar personajes en tiempo real para mantener la secuencia de ataque, resultando en un daño considerablemente más elevado.

A pesar de que persiste el esquema de control habitual que permite el uso intensivo de botones, su abuso ha sido drásticamente limitado. Durante nuestra prueba, observamos que la inteligencia artificial se adaptaba velozmente a los ataques repetitivos o se distanciaba con astucia para frustrar estas tácticas. Esto obliga a una planificación más cuidadosa de los ataques, ya que el juego ha suprimido gran parte de la asistencia automática para proporcionar un control manual más exigente que penaliza severamente el error.

Más allá de la arena: nuevas modalidades y sistemas

Una de las incorporaciones más refrescantes es el modo Team Up Mission, que rompe con la rigidez de los menús tradicionales. En esta modalidad, el juego permite explorar la ciudad con total autonomía mientras se llevan a cabo diversas actividades heroicas. Ya no se limita a combatir en arenas cerradas; ahora es posible patrullar las calles, responder a emergencias ciudadanas y completar misiones secundarias que brindan una auténtica sensación de pertenencia a la sociedad de héroes. Este sistema revitaliza el mundo del juego y ofrece un necesario respiro entre los intensos combates del modo principal.

Una de las grandes fortalezas de esta entrega es el ambicioso Legacy System, una mecánica que sin duda cautivará a los seguidores más devotos del manga. A diferencia de títulos anteriores, donde los personajes podían sentirse excesivamente similares, aquí el juego es mucho más fiel al material original, permitiendo que cada versión de un héroe o villano refleje su progresión histórica. Jugar con un Midoriya de los primeros arcos es un ejercicio constante de gestión de riesgo debido al daño que se autoinflige, mientras que las versiones más avanzadas ofrecen un control de masas y una movilidad aérea que redefine la interacción con el escenario. Esta profundidad no es meramente estética; implica comprender la evolución de su Don y adaptar la estrategia a ese momento específico de su historia.

El nivel de maestría requerido ha aumentado notablemente con la introducción del Precision Counter. Este sistema de parry es quizás la adición más técnica y exigente, ya que demanda una sincronización quirúrgica para castigar al adversario, distanciándose por completo de la guardia pasiva que prevalecía en el título anterior. Esto genera una curva de aprendizaje más pronunciada, pero también considerablemente más gratificante. Ahora, las transiciones entre combos terrestres y aéreos no son solo visuales, sino que exigen una ejecución precisa que recompensa al jugador que invierte tiempo en la práctica dentro del modo training.

Un salto tecnológico crucial para la competencia

La prueba que realizamos en PC, utilizando una configuración con un Ryzen 5 7600X, 16GB de RAM y una RTX 3060, arrojó un rendimiento impecable: se obtuvieron 60 FPS estables a 1080p en todo momento. Visualmente, los diseños están meticulosamente logrados y detallados, creando la sensación de que los personajes cobran vida directamente del anime. Los efectos visuales de los Quirks son espectaculares y añaden una capa de dinamismo que realza cada combate.

Adicionalmente, All’s Justice se posiciona como el primer Arena Fighter 3D de gran escala en integrar Rollback Netcode de lanzamiento. En la industria actual, contar con esta característica es fundamental; comercializar un juego de lucha bajo el sistema de delay-based sería, para los estándares actuales, sentenciarlo a un fracaso inmediato. Gracias a que se minimiza drásticamente el input lag con este netcode, la fiabilidad en las reacciones y los contraataques contra oponentes en línea se incrementa, eliminando esa barrera invisible que antes comprometía la fluidez del combate.

Esta primera toma de contacto nos deja la impresión de estar ante una merecida evolución de la saga. My Hero Academia: All’s Justice no solo perfecciona los elementos ya funcionales, sino que eleva la exigencia con un sistema de equipos auténtico, una inteligencia artificial más desafiante y un apartado técnico de vanguardia. Es un juego que demanda el dominio de los Dones y la comprensión del campo de batalla, dejando claro que para alcanzar la cima, no basta con poseer el poder, sino saber exactamente cuándo y cómo desatarlo.

My Hero Academia: All’s Justice tiene previsto su lanzamiento para el 25 de septiembre de 2026 en las plataformas PlayStation 5, Xbox Series X|S, PC (Steam/Epic Games Store) y Nintendo Switch 2.

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