El PAMI confirmó la entrada en vigencia de la nueva lista de medicamentos gratuitos que los jubilados y pensionados podrán obtener a partir de este mes de enero de 2026. Este esquema, enmarcado en el Programa de Medicamentos del organismo, asegura una cobertura del 100% para tratamientos considerados esenciales, priorizando aquellas patologías crónicas, complejas o de alto costo que afectan a la población adulta mayor.
La actualización del vademécum alcanza a más de cinco millones de afiliados en todo el territorio nacional. Según informaron fuentes oficiales, el objetivo primordial es garantizar la continuidad terapéutica y aliviar la carga económica sobre los haberes previsionales, en un contexto de constantes reajustes en el sector farmacéutico.
Tratamientos con cobertura total garantizada
El plan vigente para el presente año asegura la cobertura total sin copagos en una amplia gama de patologías. Entre los beneficios más destacados se encuentran los tratamientos para la diabetes, los medicamentos oncológicos y oncohematológicos, y la medicación para personas que viven con VIH y Hepatitis B y C. Además, el listado contempla:
Tratamientos postrasplante: Cobertura absoluta debido a su carácter crítico y elevado valor de mercado. Hemofilia y trastornos hematopoyéticos: Acceso garantizado para pacientes con enfermedades de la sangre. Enfermedades crónicas: Artritis reumatoidea, enfermedades fibroquísticas y osteoartritis. Salud renal y oftalmológica: Fármacos para insuficiencia renal crónica, hiperparatiroidismo y tratamientos intravítreos.La dispensa de estos medicamentos se realiza en farmacias adheridas de todo el país. Para acceder al beneficio, el médico de cabecera debe emitir la receta electrónica, y el afiliado únicamente debe presentar su DNI y la credencial de PAMI al momento de la compra.
El Subsidio Social y las vías de excepción
Para aquellos fármacos que no se encuentran dentro de la lista de gratuidad automática, el organismo mantiene el subsidio social. Este mecanismo permite alcanzar el 100% de cobertura a los afiliados que demuestren vulnerabilidad económica. Los requisitos establecidos para el acceso incluyen poseer ingresos menores a 1,5 haberes previsionales (o hasta 3 haberes si se convive con una persona con Certificado Único de Discapacidad).
Asimismo, los solicitantes no deben ser propietarios de más de un inmueble, ni poseer un vehículo con una antigüedad menor a diez años, bienes de lujo o participaciones societarias. No obstante, el PAMI contempla situaciones excepcionales: si el gasto en medicación representa el 15% o más de los ingresos mensuales del afiliado, se puede solicitar la cobertura total mediante un trámite de excepción, incluso si no se cumplen todos los requisitos patrimoniales mencionados.
Estructura de descuentos generales
Para los medicamentos que no cuentan con gratuidad total ni subsidio social, el PAMI aplicará durante todo el 2026 una escala de descuentos progresivos. Se mantendrán rebajas de entre el 50% y el 80% para medicación destinada a patologías crónicas y agudas de uso frecuente. Por su parte, los fármacos de uso eventual o tratamientos de corta duración contarán con un descuento del 40% sobre el precio de venta al público.
Estas medidas buscan consolidar un sistema de protección sanitaria que garantice precios finales significativamente inferiores a los del mercado general, reforzando la red de seguridad social para el conjunto de los beneficiarios del sistema previsional argentino.
<p>El PAMI oficializó el nuevo listado de medicamentos con cobertura del 100% para jubilados y pensionados a partir de enero de 2026. El programa garantiza la gratuidad en tratamientos para patologías crónicas y complejas, beneficiando a más de cinco millones de afiliados. Asimismo, se mantiene vigente el subsidio social para casos de vulnerabilidad económica, permitiendo el acceso total a fármacos bajo condiciones específicas de ingresos y patrimonio.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Bienvenidos a enero de 2026, un futuro distópico donde los autos todavía no vuelan, pero conseguir una caja de metformina sin entregar un riñón a cambio se festeja como si hubiéramos ganado el cuarto mundial. El PAMI, esa institución que gestiona la paciencia de nuestros abuelos con la precisión de un relojero con hipo, ha lanzado su nuevo vademécum de gratuidad. Es conmovedor: ahora podés tener diabetes, HIV o una insuficiencia renal crónica y el Estado te cubre el tratamiento al 100%. Básicamente, el mensaje oficial es que, si vas a tener una enfermedad terminal o degenerativa, este es el momento ideal para hacerlo, siempre y cuando tengas la credencial de afiliado a mano y el médico de cabecera no se haya olvidado de cómo usar la firma digital.
Pero no nos emocionemos tanto, porque el «Subsidio Social» es el verdadero juego del hambre de la tercera edad. Para que te den los remedios gratis si no figuran en la lista automática, tenés que demostrar que sos más pobre que una rata de biblioteca en crisis. Los requisitos son una delicia del sadismo burocrático: no podés ganar más de un haber mínimo y medio, no podés tener un auto de menos de diez años —porque aparentemente manejar un modelo 2017 te convierte en Elon Musk— y ni se te ocurra tener «bienes de lujo». En este país, tener una participación societaria es visto como un pecado capital que se paga comprando el Ibuprofeno a precio de mercado. Es fascinante cómo el sistema te pide que seas un indigente certificado para acceder a una pastilla que te mantiene el corazón latiendo, convirtiendo la supervivencia en un trámite de ANSES que requiere más fe que los milagros de la Difunta Correa.
La frutilla del postre es la «vía de excepción» por el 15% de los ingresos. Si tus medicamentos cuestan más que tu dignidad y el alquiler combinados, el PAMI te abre una ventanita de esperanza. El redactor de esta nota lleva 48 horas tomando café recalentado y tratando de entender si un jubilado con un Fiat Palio 2016 califica como magnate petrolero o como beneficiario. Estamos en 2026 y la gran noticia nacional es que los jubilados pueden seguir respirando sin entrar en default personal. Cada receta electrónica emitida es un golpe al mentón de la inflación farmacéutica, pero también un recordatorio de que, en Argentina, llegar a los 80 años es un deporte extremo donde el premio mayor es que no te cobren el copago de las gotas para los ojos. Si usted ve a un abuelo sonriendo en la farmacia, no se confunda: no es demencia, es que el sistema finalmente le validó el descuento del 80% y le sobró para comprar un cuarto de criollitos.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El PAMI confirmó la entrada en vigencia de la nueva lista de medicamentos gratuitos que los jubilados y pensionados podrán obtener a partir de este mes de enero de 2026. Este esquema, enmarcado en el Programa de Medicamentos del organismo, asegura una cobertura del 100% para tratamientos considerados esenciales, priorizando aquellas patologías crónicas, complejas o de alto costo que afectan a la población adulta mayor.
La actualización del vademécum alcanza a más de cinco millones de afiliados en todo el territorio nacional. Según informaron fuentes oficiales, el objetivo primordial es garantizar la continuidad terapéutica y aliviar la carga económica sobre los haberes previsionales, en un contexto de constantes reajustes en el sector farmacéutico.
Tratamientos con cobertura total garantizada
El plan vigente para el presente año asegura la cobertura total sin copagos en una amplia gama de patologías. Entre los beneficios más destacados se encuentran los tratamientos para la diabetes, los medicamentos oncológicos y oncohematológicos, y la medicación para personas que viven con VIH y Hepatitis B y C. Además, el listado contempla:
Tratamientos postrasplante: Cobertura absoluta debido a su carácter crítico y elevado valor de mercado. Hemofilia y trastornos hematopoyéticos: Acceso garantizado para pacientes con enfermedades de la sangre. Enfermedades crónicas: Artritis reumatoidea, enfermedades fibroquísticas y osteoartritis. Salud renal y oftalmológica: Fármacos para insuficiencia renal crónica, hiperparatiroidismo y tratamientos intravítreos.La dispensa de estos medicamentos se realiza en farmacias adheridas de todo el país. Para acceder al beneficio, el médico de cabecera debe emitir la receta electrónica, y el afiliado únicamente debe presentar su DNI y la credencial de PAMI al momento de la compra.
El Subsidio Social y las vías de excepción
Para aquellos fármacos que no se encuentran dentro de la lista de gratuidad automática, el organismo mantiene el subsidio social. Este mecanismo permite alcanzar el 100% de cobertura a los afiliados que demuestren vulnerabilidad económica. Los requisitos establecidos para el acceso incluyen poseer ingresos menores a 1,5 haberes previsionales (o hasta 3 haberes si se convive con una persona con Certificado Único de Discapacidad).
Asimismo, los solicitantes no deben ser propietarios de más de un inmueble, ni poseer un vehículo con una antigüedad menor a diez años, bienes de lujo o participaciones societarias. No obstante, el PAMI contempla situaciones excepcionales: si el gasto en medicación representa el 15% o más de los ingresos mensuales del afiliado, se puede solicitar la cobertura total mediante un trámite de excepción, incluso si no se cumplen todos los requisitos patrimoniales mencionados.
Estructura de descuentos generales
Para los medicamentos que no cuentan con gratuidad total ni subsidio social, el PAMI aplicará durante todo el 2026 una escala de descuentos progresivos. Se mantendrán rebajas de entre el 50% y el 80% para medicación destinada a patologías crónicas y agudas de uso frecuente. Por su parte, los fármacos de uso eventual o tratamientos de corta duración contarán con un descuento del 40% sobre el precio de venta al público.
Estas medidas buscan consolidar un sistema de protección sanitaria que garantice precios finales significativamente inferiores a los del mercado general, reforzando la red de seguridad social para el conjunto de los beneficiarios del sistema previsional argentino.
Bienvenidos a enero de 2026, un futuro distópico donde los autos todavía no vuelan, pero conseguir una caja de metformina sin entregar un riñón a cambio se festeja como si hubiéramos ganado el cuarto mundial. El PAMI, esa institución que gestiona la paciencia de nuestros abuelos con la precisión de un relojero con hipo, ha lanzado su nuevo vademécum de gratuidad. Es conmovedor: ahora podés tener diabetes, HIV o una insuficiencia renal crónica y el Estado te cubre el tratamiento al 100%. Básicamente, el mensaje oficial es que, si vas a tener una enfermedad terminal o degenerativa, este es el momento ideal para hacerlo, siempre y cuando tengas la credencial de afiliado a mano y el médico de cabecera no se haya olvidado de cómo usar la firma digital.
Pero no nos emocionemos tanto, porque el «Subsidio Social» es el verdadero juego del hambre de la tercera edad. Para que te den los remedios gratis si no figuran en la lista automática, tenés que demostrar que sos más pobre que una rata de biblioteca en crisis. Los requisitos son una delicia del sadismo burocrático: no podés ganar más de un haber mínimo y medio, no podés tener un auto de menos de diez años —porque aparentemente manejar un modelo 2017 te convierte en Elon Musk— y ni se te ocurra tener «bienes de lujo». En este país, tener una participación societaria es visto como un pecado capital que se paga comprando el Ibuprofeno a precio de mercado. Es fascinante cómo el sistema te pide que seas un indigente certificado para acceder a una pastilla que te mantiene el corazón latiendo, convirtiendo la supervivencia en un trámite de ANSES que requiere más fe que los milagros de la Difunta Correa.
La frutilla del postre es la «vía de excepción» por el 15% de los ingresos. Si tus medicamentos cuestan más que tu dignidad y el alquiler combinados, el PAMI te abre una ventanita de esperanza. El redactor de esta nota lleva 48 horas tomando café recalentado y tratando de entender si un jubilado con un Fiat Palio 2016 califica como magnate petrolero o como beneficiario. Estamos en 2026 y la gran noticia nacional es que los jubilados pueden seguir respirando sin entrar en default personal. Cada receta electrónica emitida es un golpe al mentón de la inflación farmacéutica, pero también un recordatorio de que, en Argentina, llegar a los 80 años es un deporte extremo donde el premio mayor es que no te cobren el copago de las gotas para los ojos. Si usted ve a un abuelo sonriendo en la farmacia, no se confunda: no es demencia, es que el sistema finalmente le validó el descuento del 80% y le sobró para comprar un cuarto de criollitos.