Desde este jueves, los celulares importados ingresarán a la Argentina con arancel 0%. La medida completa el esquema definido por el decreto 333, que en mayo de 2025 redujo el derecho de importación del 16% al 8% y fijó su eliminación total para esta fecha. Este cambio normativo redefine el escenario para los fabricantes locales, importadores, cadenas de retail y consumidores, en un mercado que ha transitado un período de fuertes ajustes de precios y retracción de la demanda.
El impacto del arancel cero se analiza bajo la lupa de diversos factores que influyen en el precio final de góndola, tales como los costos de logística, la comercialización, los procesos aduaneros y la carga impositiva interna. La normativa llega en un momento donde el sector intenta recuperarse tras meses de caída en las ventas y tensiones en la cadena de suministros globales.
Dinámica de precios y el factor de la Inteligencia Artificial
En lo que respecta a los valores de mercado, fuentes de la industria indicaron que los precios de los dispositivos móviles han mostrado una tendencia a la baja durante los últimos meses. De hecho, se registraron recortes de hasta el 30% en determinados modelos, impulsados principalmente por la necesidad de liquidar stock ante la merma en el consumo interno. Sin embargo, los analistas advierten que esta tendencia podría encontrar un techo debido a un factor externo inesperado.
Este fenómeno, calificado por algunos expertos como un “cisne negro”, está vinculado a la explosión de la demanda de memorias informáticas destinadas al desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA). Al igual que ocurrió durante la pandemia con la minería de criptomonedas y la escasez de chips, la actual carrera tecnológica por la IA ha generado una presión alcista en los costos de las memorias RAM y de almacenamiento, componentes esenciales en la fabricación de smartphones.
Financiación y comportamiento del consumidor
A pesar de la incertidumbre global por los costos de los componentes, el mercado local encuentra un dinamismo relativo gracias a la baja de las tasas de interés. Este factor ha permitido el regreso de promociones agresivas, cuotas y opciones de financiación que hoy actúan como el principal motor de las ventas en las grandes cadenas de electrodomésticos.
Para el consumidor individual, la eliminación total del arancel podría no percibirse como una rebaja nominal inmediata y masiva, dado que gran parte del ajuste de precios se realizó de forma anticipada. No obstante, en el segmento corporativo, la reducción de costos de importación tiene un peso mayor en la toma de decisiones para la renovación de flotas tecnológicas. La industria permanece atenta a cómo evolucionará la competencia con el mercado informal y si la libertad arancelaria será suficiente para compensar los vaivenes de la economía internacional.
<p>A partir de este jueves 15 de enero de 2026, entra en vigencia la eliminación total de los aranceles para la importación de teléfonos celulares en Argentina, completando el cronograma del decreto 333. La medida busca reducir los costos finales en un mercado marcado por una fuerte caída del consumo, aunque la alta demanda global de memorias para inteligencia artificial podría limitar el impacto de la rebaja de precios.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Bienvenidos al 15 de enero de 2026, el día en que el Estado Argentino finalmente admitió que un smartphone no es un artículo de lujo para magnates de Silicon Valley, sino un órgano externo vital sin el cual no podemos ni pagar un café de especialidad. Hoy celebramos el «Arancel Cero», esa utopía burocrática que nos prometieron hace meses y que llega justo cuando ya aprendimos a vivir con la pantalla estallada y el cargador con cinta aisladora. El famoso «decreto 333» finalmente completó su metamorfosis: pasamos del 16% al 8% y ahora al 0%, como si estuviéramos bajando los niveles de dificultad de un videojuego que, de todas formas, se nos sigue tildando por falta de memoria RAM.
Pero como este país es un guion escrito por un humorista con una crisis existencial, justo cuando el arancel desaparece, aparece el «cisne negro» de la Inteligencia Artificial. Resulta que ahora todo el mundo quiere chips para que una computadora dibuje gatitos con estética cyberpunk, y eso hace que las memorias cuesten lo mismo que un terreno en la Luna. Es la clásica suerte del consumidor local: logramos que el gobierno no nos cobre por entrar el teléfono, pero ahora el resto del planeta se pelea por los componentes internos, dejándonos en la misma posición de siempre: mirando la vitrina del retail con la misma nostalgia con la que un jubilado mira el precio del asado. La demanda de IA es el nuevo boom de las cripto, pero sin la esperanza de hacerse millonario en un garaje; solo nos queda la certeza de que el precio del almacenamiento sube más rápido que el dólar en día de elecciones.
Lo más tierno de toda esta gesta libertaria-tecnológica es el segmento corporativo celebrando mientras el ciudadano de a pie se aferra a las 12 cuotas fijas como si fueran un salvavidas en medio del Atlántico. La baja de tasas de interés es la única razón por la que todavía no volvimos a las señales de humo. Mientras tanto, en las oficinas de Aduana, algún funcionario debe estar llorando la pérdida de ese arancel que tanto amor nos dio durante décadas. Si usted estaba esperando este día para comprarse el último modelo con cámara de 800 megapíxeles para sacarle fotos a sus deudas en alta definición, sepa que el mercado ya hizo el ajuste. Es el triunfo de la globalización: ahora los precios no bajan porque lo dice un burócrata en Buenos Aires, sino porque un servidor en Ohio decidió que necesita más memoria para predecir qué serie vas a ver el domingo.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Desde este jueves, los celulares importados ingresarán a la Argentina con arancel 0%. La medida completa el esquema definido por el decreto 333, que en mayo de 2025 redujo el derecho de importación del 16% al 8% y fijó su eliminación total para esta fecha. Este cambio normativo redefine el escenario para los fabricantes locales, importadores, cadenas de retail y consumidores, en un mercado que ha transitado un período de fuertes ajustes de precios y retracción de la demanda.
El impacto del arancel cero se analiza bajo la lupa de diversos factores que influyen en el precio final de góndola, tales como los costos de logística, la comercialización, los procesos aduaneros y la carga impositiva interna. La normativa llega en un momento donde el sector intenta recuperarse tras meses de caída en las ventas y tensiones en la cadena de suministros globales.
Dinámica de precios y el factor de la Inteligencia Artificial
En lo que respecta a los valores de mercado, fuentes de la industria indicaron que los precios de los dispositivos móviles han mostrado una tendencia a la baja durante los últimos meses. De hecho, se registraron recortes de hasta el 30% en determinados modelos, impulsados principalmente por la necesidad de liquidar stock ante la merma en el consumo interno. Sin embargo, los analistas advierten que esta tendencia podría encontrar un techo debido a un factor externo inesperado.
Este fenómeno, calificado por algunos expertos como un “cisne negro”, está vinculado a la explosión de la demanda de memorias informáticas destinadas al desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA). Al igual que ocurrió durante la pandemia con la minería de criptomonedas y la escasez de chips, la actual carrera tecnológica por la IA ha generado una presión alcista en los costos de las memorias RAM y de almacenamiento, componentes esenciales en la fabricación de smartphones.
Financiación y comportamiento del consumidor
A pesar de la incertidumbre global por los costos de los componentes, el mercado local encuentra un dinamismo relativo gracias a la baja de las tasas de interés. Este factor ha permitido el regreso de promociones agresivas, cuotas y opciones de financiación que hoy actúan como el principal motor de las ventas en las grandes cadenas de electrodomésticos.
Para el consumidor individual, la eliminación total del arancel podría no percibirse como una rebaja nominal inmediata y masiva, dado que gran parte del ajuste de precios se realizó de forma anticipada. No obstante, en el segmento corporativo, la reducción de costos de importación tiene un peso mayor en la toma de decisiones para la renovación de flotas tecnológicas. La industria permanece atenta a cómo evolucionará la competencia con el mercado informal y si la libertad arancelaria será suficiente para compensar los vaivenes de la economía internacional.
Bienvenidos al 15 de enero de 2026, el día en que el Estado Argentino finalmente admitió que un smartphone no es un artículo de lujo para magnates de Silicon Valley, sino un órgano externo vital sin el cual no podemos ni pagar un café de especialidad. Hoy celebramos el «Arancel Cero», esa utopía burocrática que nos prometieron hace meses y que llega justo cuando ya aprendimos a vivir con la pantalla estallada y el cargador con cinta aisladora. El famoso «decreto 333» finalmente completó su metamorfosis: pasamos del 16% al 8% y ahora al 0%, como si estuviéramos bajando los niveles de dificultad de un videojuego que, de todas formas, se nos sigue tildando por falta de memoria RAM.
Pero como este país es un guion escrito por un humorista con una crisis existencial, justo cuando el arancel desaparece, aparece el «cisne negro» de la Inteligencia Artificial. Resulta que ahora todo el mundo quiere chips para que una computadora dibuje gatitos con estética cyberpunk, y eso hace que las memorias cuesten lo mismo que un terreno en la Luna. Es la clásica suerte del consumidor local: logramos que el gobierno no nos cobre por entrar el teléfono, pero ahora el resto del planeta se pelea por los componentes internos, dejándonos en la misma posición de siempre: mirando la vitrina del retail con la misma nostalgia con la que un jubilado mira el precio del asado. La demanda de IA es el nuevo boom de las cripto, pero sin la esperanza de hacerse millonario en un garaje; solo nos queda la certeza de que el precio del almacenamiento sube más rápido que el dólar en día de elecciones.
Lo más tierno de toda esta gesta libertaria-tecnológica es el segmento corporativo celebrando mientras el ciudadano de a pie se aferra a las 12 cuotas fijas como si fueran un salvavidas en medio del Atlántico. La baja de tasas de interés es la única razón por la que todavía no volvimos a las señales de humo. Mientras tanto, en las oficinas de Aduana, algún funcionario debe estar llorando la pérdida de ese arancel que tanto amor nos dio durante décadas. Si usted estaba esperando este día para comprarse el último modelo con cámara de 800 megapíxeles para sacarle fotos a sus deudas en alta definición, sepa que el mercado ya hizo el ajuste. Es el triunfo de la globalización: ahora los precios no bajan porque lo dice un burócrata en Buenos Aires, sino porque un servidor en Ohio decidió que necesita más memoria para predecir qué serie vas a ver el domingo.