En el marco de una gira federal diseñada para blindar el respaldo parlamentario a las reformas estructurales del Poder Ejecutivo, el ministro del Interior, Diego Santilli, visitó las provincias de Mendoza y San Juan. El objetivo central de la misión oficial es garantizar los votos necesarios en el Congreso para la aprobación del proyecto de «modernización laboral», una de las piezas angulares del paquete de leyes que ingresará a sesiones extraordinarias el próximo 2 de febrero.
Tras el reinicio de la actividad política luego del receso estival, la administración nacional retomó ayer jueves su ofensiva política en el interior del país. En la región de Cuyo, Santilli actuó como el principal articulador del presidente Javier Milei, buscando aceitar vínculos con los sectores de la oposición denominados «dialoguistas» para evitar contratiempos legislativos en el inicio del período de sesiones.
Mendoza: Sintonía ideológica y prioridades viales
La jornada comenzó en la Casa de Gobierno de Mendoza, donde el gobernador Alfredo Cornejo recibió a la delegación nacional. Si bien Cornejo manifestó una coincidencia conceptual con la necesidad de reformar el marco normativo del trabajo, la reunión no estuvo exenta de reclamos específicos para la jurisdicción. El mandatario calificó la reforma como «relevante para que las empresas puedan tomar más empleo y para que más trabajadores se incorporen a la economía formal».
No obstante, la agenda mendocina incluyó una fuerte presión por la reactivación de obras viales estratégicas, particularmente en la Ruta Nacional 40. Cornejo también expresó su preocupación por la previsibilidad de los recursos provinciales ante la posible caída de la recaudación derivada de los cambios impositivos nacionales que impactan en la coparticipación federal. Al concluir el encuentro, Santilli fue tajante: «No creo que ningún gobernador pueda estar en contra de una reforma laboral en Argentina si queremos generar empleo genuino».
San Juan: Minería y el debate por los glaciares
Durante la tarde del jueves, la comitiva arribó a San Juan para reunirse con el gobernador Marcelo Orrego. En este distrito, el debate por la modernización laboral se entrelazó con las necesidades de la industria extractiva. Orrego manifestó su disposición a «encontrar los consensos necesarios», bajo la premisa de que una mayor flexibilidad normativa podría actuar como un catalizador para atraer inversiones mineras de gran escala.
Uno de los puntos más sensibles de la negociación fue el pedido sanjuanino para avanzar en una clarificación de la Ley de Glaciares. Para San Juan, este tema es fundamental para destrabar proyectos de explotación de cobre y oro que actualmente se encuentran en zonas de ambigüedad normativa. Asimismo, al igual que su par mendocino, Orrego insistió en la finalización de la doble vía San Juan-Mendoza en la Ruta 40, obra que se encuentra paralizada y que el Gobierno nacional se comprometió a auditar.
El escenario legislativo y el impacto fiscal
La estrategia del Ministerio del Interior apunta a consolidar un bloque sólido de legisladores que respondan directamente a los mandatarios provinciales. El siguiente cuadro detalla el estado actual de las negociaciones:
Gobernador Provincia Postura Votos Clave Alfredo Cornejo Mendoza Apoyo total Senadores Suárez y Juri Marcelo Orrego San Juan Apoyo condicionado Influencia en Diputados Leandro Zdero Chaco Aliado Bloque radical Ignacio Torres Chubut Dialoguista Interbloque Provincias UnidasA pesar de los acuerdos preliminares, existe una inquietud subyacente respecto al impacto fiscal de las medidas. Se estima que la reducción de impuestos propuesta por la Nación podría generar una pérdida de hasta $1,7 billones para las arcas provinciales durante el año 2026. Los gobernadores exigen que cualquier beneficio fiscal para el sector privado sea compensado mediante mecanismos que garanticen la sostenibilidad de las cuentas públicas provinciales.
La gira de Santilli continuará este viernes con una reunión clave con el gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, referente de la oposición peronista, y se espera que el próximo lunes el ministro desembarque en la provincia de Salta para entrevistarse con Gustavo Sáenz.
<p>El ministro del Interior, Diego Santilli, encabezó una gira por Mendoza y San Juan para asegurar el respaldo legislativo al proyecto de modernización laboral que se tratará en febrero. Los gobernadores Alfredo Cornejo y Marcelo Orrego ratificaron su apoyo, aunque condicionaron el acompañamiento a la reactivación de obras en la Ruta Nacional 40 y a la resolución de conflictos por coparticipación.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Bienvenidos al «Santilli-Tour 2026», la gira de despedida del sentido común y la bienvenida triunfal a la flexibilidad absoluta, donde el Ministro del Interior recorre el país con un maletín lleno de promesas de «modernización laboral» que suenan sospechosamente a trabajar por un puñado de maníes y el derecho a mirar el sol diez minutos por día. Tras un receso político que seguramente pasaron meditando sobre cómo ajustar más las clavijas, el Gobierno nacional ha decidido que la mejor forma de empezar el año es visitando a los gobernadores dialoguistas, esos que asienten con la cabeza mientras calculan cuántos metros de asfalto pueden canjear por cada derecho laboral cedido en el Congreso. Es una coreografía fascinante: el Ejecutivo pide votos y las provincias piden que, por favor, alguien termine de pavimentar esa Ruta 40 que ya tiene estatus de yacimiento arqueológico.
En Mendoza, Alfredo Cornejo recibió a la comitiva con la sintonía ideológica de quien comparte el mismo sastre y la misma desconfianza por la coparticipación. Mientras Santilli hablaba de empresas tomando empleo formal con una fe que envidiaría cualquier pastor televisivo, Cornejo miraba de reojo los baches de la ruta nacional, preguntándose si en la «modernización» también se incluye el teletransporte para evitar el desastre vial. Por su parte, en San Juan, Marcelo Orrego decidió que el futuro no está en el aire, sino bajo el hielo. El pedido de «clarificar» la Ley de Glaciares es la forma diplomática de preguntar si podemos empezar a picar un poquito de hielo milenario a cambio de unos lingotes de cobre que salven las cuentas del 2026. Es la ecología del libre mercado: si el glaciar no produce dividendos, es básicamente un cubo de hielo gigante ocupando espacio que podría usarse para algo más productivo, como un pozo minero o un estacionamiento.
El tablero legislativo que maneja Santilli parece una partida de TEG jugada por personas que no han dormido en 48 horas y sobreviven a base de café de estación de servicio. Se buscan votos como quien busca señal de Wi-Fi en medio de la Cordillera, mientras el fantasma de los 1,7 billones de pesos que las provincias perderían por la baja de impuestos sobrevuela las mesas de negociación como un dron de vigilancia fiscal. Los gobernadores están en esa situación incómoda donde deben elegir entre apoyar el proyecto del León o ver cómo sus arcas se vacían más rápido que una pileta de lona pinchada. Pero no se preocupen, que hoy Santilli visita a Ziliotto en La Pampa, donde seguramente el clima será tan cálido como una reunión de consorcio dirigida por Eliseo, el encargado. Si esto no termina con alguien pidiendo la escupidera o nacionalizando el aire, le pega en el palo.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
En el marco de una gira federal diseñada para blindar el respaldo parlamentario a las reformas estructurales del Poder Ejecutivo, el ministro del Interior, Diego Santilli, visitó las provincias de Mendoza y San Juan. El objetivo central de la misión oficial es garantizar los votos necesarios en el Congreso para la aprobación del proyecto de «modernización laboral», una de las piezas angulares del paquete de leyes que ingresará a sesiones extraordinarias el próximo 2 de febrero.
Tras el reinicio de la actividad política luego del receso estival, la administración nacional retomó ayer jueves su ofensiva política en el interior del país. En la región de Cuyo, Santilli actuó como el principal articulador del presidente Javier Milei, buscando aceitar vínculos con los sectores de la oposición denominados «dialoguistas» para evitar contratiempos legislativos en el inicio del período de sesiones.
Mendoza: Sintonía ideológica y prioridades viales
La jornada comenzó en la Casa de Gobierno de Mendoza, donde el gobernador Alfredo Cornejo recibió a la delegación nacional. Si bien Cornejo manifestó una coincidencia conceptual con la necesidad de reformar el marco normativo del trabajo, la reunión no estuvo exenta de reclamos específicos para la jurisdicción. El mandatario calificó la reforma como «relevante para que las empresas puedan tomar más empleo y para que más trabajadores se incorporen a la economía formal».
No obstante, la agenda mendocina incluyó una fuerte presión por la reactivación de obras viales estratégicas, particularmente en la Ruta Nacional 40. Cornejo también expresó su preocupación por la previsibilidad de los recursos provinciales ante la posible caída de la recaudación derivada de los cambios impositivos nacionales que impactan en la coparticipación federal. Al concluir el encuentro, Santilli fue tajante: «No creo que ningún gobernador pueda estar en contra de una reforma laboral en Argentina si queremos generar empleo genuino».
San Juan: Minería y el debate por los glaciares
Durante la tarde del jueves, la comitiva arribó a San Juan para reunirse con el gobernador Marcelo Orrego. En este distrito, el debate por la modernización laboral se entrelazó con las necesidades de la industria extractiva. Orrego manifestó su disposición a «encontrar los consensos necesarios», bajo la premisa de que una mayor flexibilidad normativa podría actuar como un catalizador para atraer inversiones mineras de gran escala.
Uno de los puntos más sensibles de la negociación fue el pedido sanjuanino para avanzar en una clarificación de la Ley de Glaciares. Para San Juan, este tema es fundamental para destrabar proyectos de explotación de cobre y oro que actualmente se encuentran en zonas de ambigüedad normativa. Asimismo, al igual que su par mendocino, Orrego insistió en la finalización de la doble vía San Juan-Mendoza en la Ruta 40, obra que se encuentra paralizada y que el Gobierno nacional se comprometió a auditar.
El escenario legislativo y el impacto fiscal
La estrategia del Ministerio del Interior apunta a consolidar un bloque sólido de legisladores que respondan directamente a los mandatarios provinciales. El siguiente cuadro detalla el estado actual de las negociaciones:
Gobernador Provincia Postura Votos Clave Alfredo Cornejo Mendoza Apoyo total Senadores Suárez y Juri Marcelo Orrego San Juan Apoyo condicionado Influencia en Diputados Leandro Zdero Chaco Aliado Bloque radical Ignacio Torres Chubut Dialoguista Interbloque Provincias UnidasA pesar de los acuerdos preliminares, existe una inquietud subyacente respecto al impacto fiscal de las medidas. Se estima que la reducción de impuestos propuesta por la Nación podría generar una pérdida de hasta $1,7 billones para las arcas provinciales durante el año 2026. Los gobernadores exigen que cualquier beneficio fiscal para el sector privado sea compensado mediante mecanismos que garanticen la sostenibilidad de las cuentas públicas provinciales.
La gira de Santilli continuará este viernes con una reunión clave con el gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, referente de la oposición peronista, y se espera que el próximo lunes el ministro desembarque en la provincia de Salta para entrevistarse con Gustavo Sáenz.
Bienvenidos al «Santilli-Tour 2026», la gira de despedida del sentido común y la bienvenida triunfal a la flexibilidad absoluta, donde el Ministro del Interior recorre el país con un maletín lleno de promesas de «modernización laboral» que suenan sospechosamente a trabajar por un puñado de maníes y el derecho a mirar el sol diez minutos por día. Tras un receso político que seguramente pasaron meditando sobre cómo ajustar más las clavijas, el Gobierno nacional ha decidido que la mejor forma de empezar el año es visitando a los gobernadores dialoguistas, esos que asienten con la cabeza mientras calculan cuántos metros de asfalto pueden canjear por cada derecho laboral cedido en el Congreso. Es una coreografía fascinante: el Ejecutivo pide votos y las provincias piden que, por favor, alguien termine de pavimentar esa Ruta 40 que ya tiene estatus de yacimiento arqueológico.
En Mendoza, Alfredo Cornejo recibió a la comitiva con la sintonía ideológica de quien comparte el mismo sastre y la misma desconfianza por la coparticipación. Mientras Santilli hablaba de empresas tomando empleo formal con una fe que envidiaría cualquier pastor televisivo, Cornejo miraba de reojo los baches de la ruta nacional, preguntándose si en la «modernización» también se incluye el teletransporte para evitar el desastre vial. Por su parte, en San Juan, Marcelo Orrego decidió que el futuro no está en el aire, sino bajo el hielo. El pedido de «clarificar» la Ley de Glaciares es la forma diplomática de preguntar si podemos empezar a picar un poquito de hielo milenario a cambio de unos lingotes de cobre que salven las cuentas del 2026. Es la ecología del libre mercado: si el glaciar no produce dividendos, es básicamente un cubo de hielo gigante ocupando espacio que podría usarse para algo más productivo, como un pozo minero o un estacionamiento.
El tablero legislativo que maneja Santilli parece una partida de TEG jugada por personas que no han dormido en 48 horas y sobreviven a base de café de estación de servicio. Se buscan votos como quien busca señal de Wi-Fi en medio de la Cordillera, mientras el fantasma de los 1,7 billones de pesos que las provincias perderían por la baja de impuestos sobrevuela las mesas de negociación como un dron de vigilancia fiscal. Los gobernadores están en esa situación incómoda donde deben elegir entre apoyar el proyecto del León o ver cómo sus arcas se vacían más rápido que una pileta de lona pinchada. Pero no se preocupen, que hoy Santilli visita a Ziliotto en La Pampa, donde seguramente el clima será tan cálido como una reunión de consorcio dirigida por Eliseo, el encargado. Si esto no termina con alguien pidiendo la escupidera o nacionalizando el aire, le pega en el palo.