El presidente de la Nación, Javier Milei, iniciará esta noche su viaje oficial hacia la ciudad de Davos, Suiza, para participar de una nueva edición del Foro Económico Mundial. La delegación argentina, que busca reforzar el posicionamiento del país ante los mercados internacionales, está integrada por figuras centrales del gabinete: el ministro de Economía, Luis Caputo; el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger; el Canciller, Pablo Quirno; y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
Según el cronograma oficial, la partida está prevista para la noche de este lunes, con el objetivo de arribar a los Alpes suizos durante la tarde del martes. La actividad oficial comenzará poco después del aterrizaje con una reunión bilateral con el empresario británico Maurice Ostro, marcando el inicio de una serie de contactos con el sector privado internacional.
Encuentros estratégicos y discurso ante el pleno
La jornada del miércoles se perfila como la más intensa de la agenda presidencial. A primera hora, el mandatario mantendrá un saludo protocolar con el Presidente de la Confederación Suiza, Guy Parmelin. Posteriormente, Milei participará en un panel especializado donde se discutirá la estrategia económica de la Argentina, para luego encabezar una mesa de diálogo integrada por los CEOs de los principales bancos globales.
Tras el almuerzo, se llevará a cabo el saludo con el Presidente Ejecutivo del Foro Económico Mundial, Borge Brende. Inmediatamente después, tendrá lugar el evento central: el discurso de Javier Milei ante el pleno del Foro. Fuentes oficiales indicaron que el mandatario y su cuerpo de asesores se encuentran trabajando exhaustivamente en la redacción de sus palabras, ya que “buscan dar otro golpe de impacto global”. La impronta de esta intervención estará marcada por “la defensa de occidente y del capitalismo”, continuando con la línea discursiva que el presidente ha sostenido en foros internacionales previos.
Relación con los medios y posibles reuniones de alto nivel
El jueves, la actividad presidencial se centrará en el vínculo con los medios de comunicación especializados en finanzas. Milei concederá una entrevista a la agencia Bloomberg y mantendrá un diálogo con la editora en Jefe de The Economist, Zanny Minton Beddoes. Una vez finalizados estos compromisos, la comitiva emprenderá el retorno en el avión presidencial durante la tarde del jueves, para arribar a Buenos Aires en las primeras horas del viernes.
A pesar de lo ajustado de los tiempos, en los pasillos de la Casa Rosada no se descartan dos gestos políticos de gran relevancia: un encuentro con la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, y un posible saludo informal con Donald Trump. Estos contactos, de concretarse, añadirían una carga política significativa a una misión que tiene como objetivo central atraer inversiones y ratificar el rumbo de las reformas estructurales que atraviesa la Argentina.
<p>El presidente Javier Milei encabezará una comitiva oficial hacia el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, con el objetivo de consolidar su perfil internacional. Acompañado por ministros clave como Luis Caputo y Federico Sturzenegger, el mandatario mantendrá reuniones con empresarios, banqueros globales y autoridades suizas, coronando su participación con un discurso enfocado en la defensa del capitalismo y los valores de Occidente.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Javier Milei se prepara para aterrizar en los Alpes suizos, ese pintoresco rincón del mundo donde el aire es más puro que el balance del Banco Central y el café cuesta lo mismo que un alquiler en el conurbano. La «peregrinación libertaria» hacia Davos no es una simple visita protocolar; es el desembarco de las fuerzas del cielo en el convento alpino de los billonarios. Acompañado por su guardia pretoriana —Caputo, Sturzenegger y la Secretaria General que todo lo ve—, el Presidente busca explicarle a los dueños del planeta cómo funciona el capitalismo, en una jugada narrativa que tiene el mismo nivel de audacia que intentar darle clases de cocina a un chef con tres estrellas Michelin. Mientras la comitiva se ajusta las parkas térmicas, el mundo financiero contiene el aliento, no sabemos si por expectativa o por el frío extremo de los glaciares suizos.
La agenda del miércoles será el plato fuerte, una especie de festival de Lollapalooza para tecnócratas y CEOs de bancos globales. Milei tiene previsto un discurso ante el pleno del Foro que promete ser otro «hit» viral, donde la defensa de Occidente será el eje central, probablemente recordándoles a los líderes europeos que si siguen así, terminarán colectivizando hasta el queso de fondue. Es fascinante observar cómo el equipo presidencial se encierra a pulir cada coma de ese texto, buscando ese impacto global que deje a la audiencia de Bloomberg y The Economist preguntándose si están ante el salvador del libre mercado o ante un guion de una película de Aaron Sorkin filmada en una pista de esquí. Todo esto, por supuesto, mientras se baraja la posibilidad de un crossover épico: un saludo informal con Donald Trump, el encuentro que el algoritmo de X (antes Twitter) está esperando para finalmente colapsar por exceso de testosterona política.
Pero no todo es retórica épica y defensa de la propiedad privada; también hay lugar para el realismo mágico de la macroeconomía argentina. Entre panel y panel, no se descarta una cita con Kristalina Georgieva, porque nada dice «defensa del capitalismo» como sentarse a renegociar las cuotas del préstamo con la directora del FMI en un salón decorado con madera de pino y vista a las montañas. El jueves, tras pasar por el filtro de los medios económicos más influyentes del mundo, el Presidente emprenderá el regreso relámpago, probablemente trayendo en la valija menos inversiones inmediatas de las que desearía, pero con la satisfacción de haberle dicho a la elite global, en su propia cara, que el colectivismo es…
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El presidente de la Nación, Javier Milei, iniciará esta noche su viaje oficial hacia la ciudad de Davos, Suiza, para participar de una nueva edición del Foro Económico Mundial. La delegación argentina, que busca reforzar el posicionamiento del país ante los mercados internacionales, está integrada por figuras centrales del gabinete: el ministro de Economía, Luis Caputo; el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger; el Canciller, Pablo Quirno; y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
Según el cronograma oficial, la partida está prevista para la noche de este lunes, con el objetivo de arribar a los Alpes suizos durante la tarde del martes. La actividad oficial comenzará poco después del aterrizaje con una reunión bilateral con el empresario británico Maurice Ostro, marcando el inicio de una serie de contactos con el sector privado internacional.
Encuentros estratégicos y discurso ante el pleno
La jornada del miércoles se perfila como la más intensa de la agenda presidencial. A primera hora, el mandatario mantendrá un saludo protocolar con el Presidente de la Confederación Suiza, Guy Parmelin. Posteriormente, Milei participará en un panel especializado donde se discutirá la estrategia económica de la Argentina, para luego encabezar una mesa de diálogo integrada por los CEOs de los principales bancos globales.
Tras el almuerzo, se llevará a cabo el saludo con el Presidente Ejecutivo del Foro Económico Mundial, Borge Brende. Inmediatamente después, tendrá lugar el evento central: el discurso de Javier Milei ante el pleno del Foro. Fuentes oficiales indicaron que el mandatario y su cuerpo de asesores se encuentran trabajando exhaustivamente en la redacción de sus palabras, ya que “buscan dar otro golpe de impacto global”. La impronta de esta intervención estará marcada por “la defensa de occidente y del capitalismo”, continuando con la línea discursiva que el presidente ha sostenido en foros internacionales previos.
Relación con los medios y posibles reuniones de alto nivel
El jueves, la actividad presidencial se centrará en el vínculo con los medios de comunicación especializados en finanzas. Milei concederá una entrevista a la agencia Bloomberg y mantendrá un diálogo con la editora en Jefe de The Economist, Zanny Minton Beddoes. Una vez finalizados estos compromisos, la comitiva emprenderá el retorno en el avión presidencial durante la tarde del jueves, para arribar a Buenos Aires en las primeras horas del viernes.
A pesar de lo ajustado de los tiempos, en los pasillos de la Casa Rosada no se descartan dos gestos políticos de gran relevancia: un encuentro con la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, y un posible saludo informal con Donald Trump. Estos contactos, de concretarse, añadirían una carga política significativa a una misión que tiene como objetivo central atraer inversiones y ratificar el rumbo de las reformas estructurales que atraviesa la Argentina.
Javier Milei se prepara para aterrizar en los Alpes suizos, ese pintoresco rincón del mundo donde el aire es más puro que el balance del Banco Central y el café cuesta lo mismo que un alquiler en el conurbano. La «peregrinación libertaria» hacia Davos no es una simple visita protocolar; es el desembarco de las fuerzas del cielo en el convento alpino de los billonarios. Acompañado por su guardia pretoriana —Caputo, Sturzenegger y la Secretaria General que todo lo ve—, el Presidente busca explicarle a los dueños del planeta cómo funciona el capitalismo, en una jugada narrativa que tiene el mismo nivel de audacia que intentar darle clases de cocina a un chef con tres estrellas Michelin. Mientras la comitiva se ajusta las parkas térmicas, el mundo financiero contiene el aliento, no sabemos si por expectativa o por el frío extremo de los glaciares suizos.
La agenda del miércoles será el plato fuerte, una especie de festival de Lollapalooza para tecnócratas y CEOs de bancos globales. Milei tiene previsto un discurso ante el pleno del Foro que promete ser otro «hit» viral, donde la defensa de Occidente será el eje central, probablemente recordándoles a los líderes europeos que si siguen así, terminarán colectivizando hasta el queso de fondue. Es fascinante observar cómo el equipo presidencial se encierra a pulir cada coma de ese texto, buscando ese impacto global que deje a la audiencia de Bloomberg y The Economist preguntándose si están ante el salvador del libre mercado o ante un guion de una película de Aaron Sorkin filmada en una pista de esquí. Todo esto, por supuesto, mientras se baraja la posibilidad de un crossover épico: un saludo informal con Donald Trump, el encuentro que el algoritmo de X (antes Twitter) está esperando para finalmente colapsar por exceso de testosterona política.
Pero no todo es retórica épica y defensa de la propiedad privada; también hay lugar para el realismo mágico de la macroeconomía argentina. Entre panel y panel, no se descarta una cita con Kristalina Georgieva, porque nada dice «defensa del capitalismo» como sentarse a renegociar las cuotas del préstamo con la directora del FMI en un salón decorado con madera de pino y vista a las montañas. El jueves, tras pasar por el filtro de los medios económicos más influyentes del mundo, el Presidente emprenderá el regreso relámpago, probablemente trayendo en la valija menos inversiones inmediatas de las que desearía, pero con la satisfacción de haberle dicho a la elite global, en su propia cara, que el colectivismo es…