Operativo Top Gun criollo: Argentina invierte US$ 900 millones para que los F-16 vuelvan a romper la barrera del sonido

Redacción Cuyo News
7 min

La aviación de caza nacional atraviesa una semana de relevancia histórica con el inicio de la transición operativa de los F-16 Fighting Falcon. Mientras la Real Fuerza Aérea de Dinamarca (RDAF) concluyó formalmente el pasado 19 de enero de 2026 un ciclo de 46 años con este sistema de armas, la Argentina ingresa en la fase crítica para la integración de las 24 unidades adquiridas, un proceso que busca restablecer la capacidad de interceptación supersónica del país.

El fin de un ciclo en Europa y el inicio en el Sur

Dinamarca ha completado su transición hacia el F-35A Lightning II, dejando disponibles aeronaves que, según los peritajes técnicos, se encuentran en un excelente estado de mantenimiento debido a los rigurosos estándares de la OTAN. Esta flota ha sido distribuida estratégicamente: una parte destinada a Ucrania y las restantes 24 unidades a la Fuerza Aérea Argentina. El plan de modernización representa una inversión global cercana a los 900 millones de dólares, desglosados en 300 millones por las células y aproximadamente 600 millones en armamento, soporte técnico y logística.

Desafíos para la operatividad plena

A pesar de la expectativa pública, la operatividad inmediata de los cazas se ve limitada por cuatro factores técnicos y administrativos fundamentales que la institución debe resolver durante el transcurso de 2026:

  • Infraestructura de Pistas: Debido a su diseño con toma de aire baja, el F-16 es vulnerable al FOD (Foreign Object Damage). Cualquier residuo en la pista puede ser succionado por la turbina, causando daños catastróficos. Esto ha derivado en obras de repavimentación y limpieza profunda en las bases de Río Cuarto (Córdoba) y Villa Reynolds (San Luis).
  • Certificación de Pilotos: Los aviadores deben completar ciclos de entrenamiento intensivo en simuladores para adaptarse a la aviónica modernizada (MLU) y los sistemas de combate digital, dejando atrás las tecnologías analógicas de sistemas anteriores.
  • Cadena Logística: La incorporación incluye motores de repuesto y herramientas especializadas. La integración de estos elementos en el sistema de suministros nacional es una tarea técnica que demandará varios meses.
  • Confidencialidad en el Armamento: La adquisición de los misiles AIM-120 AMRAAM, sensores y pods se gestiona bajo estrictos protocolos de secreto con los Estados Unidos, con plazos de entrega escalonados.

Recuperación de la capacidad supersónica

Con la llegada de estas unidades, Argentina recupera formalmente la capacidad de interceptación a velocidades superiores a Mach 1.0, una aptitud que la Fuerza Aérea había perdido tras el retiro de los cazas Mirage en el año 2015. El objetivo estratégico para el presente año es consolidar la flota y fortalecer el control del espacio aéreo nacional, así como la protección de la Zona Económica Exclusiva, posicionando nuevamente al país como un actor relevante en la defensa regional del Cono Sur.

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