Debido a las recientes inclemencias climáticas registradas en la provincia, la empresa Obras Sanitarias Sociedad del Estado (OSSE) informó la activación de un plan de maniobras preventivas para mitigar el impacto en el suministro de agua potable. Según el reporte técnico, el ingreso de una creciente de agua cruda con elevados niveles de turbidez a la planta potabilizadora de Marquesado ha forzado una reducción en la capacidad operativa del establecimiento.
Impacto en la producción y reservas
Esta anomalía en el ingreso del recurso primario afecta de manera directa el proceso de potabilización, lo que se traduce en una disminución de los niveles de reserva en los principales establecimientos del Gran San Juan. La empresa señaló que estas medidas son estrictamente necesarias para resguardar la calidad del agua distribuida, aunque esto implique una merma en la presión y en el suministro habitual que llega a los domicilios de la zona metropolitana.
Ante la persistencia de las condiciones climáticas inestables, el organismo estatal solicitó a los usuarios «extremar el cuidado del agua almacenada en los tanques domiciliarios». Se recomendó enfáticamente evitar cualquier uso que no sea estrictamente esencial, como el riego de jardines, el lavado de vehículos o la limpieza de veredas, centrando el consumo en la higiene personal, la alimentación y el consumo humano.
Canales de atención y monitoreo
Desde la prestataria remarcaron que el personal técnico se encuentra realizando un monitoreo constante de las condiciones del agua cruda para restablecer el ritmo de producción total en cuanto la turbidez lo permita. Las maniobras implementadas buscan evitar un desabastecimiento prolongado y proteger la integridad de los filtros de la planta potabilizadora.
Para reportar inconvenientes específicos o realizar consultas técnicas, Obras Sanitarias mantiene operativos sus canales oficiales de comunicación. Los vecinos pueden contactarse a través de la línea de WhatsApp 264 506 4444 o mediante el número gratuito de atención al cliente 0800-222-6773. Se insta a la población a mantenerse informada a través de los boletines oficiales mientras dure el estado de contingencia.
<p>Obras Sanitarias Sociedad del Estado informó que la planta potabilizadora de Marquesado redujo su producción debido a una creciente de agua cruda que afectó la capacidad de procesamiento. El fenómeno impacta en los niveles de reserva del Gran San Juan, por lo que se solicitó a la población extremar el cuidado del recurso hídrico, priorizando el consumo humano y la higiene personal hasta que se normalice el servicio.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
En San Juan, la geografía y el clima mantienen una relación tóxica que los ciudadanos pagamos con sudores y, ahora, con sequía domiciliaria. Pasamos de una máxima de 35 grados —donde el asfalto tiene la consistencia de un chicle masticado— a una creciente que trae tanta agua cruda que la planta de Marquesado ha decidido que procesarla es una tarea más apta para un alquimista que para un ingeniero hidráulico. Es la gran paradoja cuyana: afuera las calles parecen canales venecianos decorados con bolsas de residuos, pero en el tanque de su casa el agua desaparece con la misma velocidad con la que un político borra sus publicaciones de redes sociales tras las elecciones.
El comunicado de Obras Sanitarias, redactado con ese optimismo burocrático que tanto nos cautiva, nos pide que «extrememos el cuidado del agua», lo cual es la forma elegante de decir que si usted pensaba bañarse hoy, quizás sea el momento de redescubrir las bondades del talco o simplemente aceptar que el aroma a humanidad es parte de nuestra identidad regional. La planta de Marquesado, ante la llegada de este lodo con aspiraciones de río, ha reducido su capacidad de procesamiento, demostrando que en esta provincia el agua sobra para inundarnos, pero falta para que el canilla no emita ese sonido de agonía metálica cada vez que intentamos llenar la pava.
Resulta fascinante la sugerencia de priorizar el uso del agua para «actividades básicas». Uno se pregunta si OSSE considera que refrescarse la nuca con un trapo húmedo califica como lujo asiático o como necesidad fisiológica. Mientras las maniobras preventivas intentan domesticar el barro que fluye desde los cerros, el sanjuanino promedio observa su tanque con la misma ansiedad con la que se mira el nivel de batería del celular cuando se está perdido en el campo. Se nos pide colaboración mientras las condiciones meteorológicas sigan siendo adversas, lo cual, traducido al lenguaje de la supervivencia diaria, significa que el próximo que use el agua para lavar la vereda o mojar la camioneta debería ser juzgado por crímenes de lesa naturaleza en una plaza pública.
Mantener la calma es fundamental, sobre todo porque transpirar de nervios gasta sales minerales que no podremos reponer fácilmente si la presión sigue cayendo. Estamos en manos de los técnicos de Marquesado y de la clemencia del cielo, una combinación que históricamente nos ha dejado más cerca del desierto que del oasis. Por ahora, el 0800 está habilitado para consultas, aunque probablemente la respuesta sea la misma de siempre: «estamos trabajando», una frase que en Argentina tiene la capacidad de durar desde una tarde de lluvia hasta el próximo cambio de década. Tomen agua mineral, eviten los movimientos bruscos y, por favor, no miren con envidia las acequias; ese líquido marrón no es chocolate derretido, es solo San Juan recordándonos quién manda en la montaña.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Debido a las recientes inclemencias climáticas registradas en la provincia, la empresa Obras Sanitarias Sociedad del Estado (OSSE) informó la activación de un plan de maniobras preventivas para mitigar el impacto en el suministro de agua potable. Según el reporte técnico, el ingreso de una creciente de agua cruda con elevados niveles de turbidez a la planta potabilizadora de Marquesado ha forzado una reducción en la capacidad operativa del establecimiento.
Impacto en la producción y reservas
Esta anomalía en el ingreso del recurso primario afecta de manera directa el proceso de potabilización, lo que se traduce en una disminución de los niveles de reserva en los principales establecimientos del Gran San Juan. La empresa señaló que estas medidas son estrictamente necesarias para resguardar la calidad del agua distribuida, aunque esto implique una merma en la presión y en el suministro habitual que llega a los domicilios de la zona metropolitana.
Ante la persistencia de las condiciones climáticas inestables, el organismo estatal solicitó a los usuarios «extremar el cuidado del agua almacenada en los tanques domiciliarios». Se recomendó enfáticamente evitar cualquier uso que no sea estrictamente esencial, como el riego de jardines, el lavado de vehículos o la limpieza de veredas, centrando el consumo en la higiene personal, la alimentación y el consumo humano.
Canales de atención y monitoreo
Desde la prestataria remarcaron que el personal técnico se encuentra realizando un monitoreo constante de las condiciones del agua cruda para restablecer el ritmo de producción total en cuanto la turbidez lo permita. Las maniobras implementadas buscan evitar un desabastecimiento prolongado y proteger la integridad de los filtros de la planta potabilizadora.
Para reportar inconvenientes específicos o realizar consultas técnicas, Obras Sanitarias mantiene operativos sus canales oficiales de comunicación. Los vecinos pueden contactarse a través de la línea de WhatsApp 264 506 4444 o mediante el número gratuito de atención al cliente 0800-222-6773. Se insta a la población a mantenerse informada a través de los boletines oficiales mientras dure el estado de contingencia.
En San Juan, la geografía y el clima mantienen una relación tóxica que los ciudadanos pagamos con sudores y, ahora, con sequía domiciliaria. Pasamos de una máxima de 35 grados —donde el asfalto tiene la consistencia de un chicle masticado— a una creciente que trae tanta agua cruda que la planta de Marquesado ha decidido que procesarla es una tarea más apta para un alquimista que para un ingeniero hidráulico. Es la gran paradoja cuyana: afuera las calles parecen canales venecianos decorados con bolsas de residuos, pero en el tanque de su casa el agua desaparece con la misma velocidad con la que un político borra sus publicaciones de redes sociales tras las elecciones.
El comunicado de Obras Sanitarias, redactado con ese optimismo burocrático que tanto nos cautiva, nos pide que «extrememos el cuidado del agua», lo cual es la forma elegante de decir que si usted pensaba bañarse hoy, quizás sea el momento de redescubrir las bondades del talco o simplemente aceptar que el aroma a humanidad es parte de nuestra identidad regional. La planta de Marquesado, ante la llegada de este lodo con aspiraciones de río, ha reducido su capacidad de procesamiento, demostrando que en esta provincia el agua sobra para inundarnos, pero falta para que el canilla no emita ese sonido de agonía metálica cada vez que intentamos llenar la pava.
Resulta fascinante la sugerencia de priorizar el uso del agua para «actividades básicas». Uno se pregunta si OSSE considera que refrescarse la nuca con un trapo húmedo califica como lujo asiático o como necesidad fisiológica. Mientras las maniobras preventivas intentan domesticar el barro que fluye desde los cerros, el sanjuanino promedio observa su tanque con la misma ansiedad con la que se mira el nivel de batería del celular cuando se está perdido en el campo. Se nos pide colaboración mientras las condiciones meteorológicas sigan siendo adversas, lo cual, traducido al lenguaje de la supervivencia diaria, significa que el próximo que use el agua para lavar la vereda o mojar la camioneta debería ser juzgado por crímenes de lesa naturaleza en una plaza pública.
Mantener la calma es fundamental, sobre todo porque transpirar de nervios gasta sales minerales que no podremos reponer fácilmente si la presión sigue cayendo. Estamos en manos de los técnicos de Marquesado y de la clemencia del cielo, una combinación que históricamente nos ha dejado más cerca del desierto que del oasis. Por ahora, el 0800 está habilitado para consultas, aunque probablemente la respuesta sea la misma de siempre: «estamos trabajando», una frase que en Argentina tiene la capacidad de durar desde una tarde de lluvia hasta el próximo cambio de década. Tomen agua mineral, eviten los movimientos bruscos y, por favor, no miren con envidia las acequias; ese líquido marrón no es chocolate derretido, es solo San Juan recordándonos quién manda en la montaña.