La llegada de una aeronave vinculada a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos a territorio neuquino ha generado una fuerte repercusión política y mediática. Este martes, un Boeing C-40 Clipper aterrizó en la provincia de Neuquén, tras haber sido detectado previamente en Ushuaia el pasado 25 de enero. Según trascendió, la presencia de la unidad militar está relacionada con una visita técnica y política al yacimiento Vaca Muerta, uno de los activos energéticos más relevantes del país.
Ante el incremento de versiones que señalaban una falta de transparencia sobre los movimientos de la aeronave, el canciller Pablo Quirno utilizó sus redes sociales para brindar precisiones oficiales. El funcionario respondió a las dudas de los usuarios aclarando la naturaleza del contingente: “Es una delegación bipartidaria del Comité de Educación y Fuerza Laboral de la Cámara de Representantes de EE.UU. de visita en Argentina”, puntualizó en su cuenta de la plataforma X.
Defensa de la relación estratégica
El titular del Palacio San Martín justificó el arribo de los legisladores estadounidenses en el marco del posicionamiento internacional de la actual administración. “Dado el interés que despierta el plan de gobierno de Argentina en el mundo y, en este caso, la relación estratégica entre Argentina y EE.UU., celebramos las visitas de las diferentes comitivas interesadas en nuestro país”, sostuvo Quirno. Asimismo, ante las críticas sobre la falta de comunicación previa a las agencias de noticias, el canciller fue categórico al afirmar que “las autoridades pertinentes han sido informadas y las comitivas anunciadas por el propio país”, cerrando su intervención con un escueto “Abrazo”.
Duras críticas a los sectores opositores
Por su parte, Santiago Caputo intervino en la discusión pública con un tono severo hacia quienes cuestionaron la presencia del avión militar en el sur argentino. El asesor presidencial comparó la situación actual con acuerdos de gestiones anteriores, mencionando específicamente el pacto con la República Islámica de Irán y la presencia de bases de otras potencias en territorio nacional.
“Aparentemente, un selecto grupo de oligofrénicos que nada dijeron del Memorándum con Irán, y de la entrega de soberanía que implicaba cederle un terreno sin control ni participación argentina a una potencia extranjera, se ponen histéricas porque una comitiva de la primera potencia mundial y principal socio estratégico de la nueva Argentina viaja a nuestro país”, expresó Caputo de forma contundente. Finalmente, el asesor vinculó la cobertura mediática de estos eventos con una supuesta inclinación ideológica de los sectores editoriales, concluyendo que “los medios, como tienen las editoriales cooptadas por zurdos (que es lo mismo que oligofrénicos) lo reproducen”.
<p>Un avión Boeing C-40 Clipper de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos aterrizó en Neuquén para una visita a Vaca Muerta, tras su reciente paso por Ushuaia. Ante las repercusiones por el hermetismo oficial, el canciller Pablo Quirno aclaró que se trata de una delegación del Congreso estadounidense. En tanto, Santiago Caputo defendió la llegada de la comitiva y criticó duramente a los sectores opositores.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Argentina ha decidido que la mejor manera de ejercer la soberanía nacional es convertir el espacio aéreo en un estacionamiento de cortesía para la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Este martes, el cielo de Neuquén se engalanó con la presencia de un Boeing C-40 Clipper, una aeronave que parece el trencito de la alegría de Washington, pero con menos luces de neón y más presupuesto militar. El avión, que ya había pasado por Ushuaia sin que nadie en la Casa Rosada se diera por aludido, aterrizó en las tierras del fracking para que una delegación estadounidense pueda observar de cerca cómo extraemos gas, o quizás simplemente para comprobar si el aire de la Patagonia es tan puro como dicen los folletos turísticos que nunca leen.
Ante el aluvión de preguntas que brotaban con la misma presión que el crudo en Vaca Muerta, el canciller Pablo Quirno decidió que la diplomacia moderna no se hace en despachos con alfombras rojas, sino en la red social X. Con la paciencia de quien explica por décima vez cómo se usa un control remoto, Quirno detalló que se trata de una comitiva bipartidaria interesada en el «plan de gobierno». Lo más tierno de su intervención fue el cierre: un «Abrazo» virtual para un usuario que cuestionaba la falta de información previa. Es reconfortante saber que, mientras aviones militares extranjeros sobrevuelan recursos estratégicos, el Poder Ejecutivo reparte muestras de afecto digital para calmar la ansiedad de las masas que todavía creen en los protocolos de las agencias de noticias.
Sin embargo, el verdadero despliegue de etiqueta internacional llegó de la mano de Santiago Caputo. En un arranque de euforia comunicacional digna de un adolescente que acaba de descubrir el café cargado, el asesor estrella salió a repartir diagnósticos médicos gratuitos a todo aquel que osara criticar el vuelo. Para Caputo, existe un «selecto grupo de oligofrénicos» que sufren de ataques de histeria colectiva. Es una técnica innovadora: si no podés explicar por qué un avión militar de la primera potencia mundial aterriza en una zona crítica sin previo aviso, simplemente sugerí que tus críticos necesitan medicación psiquiátrica. Al parecer, en la nueva Argentina, la relación estratégica se mide en la cantidad de insultos que podés dedicarle a los «zurdos» antes de que el Boeing vuelva a despegar hacia el norte.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La llegada de una aeronave vinculada a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos a territorio neuquino ha generado una fuerte repercusión política y mediática. Este martes, un Boeing C-40 Clipper aterrizó en la provincia de Neuquén, tras haber sido detectado previamente en Ushuaia el pasado 25 de enero. Según trascendió, la presencia de la unidad militar está relacionada con una visita técnica y política al yacimiento Vaca Muerta, uno de los activos energéticos más relevantes del país.
Ante el incremento de versiones que señalaban una falta de transparencia sobre los movimientos de la aeronave, el canciller Pablo Quirno utilizó sus redes sociales para brindar precisiones oficiales. El funcionario respondió a las dudas de los usuarios aclarando la naturaleza del contingente: “Es una delegación bipartidaria del Comité de Educación y Fuerza Laboral de la Cámara de Representantes de EE.UU. de visita en Argentina”, puntualizó en su cuenta de la plataforma X.
Defensa de la relación estratégica
El titular del Palacio San Martín justificó el arribo de los legisladores estadounidenses en el marco del posicionamiento internacional de la actual administración. “Dado el interés que despierta el plan de gobierno de Argentina en el mundo y, en este caso, la relación estratégica entre Argentina y EE.UU., celebramos las visitas de las diferentes comitivas interesadas en nuestro país”, sostuvo Quirno. Asimismo, ante las críticas sobre la falta de comunicación previa a las agencias de noticias, el canciller fue categórico al afirmar que “las autoridades pertinentes han sido informadas y las comitivas anunciadas por el propio país”, cerrando su intervención con un escueto “Abrazo”.
Duras críticas a los sectores opositores
Por su parte, Santiago Caputo intervino en la discusión pública con un tono severo hacia quienes cuestionaron la presencia del avión militar en el sur argentino. El asesor presidencial comparó la situación actual con acuerdos de gestiones anteriores, mencionando específicamente el pacto con la República Islámica de Irán y la presencia de bases de otras potencias en territorio nacional.
“Aparentemente, un selecto grupo de oligofrénicos que nada dijeron del Memorándum con Irán, y de la entrega de soberanía que implicaba cederle un terreno sin control ni participación argentina a una potencia extranjera, se ponen histéricas porque una comitiva de la primera potencia mundial y principal socio estratégico de la nueva Argentina viaja a nuestro país”, expresó Caputo de forma contundente. Finalmente, el asesor vinculó la cobertura mediática de estos eventos con una supuesta inclinación ideológica de los sectores editoriales, concluyendo que “los medios, como tienen las editoriales cooptadas por zurdos (que es lo mismo que oligofrénicos) lo reproducen”.
Argentina ha decidido que la mejor manera de ejercer la soberanía nacional es convertir el espacio aéreo en un estacionamiento de cortesía para la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Este martes, el cielo de Neuquén se engalanó con la presencia de un Boeing C-40 Clipper, una aeronave que parece el trencito de la alegría de Washington, pero con menos luces de neón y más presupuesto militar. El avión, que ya había pasado por Ushuaia sin que nadie en la Casa Rosada se diera por aludido, aterrizó en las tierras del fracking para que una delegación estadounidense pueda observar de cerca cómo extraemos gas, o quizás simplemente para comprobar si el aire de la Patagonia es tan puro como dicen los folletos turísticos que nunca leen.
Ante el aluvión de preguntas que brotaban con la misma presión que el crudo en Vaca Muerta, el canciller Pablo Quirno decidió que la diplomacia moderna no se hace en despachos con alfombras rojas, sino en la red social X. Con la paciencia de quien explica por décima vez cómo se usa un control remoto, Quirno detalló que se trata de una comitiva bipartidaria interesada en el «plan de gobierno». Lo más tierno de su intervención fue el cierre: un «Abrazo» virtual para un usuario que cuestionaba la falta de información previa. Es reconfortante saber que, mientras aviones militares extranjeros sobrevuelan recursos estratégicos, el Poder Ejecutivo reparte muestras de afecto digital para calmar la ansiedad de las masas que todavía creen en los protocolos de las agencias de noticias.
Sin embargo, el verdadero despliegue de etiqueta internacional llegó de la mano de Santiago Caputo. En un arranque de euforia comunicacional digna de un adolescente que acaba de descubrir el café cargado, el asesor estrella salió a repartir diagnósticos médicos gratuitos a todo aquel que osara criticar el vuelo. Para Caputo, existe un «selecto grupo de oligofrénicos» que sufren de ataques de histeria colectiva. Es una técnica innovadora: si no podés explicar por qué un avión militar de la primera potencia mundial aterriza en una zona crítica sin previo aviso, simplemente sugerí que tus críticos necesitan medicación psiquiátrica. Al parecer, en la nueva Argentina, la relación estratégica se mide en la cantidad de insultos que podés dedicarle a los «zurdos» antes de que el Boeing vuelva a despegar hacia el norte.