«Es imposible producir en este país»: la dura confesión de Benito Fernández tras quebrar

Redacción Cuyo News
7 min

Con cuatro décadas de trayectoria marcando el pulso de la moda argentina, Benito Fernández volvió a ser el centro de la escena, pero esta vez no por un desfile, sino por una cruda confesión sobre la realidad del sector textil. El diseñador confirmó que debió cerrar su unidad de negocios de Prêt-à-porter, una decisión motivada por la insostenible estructura de costos y la fuerte caída de las ventas que afecta a la industria nacional.

“Yo cerré mi Prêt-à-porter el año pasado. Por tercera vez en mi país me fundí: en el 2001, en 2020 y en 2025”, relató Fernández en una reciente entrevista televisiva. El impacto de esta decisión no es solo simbólico: la estructura que debió desarmar incluía a 14 empleados directos y la labor de 8 talleres externos, evidenciando el efecto multiplicador que la crisis genera en la cadena productiva.

La competencia externa y la carga fiscal

El diagnóstico del diseñador es compartido por gran parte de la cámara empresaria: la apertura de importaciones ha generado una competencia que el productor local considera desleal debido a las asimetrías impositivas. Fernández fue categórico al respecto: “La ropa china está destrozando el mercado local”. Según su visión, la industria necesita un Estado que reduzca la presión tributaria y fomente la inversión en lugar de obstaculizarla.

“Es imposible producir en este país. Hace cuatro gobiernos que nos vienen destruyendo”, sostuvo con dureza, apuntando a una problemática estructural que trasciende las banderas políticas. El sector textil enfrenta hoy una tormenta perfecta: una demanda interna debilitada por la pérdida del poder adquisitivo y costos fijos que no ceden ante la inflación de los insumos.

Reinvención y resiliencia

A pesar del cierre de su línea de indumentaria masiva, el modisto buscará sostener su marca mediante un modelo de negocios diversificado. “Me quedé con la alta costura”, explicó, aclarando que mantendrá sus licencias comerciales que incluyen perfumes, zapatillas y muebles, además de emprendimientos inmobiliarios con su sello personal. Este giro estratégico le permite conservar su presencia en el mercado sin enfrentar el riesgo directo de la fabricación en serie en un contexto de incertidumbre económica.

El caso de Benito Fernández se suma a una lista creciente de marcas de primera línea y fábricas medianas que han iniciado procesos de reducción de personal, suspensiones o cierres definitivos. La industria textil, históricamente sensible a las variaciones del tipo de cambio y las políticas aduaneras, atraviesa uno de sus momentos más críticos en lo que va del siglo, planteando un interrogante abierto sobre el futuro del empleo en el sector.

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