El estricto protocolo de Vialidad frente a las lluvias que afectan rutas.

Redacción Cuyo News
5 min

Las recientes y persistentes precipitaciones que azotan San Juan han puesto en evidencia la vulnerabilidad de su infraestructura vial, con numerosos tramos de rutas y caminos anegados por bajadas de agua, material de arrastre y crecientes. Ante este escenario, la Dirección Provincial de Vialidad (DPV) ha detallado el protocolo de acción que se activa para mitigar los riesgos, garantizar la seguridad de los usuarios y asegurar la transitabilidad en la red vial provincial.

Este sistema de trabajo integral contempla operativos preventivos, exhaustivos recorridos de inspección y el despliegue estratégico de personal y maquinaria en los puntos más críticos de la provincia. Su objetivo primordial es intervenir de manera anticipada y coordinada frente a los desafíos que plantean las lluvias intensas, minimizando así las afectaciones y restableciendo la circulación con la mayor celeridad posible.

Despliegue preventivo y respuesta operativa

El protocolo de la DPV se pone en marcha con una antelación mínima de una semana ante la previsión de eventos meteorológicos significativos, estableciendo un esquema de «guardia pasiva». Esta guardia está compuesta por inspectores viales, especialistas en señalización, personal de higiene, seguridad y ambiente, así como operarios de equipos y maquinaria pesada, quienes trabajan en turnos rotativos para asegurar una cobertura ininterrumpida.

Durante las precipitaciones, los inspectores realizan recorridos preventivos por las rutas provinciales, priorizando siempre las condiciones de seguridad para el personal. La detección temprana de cualquier inconveniente, como anegamientos o arrastre de material, activa un aviso inmediato al personal operativo para su intervención y se comunica a la División Radio, encargada de la difusión oficial del estado de los caminos.

Coordinación interinstitucional para la seguridad vial

La toma de decisiones sobre las acciones a ejecutar se basa en evaluaciones técnicas detalladas, realizadas por los inspectores en terreno. Estas determinaciones guían la urgencia y el tipo de intervención, así como el traslado de recursos humanos y materiales a las zonas afectadas.

Un pilar fundamental de este protocolo es la comunicación y coordinación permanente con otras entidades clave como Defensa Civil, la Policía de San Juan y otros organismos pertinentes. Esta sinergia permite implementar de forma efectiva cortes preventivos, desvíos temporales, señalizaciones adecuadas y todas aquellas medidas necesarias para resguardar la integridad física de los usuarios de la red vial.

Fase de recuperación y mantenimiento post-emergencia

Una vez que la emergencia ha sido superada y la transitabilidad básica ha sido restaurada, la DPV procede a realizar un relevamiento exhaustivo de los daños ocasionados. Este diagnóstico se lleva a cabo mediante una coordinación estrecha entre los inspectores y las jefaturas correspondientes.

Con base en este análisis detallado, se planifican y ejecutan las labores de señalización, reparación estructural y acondicionamiento general. El objetivo final es devolver las rutas a sus condiciones óptimas de circulación, garantizando la seguridad plena y duradera para todos los usuarios.

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