¿Gasto o inversión? El fuerte reclamo del campo por los recortes en el INTA

Redacción Cuyo News
8 min

El sistema científico-tecnológico argentino atraviesa una etapa de redefinición profunda. Bajo una premisa de ordenamiento macroeconómico y reducción del gasto público, el Gobierno Nacional ha avanzado con un plan de recortes que afecta directamente a pilares del desarrollo rural y científico: el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Sin embargo, mientras se debate el costo de estas estructuras, los resultados de sus investigaciones siguen siendo protagonistas en las principales exposiciones del sector.

El avance de la «motosierra» en la ciencia

El ajuste se ha materializado en diversas formas. En el CONICET, la limitación en la asignación de becas y la falta de actualización presupuestaria han generado alerta en la comunidad científica, que advierte sobre una posible «fuga de cerebros» y la paralización de proyectos a largo plazo.

En el caso del INTA, el ajuste ha impactado severamente en los recursos humanos. Según datos recientes, la planta de personal se redujo aproximadamente un 18% a nivel nacional debido a retiros voluntarios y la falta de reposición de vacantes por jubilaciones. A esto se suma el cuestionamiento oficial sobre el uso de la tierra: el Gobierno ha puesto bajo la lupa miles de hectáreas del instituto, argumentando que muchas de ellas están «improductivas» o alejadas de los objetivos originales de investigación, lo que ha derivado en planes para poner a disposición inmuebles y predios estatales.

El INTA: ¿Gasto o inversión estratégica?

La visión oficial, expresada en diversas ocasiones desde la Casa Rosada, sostiene que el INTA fue «desvirtuado» por gestiones anteriores, enfocándose en áreas como la agricultura familiar o cuestiones de género que el actual Ejecutivo considera ajenas a la productividad comercial.

Sin embargo, esta visión choca con la percepción de los productores. Andrea Sarnari, presidenta de la Federación Agraria Argentina (FAA), destaca que «se ve al INTA como un gran gasto sin terminar de comprender cuál es su impacto en la producción». Para las entidades del agro, el instituto no es una carga, sino una herramienta de diagnóstico y extensión que ninguna empresa privada puede suplir, especialmente en economías regionales —como la vitivinicultura, el arroz o la producción de cabritos— donde la inversión privada en investigación es nula.

La innovación que resiste: el caso de la Exposición Rural

Pese al contexto de restricción, el INTA continúa demostrando su valor en el terreno. En la última Exposición Rural, el organismo destacó con proyectos innovadores que buscan dar respuesta a los desafíos del cambio climático y la eficiencia productiva. Entre los desarrollos más recientes se encuentran:

  • Edición génica en arroz: Un avance clave para obtener variedades más resistentes y productivas.
  • Nuevas variedades frutales: El lanzamiento de duraznos con mejor adaptación local y mayor calidad comercial.
  • Tecnología AgTech: Herramientas de precisión que permiten al productor optimizar el uso de insumos, reduciendo costos y el impacto ambiental.

Estos hitos subrayan una contradicción latente: el mismo sistema que hoy es auditado y recortado por su costo operativo es el que genera los insumos tecnológicos que permiten al campo argentino —el principal motor de divisas del país— mantenerse competitivo a nivel mundial.

Un futuro en debate

La tensión hoy se centra en el Consejo Directivo del INTA, que aún espera la designación completa de sus miembros para definir el rumbo de las líneas de investigación. Mientras el Gobierno busca una estructura más magra y orientada exclusivamente a la tecnología de punta, los productores advierten que retirar la «extensión» (el asesoramiento directo en el campo) dejaría desamparados a los pequeños y medianos productores.

El desafío de la administración actual será encontrar el equilibrio entre la eficiencia fiscal y la preservación de un ecosistema científico que, según los propios protagonistas del sector, tiene un retorno productivo que excede largamente cualquier ahorro presupuestario de corto plazo.

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