La Cámara Federal de Casación Penal dictó una resolución clave que permite la continuidad de la causa penal por presuntas maniobras de corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). La Sala II del máximo tribunal penal del país rechazó un planteo de los hermanos Kovalivker, propietarios de la Droguería Suizo Argentina, habilitando así el avance de una investigación que salpica tanto al sector público como al privado.
La decisión judicial, firmada por los magistrados Guillermo J. Yacobucci, Ángela E. Ledesma y Alejandro W. Slokar, declaró «inadmisible» el recurso de queja interpuesto por la defensa de Jonathan, Emmanuel y Eduardo Kovalivker. Los empresarios buscaban impugnar la desestimación de una excepción de falta de acción. El fallo se resolvió por una mayoría de 2 a 1, contando con el voto en disidencia de la jueza Ledesma.
Falta de sustento federal y avance de los procesamientos
En los fundamentos del fallo, la Cámara sostuvo que la defensa no logró demostrar un agravio constitucional que justificara la intervención del tribunal: “No se ha argumentado adecuadamente la existencia de una cuestión federal que habilite la intervención de esta Cámara como tribunal intermedio, por lo que, en consecuencia, se impone su rechazo”. De esta manera, quedó firme lo actuado por el juez federal Sebastián Casanello y el fiscal Franco Piccardi.
Este revés judicial para los empresarios ocurre en paralelo al procesamiento dictado contra Diego Spagnuolo, extitular de la ANDIS, y otros 18 implicados. La justicia investiga la existencia de una organización delictiva dedicada al direccionamiento de licitaciones y al desvío de fondos públicos destinados a la compra de medicamentos e insumos médicos entre diciembre de 2023 y octubre de 2025.
Contraste entre recortes y lujos privados
La investigación destaca un contraste alarmante: mientras se habrían ejecutado estas maniobras de defraudación, la administración central aplicaba recortes masivos en pensiones por invalidez y un severo ajuste financiero sobre el sistema de prestaciones de salud y rehabilitación. Cabe recordar que el Poder Ejecutivo llegó a vetar la ley de Emergencia para el sector, una medida que debió ser revertida recientemente por orden judicial.
Los detalles del expediente revelan comportamientos sospechosos por parte de los imputados durante las etapas iniciales del proceso. Jonathan Kovalivker permaneció prófugo durante cuatro días antes de presentarse ante las autoridades con un teléfono celular formateado de fábrica. Su hermano, Emmanuel, fue interceptado en el complejo Nordelta en posesión de 266.000 dólares y 7 millones de pesos en efectivo, distribuidos en sobres.
Asimismo, los allanamientos realizados en las propiedades de la familia permitieron documentar un patrimonio ostentoso que incluía una colección de más de 15 vehículos deportivos, destacándose modelos exclusivos de las marcas Ferrari y Porsche. La justicia sospecha que este nivel de vida se financió, al menos parcialmente, con los fondos sustraídos al sector poblacional más vulnerable del país.
<p>La Cámara Federal de Casación Penal rechazó un recurso de los propietarios de la Droguería Suizo Argentina, convalidando la investigación por corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) durante la gestión de Javier Milei. El fallo de la Sala II permite avanzar en la causa que involucra al extitular del organismo, Diego Spagnuolo, y a empresarios del sector farmacéutico por maniobras de defraudación al Estado.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Parece que el manual de «Cómo ser un funcionario libertario y no terminar con un pedido de captura» venía con las páginas pegadas. Mientras el Gobierno Nacional se dedicaba a pasar la motosierra por las pensiones de invalidez con la precisión de un carnicero con hipo, puertas adentro de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) se estaba armando un festival de licitaciones que haría palidecer a los lobbistas más experimentados de la historia argentina. La Justicia, que a veces se toma su tiempo pero eventualmente llega, decidió que el «no hay plata» era solo para los que necesitan una silla de ruedas o medicación de alto costo, porque para las droguerías amigas la billetera estatal estaba más abierta que una heladería en pleno enero sanjuanino.
El espectáculo que brindaron los hermanos Kovalivker es digno de una serie de Netflix producida por alguien que odia los finales felices. Jonathan decidió que la clandestinidad era un buen retiro espiritual por cuatro días, solo para entregarse con un celular tan reseteado que ni siquiera recordaba que era un teléfono. Por su parte, Emmanuel fue interceptado en Nordelta cargando sobres con 266.000 dólares, una suma que cualquier ciudadano promedio utiliza para ir a comprar el pan, claramente. Mientras tanto, en los garajes de la familia, las Ferrari y los Porsche se amontonaban como si fueran modelos de escala, demostrando que la verdadera «discapacidad» de esta gente era la incapacidad absoluta de disimular que se estaban llevando hasta los ceniceros del Estado. Ahora, con el fallo de Casación, el sueño de la impunidad se les está quedando sin combustible, y no hay motor alemán que los salve de la que se les viene.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La Cámara Federal de Casación Penal dictó una resolución clave que permite la continuidad de la causa penal por presuntas maniobras de corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). La Sala II del máximo tribunal penal del país rechazó un planteo de los hermanos Kovalivker, propietarios de la Droguería Suizo Argentina, habilitando así el avance de una investigación que salpica tanto al sector público como al privado.
La decisión judicial, firmada por los magistrados Guillermo J. Yacobucci, Ángela E. Ledesma y Alejandro W. Slokar, declaró «inadmisible» el recurso de queja interpuesto por la defensa de Jonathan, Emmanuel y Eduardo Kovalivker. Los empresarios buscaban impugnar la desestimación de una excepción de falta de acción. El fallo se resolvió por una mayoría de 2 a 1, contando con el voto en disidencia de la jueza Ledesma.
Falta de sustento federal y avance de los procesamientos
En los fundamentos del fallo, la Cámara sostuvo que la defensa no logró demostrar un agravio constitucional que justificara la intervención del tribunal: “No se ha argumentado adecuadamente la existencia de una cuestión federal que habilite la intervención de esta Cámara como tribunal intermedio, por lo que, en consecuencia, se impone su rechazo”. De esta manera, quedó firme lo actuado por el juez federal Sebastián Casanello y el fiscal Franco Piccardi.
Este revés judicial para los empresarios ocurre en paralelo al procesamiento dictado contra Diego Spagnuolo, extitular de la ANDIS, y otros 18 implicados. La justicia investiga la existencia de una organización delictiva dedicada al direccionamiento de licitaciones y al desvío de fondos públicos destinados a la compra de medicamentos e insumos médicos entre diciembre de 2023 y octubre de 2025.
Contraste entre recortes y lujos privados
La investigación destaca un contraste alarmante: mientras se habrían ejecutado estas maniobras de defraudación, la administración central aplicaba recortes masivos en pensiones por invalidez y un severo ajuste financiero sobre el sistema de prestaciones de salud y rehabilitación. Cabe recordar que el Poder Ejecutivo llegó a vetar la ley de Emergencia para el sector, una medida que debió ser revertida recientemente por orden judicial.
Los detalles del expediente revelan comportamientos sospechosos por parte de los imputados durante las etapas iniciales del proceso. Jonathan Kovalivker permaneció prófugo durante cuatro días antes de presentarse ante las autoridades con un teléfono celular formateado de fábrica. Su hermano, Emmanuel, fue interceptado en el complejo Nordelta en posesión de 266.000 dólares y 7 millones de pesos en efectivo, distribuidos en sobres.
Asimismo, los allanamientos realizados en las propiedades de la familia permitieron documentar un patrimonio ostentoso que incluía una colección de más de 15 vehículos deportivos, destacándose modelos exclusivos de las marcas Ferrari y Porsche. La justicia sospecha que este nivel de vida se financió, al menos parcialmente, con los fondos sustraídos al sector poblacional más vulnerable del país.
Parece que el manual de «Cómo ser un funcionario libertario y no terminar con un pedido de captura» venía con las páginas pegadas. Mientras el Gobierno Nacional se dedicaba a pasar la motosierra por las pensiones de invalidez con la precisión de un carnicero con hipo, puertas adentro de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) se estaba armando un festival de licitaciones que haría palidecer a los lobbistas más experimentados de la historia argentina. La Justicia, que a veces se toma su tiempo pero eventualmente llega, decidió que el «no hay plata» era solo para los que necesitan una silla de ruedas o medicación de alto costo, porque para las droguerías amigas la billetera estatal estaba más abierta que una heladería en pleno enero sanjuanino.
El espectáculo que brindaron los hermanos Kovalivker es digno de una serie de Netflix producida por alguien que odia los finales felices. Jonathan decidió que la clandestinidad era un buen retiro espiritual por cuatro días, solo para entregarse con un celular tan reseteado que ni siquiera recordaba que era un teléfono. Por su parte, Emmanuel fue interceptado en Nordelta cargando sobres con 266.000 dólares, una suma que cualquier ciudadano promedio utiliza para ir a comprar el pan, claramente. Mientras tanto, en los garajes de la familia, las Ferrari y los Porsche se amontonaban como si fueran modelos de escala, demostrando que la verdadera «discapacidad» de esta gente era la incapacidad absoluta de disimular que se estaban llevando hasta los ceniceros del Estado. Ahora, con el fallo de Casación, el sueño de la impunidad se les está quedando sin combustible, y no hay motor alemán que los salve de la que se les viene.