En el marco de un calendario astronómico excepcionalmente activo para este 2026, el próximo martes 17 de febrero se producirá el primer gran evento del año: un eclipse solar anular, popularmente denominado «Anillo de Fuego». Este fenómeno ocurre cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, pero debido a su distancia respecto a nuestro planeta, su tamaño aparente no alcanza a cubrir la totalidad del disco solar, dejando visible un perímetro luminoso.
Mecánica celeste: ¿Por qué ocurre este fenómeno?
Un eclipse solar solo es posible durante la fase de Luna nueva, momento en que el satélite se ubica exactamente entre la Tierra y el Sol. Sin embargo, no todas las Lunas nuevas derivan en un eclipse. Esto se debe a que la órbita lunar tiene una inclinación de 5 grados respecto a la eclíptica (el plano de la órbita terrestre). El fenómeno solo se concreta cuando la Luna coincide con los llamados nodos lunares, logrando la alineación perfecta necesaria para proyectar su sombra sobre la superficie terrestre.
En esta oportunidad, la Luna cubrirá aproximadamente el 96% de la superficie visible del Sol. Según los expertos, este evento es la antesala del eclipse solar total del 2 de agosto de 2026, el cual será el más largo del siglo XXI.
Zonas de observación y horarios
La visibilidad del «Anillo de Fuego» estará limitada geográficamente. El eclipse anular completo solo podrá ser observado desde zonas remotas de la Antártida y regiones australes del Océano Antártico. No obstante, una amplia región podrá disfrutar del fenómeno como un eclipse solar parcial, incluyendo el extremo sur de Sudamérica (Patagonia argentina y chilena), el sur de África y áreas de los océanos Pacífico, Atlántico e Índico.
De acuerdo con los datos técnicos de earthsky.org, el cronograma en Tiempo Universal (TU) será el siguiente:
- Inicio del eclipse parcial: 09:56
- Inicio del eclipse anular: 11:42
- Punto máximo del eclipse: 12:12
- Finalización del eclipse anular: 12:41
- Finalización del eclipse parcial: 14:27
Tipos de eclipses solares
Es importante distinguir entre las tres variantes de este fenómeno según el grado de ocultamiento del astro rey:
- Eclipse total: La Luna cubre íntegramente el disco solar, oscureciendo el día por completo en la zona de umbra.
- Eclipse parcial: Solo una sección del Sol queda oculta por el paso lunar.
- Eclipse anular: El diámetro aparente de la Luna es menor al del Sol, lo que genera el efecto visual de un anillo brillante alrededor de la silueta lunar.
Para la observación segura de este evento, se recomienda utilizar filtros solares certificados o anteojos especiales para eclipses, ya que la radiación solar puede causar daños permanentes en la visión, incluso durante la fase de máximo ocultamiento.
<p>El próximo martes 17 de febrero de 2026 se producirá el primer eclipse solar anular del año, fenómeno conocido como «Anillo de Fuego». El evento, que ocurrirá durante la fase de Luna nueva, será visible principalmente en la Antártida y el extremo sur de Sudamérica. La Luna cubrirá el 96% del disco solar, dejando un borde luminoso visible durante el punto máximo del alineamiento astronómico.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Preparen los anteojos de cartón y dejen de mirar el precio del dólar por cinco minutos, porque el cosmos decidió darnos un espectáculo que, a diferencia de la economía, sí tiene un cierre brillante. El próximo martes 17 de febrero llega el «Anillo de Fuego», un eclipse solar anular que promete dejar al Sol con un aspecto de hornalla de cocina premium. Básicamente, la Luna se va a poner en el medio con la precisión de un pariente que se te cruza en la foto de un casamiento, tapando el 96% de la superficie solar. El resultado es un anillo de luz tan instagrameable que hasta los terraplanistas van a dudar de sus teorías mientras intentan capturar el momento con un filtro de sepia.
La movida astronómica de febrero 2026 viene más cargada que el conurbano en hora pico: tenemos lluvia de meteoros, alineación de planetas y este eclipse que es el telonero de lujo del eclipse total de agosto. La ciencia, esa disciplina que siempre tiene una explicación para arruinarnos la magia, dice que esto pasa porque la Luna nueva coincide con los nodos lunares. Es decir, los astros se alinean una vez cada tanto, a diferencia de los semáforos de la ciudad que parecen estar coordinados por un enemigo personal. Lo triste es que para verlo en su máximo esplendor tendrías que estar en la Antártida, conviviendo con pingüinos que probablemente aprecien el fenómeno con la misma indiferencia con la que nosotros vemos pasar un feriado puente.
Si usted no tiene un rompehielos a mano o no es un científico viviendo en una base congelada, se tendrá que conformar con verlo de forma parcial desde el extremo sur de Sudamérica. Es el consuelo de los que vivimos en la periferia del evento principal: veremos un Sol «mordido» mientras esperamos que el eclipse máximo ocurra a las 12:12 (TU). No se queje, que es gratis y no requiere pagar un abono mensual. Eso sí, no sea cabeza dura y no lo mire directo sin protección, no sea cosa que el «Anillo de Fuego» sea lo último que vean sus retinas antes de pasar a una oscuridad eterna y no precisamente astronómica.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
En el marco de un calendario astronómico excepcionalmente activo para este 2026, el próximo martes 17 de febrero se producirá el primer gran evento del año: un eclipse solar anular, popularmente denominado «Anillo de Fuego». Este fenómeno ocurre cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, pero debido a su distancia respecto a nuestro planeta, su tamaño aparente no alcanza a cubrir la totalidad del disco solar, dejando visible un perímetro luminoso.
Mecánica celeste: ¿Por qué ocurre este fenómeno?
Un eclipse solar solo es posible durante la fase de Luna nueva, momento en que el satélite se ubica exactamente entre la Tierra y el Sol. Sin embargo, no todas las Lunas nuevas derivan en un eclipse. Esto se debe a que la órbita lunar tiene una inclinación de 5 grados respecto a la eclíptica (el plano de la órbita terrestre). El fenómeno solo se concreta cuando la Luna coincide con los llamados nodos lunares, logrando la alineación perfecta necesaria para proyectar su sombra sobre la superficie terrestre.
En esta oportunidad, la Luna cubrirá aproximadamente el 96% de la superficie visible del Sol. Según los expertos, este evento es la antesala del eclipse solar total del 2 de agosto de 2026, el cual será el más largo del siglo XXI.
Zonas de observación y horarios
La visibilidad del «Anillo de Fuego» estará limitada geográficamente. El eclipse anular completo solo podrá ser observado desde zonas remotas de la Antártida y regiones australes del Océano Antártico. No obstante, una amplia región podrá disfrutar del fenómeno como un eclipse solar parcial, incluyendo el extremo sur de Sudamérica (Patagonia argentina y chilena), el sur de África y áreas de los océanos Pacífico, Atlántico e Índico.
De acuerdo con los datos técnicos de earthsky.org, el cronograma en Tiempo Universal (TU) será el siguiente:
- Inicio del eclipse parcial: 09:56
- Inicio del eclipse anular: 11:42
- Punto máximo del eclipse: 12:12
- Finalización del eclipse anular: 12:41
- Finalización del eclipse parcial: 14:27
Tipos de eclipses solares
Es importante distinguir entre las tres variantes de este fenómeno según el grado de ocultamiento del astro rey:
- Eclipse total: La Luna cubre íntegramente el disco solar, oscureciendo el día por completo en la zona de umbra.
- Eclipse parcial: Solo una sección del Sol queda oculta por el paso lunar.
- Eclipse anular: El diámetro aparente de la Luna es menor al del Sol, lo que genera el efecto visual de un anillo brillante alrededor de la silueta lunar.
Para la observación segura de este evento, se recomienda utilizar filtros solares certificados o anteojos especiales para eclipses, ya que la radiación solar puede causar daños permanentes en la visión, incluso durante la fase de máximo ocultamiento.
Preparen los anteojos de cartón y dejen de mirar el precio del dólar por cinco minutos, porque el cosmos decidió darnos un espectáculo que, a diferencia de la economía, sí tiene un cierre brillante. El próximo martes 17 de febrero llega el «Anillo de Fuego», un eclipse solar anular que promete dejar al Sol con un aspecto de hornalla de cocina premium. Básicamente, la Luna se va a poner en el medio con la precisión de un pariente que se te cruza en la foto de un casamiento, tapando el 96% de la superficie solar. El resultado es un anillo de luz tan instagrameable que hasta los terraplanistas van a dudar de sus teorías mientras intentan capturar el momento con un filtro de sepia.
La movida astronómica de febrero 2026 viene más cargada que el conurbano en hora pico: tenemos lluvia de meteoros, alineación de planetas y este eclipse que es el telonero de lujo del eclipse total de agosto. La ciencia, esa disciplina que siempre tiene una explicación para arruinarnos la magia, dice que esto pasa porque la Luna nueva coincide con los nodos lunares. Es decir, los astros se alinean una vez cada tanto, a diferencia de los semáforos de la ciudad que parecen estar coordinados por un enemigo personal. Lo triste es que para verlo en su máximo esplendor tendrías que estar en la Antártida, conviviendo con pingüinos que probablemente aprecien el fenómeno con la misma indiferencia con la que nosotros vemos pasar un feriado puente.
Si usted no tiene un rompehielos a mano o no es un científico viviendo en una base congelada, se tendrá que conformar con verlo de forma parcial desde el extremo sur de Sudamérica. Es el consuelo de los que vivimos en la periferia del evento principal: veremos un Sol «mordido» mientras esperamos que el eclipse máximo ocurra a las 12:12 (TU). No se queje, que es gratis y no requiere pagar un abono mensual. Eso sí, no sea cabeza dura y no lo mire directo sin protección, no sea cosa que el «Anillo de Fuego» sea lo último que vean sus retinas antes de pasar a una oscuridad eterna y no precisamente astronómica.