En declaraciones televisivas a la señal TN, la senadora por La Libertad Avanza y referente del oficialismo, Patricia Bullrich, confirmó que el Poder Ejecutivo introducirá cambios sustanciales en el capítulo de reforma laboral. El objetivo es revertir la reducción salarial prevista para trabajadores con enfermedades severas, degenerativas o irrecuperables, garantizando que perciban la totalidad de sus haberes.
“Vamos a hacer una modificación de enfermedades severas, degenerativas o irrecuperables y vamos a dejar un 100% del salario. Lo estamos trabajando. Pero será solo cuando haya corroboración fehaciente del caso”, explicó la funcionaria, subrayando la necesidad de establecer controles estrictos para evitar abusos en las certificaciones médicas.
El conflicto del Artículo 44
La controversia se originó a partir del artículo 44 del proyecto, el cual modifica el artículo 208 de la Ley de Contrato de Trabajo. En su redacción actual, el texto establece un esquema de pagos reducidos para licencias por enfermedades o accidentes inculpables:
El trabajador percibiría solo el 50% de su sueldo en casos generales de impedimento prestacional. La cifra ascendería al 75% de la remuneración si el impedimento no fuera producto de una actividad voluntaria y consciente del riesgo por parte del empleado.Esta quita salarial generó un fuerte rechazo en los bloques denominados «dialoguistas» en el Congreso, quienes manifestaron sus dudas sobre acompañar la reforma en la Cámara de Diputados si no se garantizaba la protección a los sectores más vulnerables del mercado laboral.
Definición de la vía legislativa
A pesar del anuncio, el Gobierno aún evalúa la arquitectura técnica para implementar la mejora. Según Bullrich, se están manteniendo conversaciones con el presidente de la Cámara Baja, Martín Menem, para definir si el cambio se introduce mediante una modificación en el tratamiento de Diputados, por vía de reglamentación o a través de una ley complementaria.
“Tiene que ser bien cerrado, un certificado claro, que no sea parte de una industria que queremos desarmar”, sentenció la senadora, haciendo alusión a la postura oficial contra la denominada «industria del juicio laboral». La modificación se presenta como un paso clave para destrabar el debate legislativo y asegurar los votos necesarios para la aprobación final del paquete de reformas.
<p>La senadora Patricia Bullrich anunció que el Gobierno nacional modificará el proyecto de reforma laboral para garantizar el 100% del salario en licencias por enfermedades severas o degenerativas. La medida busca aplacar la polémica generada por el artículo 44, que reducía las asignaciones al 50% o 75%, y asegurar el acompañamiento de los bloques dialoguistas en la Cámara de Diputados.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
En un giro que demuestra que hasta el «ajuste fiscal» tiene un límite biológico, Patricia Bullrich salió a aclarar que el Gobierno no pretende que los enfermos terminales paguen el superávit con su propia agonía. Tras notar que el artículo 44 de la reforma laboral tenía la sensibilidad social de un algoritmo de despacho de aduanas, la flamante cara legislativa de La Libertad Avanza prometió devolver el 100% del sueldo a quienes padezcan patologías severas. Parece que en el despacho oficial se dieron cuenta de que descontarle la mitad del salario a alguien con una enfermedad degenerativa no era exactamente «atacar a la casta», sino más bien darle un empujoncito al abismo a los que ya están en la lona.
La estrategia ahora consiste en convencer a los diputados dialoguistas de que el hachazo original fue solo un «error de tipeo» o una interpretación demasiado entusiasta del concepto de austeridad. Bullrich, con su habitual estilo directo, advirtió que el beneficio vendrá con un cepo de acero: certificados médicos tan blindados que probablemente necesiten la firma del Papa y un escribano público para evitar la «industria del juicio». Básicamente, el Gobierno está dispuesto a ser humanitario, pero solo si el paciente puede demostrar fehacientemente que no está fingiendo una enfermedad incurable para tomarse unas vacaciones pagas de 75 centavos de dólar.
Mientras Martín Menem y la cúpula oficialista deciden si el cambio sale por ley, por decreto o por señales de humo, el resto de los mortales observa cómo la reforma laboral se convierte en un rompecabezas de piezas que no encajan. Es fascinante ver cómo la política argentina descubre, en tiempo real y bajo presión legislativa, que existe un gris entre «productividad total» y «desamparo absoluto». Por ahora, el mensaje es claro: si vas a enfermarte, asegurate de que sea algo digno de un capítulo de Dr. House, porque para una gripe común el bolsillo sigue estando en modo motosierra.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
En declaraciones televisivas a la señal TN, la senadora por La Libertad Avanza y referente del oficialismo, Patricia Bullrich, confirmó que el Poder Ejecutivo introducirá cambios sustanciales en el capítulo de reforma laboral. El objetivo es revertir la reducción salarial prevista para trabajadores con enfermedades severas, degenerativas o irrecuperables, garantizando que perciban la totalidad de sus haberes.
“Vamos a hacer una modificación de enfermedades severas, degenerativas o irrecuperables y vamos a dejar un 100% del salario. Lo estamos trabajando. Pero será solo cuando haya corroboración fehaciente del caso”, explicó la funcionaria, subrayando la necesidad de establecer controles estrictos para evitar abusos en las certificaciones médicas.
El conflicto del Artículo 44
La controversia se originó a partir del artículo 44 del proyecto, el cual modifica el artículo 208 de la Ley de Contrato de Trabajo. En su redacción actual, el texto establece un esquema de pagos reducidos para licencias por enfermedades o accidentes inculpables:
El trabajador percibiría solo el 50% de su sueldo en casos generales de impedimento prestacional. La cifra ascendería al 75% de la remuneración si el impedimento no fuera producto de una actividad voluntaria y consciente del riesgo por parte del empleado.Esta quita salarial generó un fuerte rechazo en los bloques denominados «dialoguistas» en el Congreso, quienes manifestaron sus dudas sobre acompañar la reforma en la Cámara de Diputados si no se garantizaba la protección a los sectores más vulnerables del mercado laboral.
Definición de la vía legislativa
A pesar del anuncio, el Gobierno aún evalúa la arquitectura técnica para implementar la mejora. Según Bullrich, se están manteniendo conversaciones con el presidente de la Cámara Baja, Martín Menem, para definir si el cambio se introduce mediante una modificación en el tratamiento de Diputados, por vía de reglamentación o a través de una ley complementaria.
“Tiene que ser bien cerrado, un certificado claro, que no sea parte de una industria que queremos desarmar”, sentenció la senadora, haciendo alusión a la postura oficial contra la denominada «industria del juicio laboral». La modificación se presenta como un paso clave para destrabar el debate legislativo y asegurar los votos necesarios para la aprobación final del paquete de reformas.
En un giro que demuestra que hasta el «ajuste fiscal» tiene un límite biológico, Patricia Bullrich salió a aclarar que el Gobierno no pretende que los enfermos terminales paguen el superávit con su propia agonía. Tras notar que el artículo 44 de la reforma laboral tenía la sensibilidad social de un algoritmo de despacho de aduanas, la flamante cara legislativa de La Libertad Avanza prometió devolver el 100% del sueldo a quienes padezcan patologías severas. Parece que en el despacho oficial se dieron cuenta de que descontarle la mitad del salario a alguien con una enfermedad degenerativa no era exactamente «atacar a la casta», sino más bien darle un empujoncito al abismo a los que ya están en la lona.
La estrategia ahora consiste en convencer a los diputados dialoguistas de que el hachazo original fue solo un «error de tipeo» o una interpretación demasiado entusiasta del concepto de austeridad. Bullrich, con su habitual estilo directo, advirtió que el beneficio vendrá con un cepo de acero: certificados médicos tan blindados que probablemente necesiten la firma del Papa y un escribano público para evitar la «industria del juicio». Básicamente, el Gobierno está dispuesto a ser humanitario, pero solo si el paciente puede demostrar fehacientemente que no está fingiendo una enfermedad incurable para tomarse unas vacaciones pagas de 75 centavos de dólar.
Mientras Martín Menem y la cúpula oficialista deciden si el cambio sale por ley, por decreto o por señales de humo, el resto de los mortales observa cómo la reforma laboral se convierte en un rompecabezas de piezas que no encajan. Es fascinante ver cómo la política argentina descubre, en tiempo real y bajo presión legislativa, que existe un gris entre «productividad total» y «desamparo absoluto». Por ahora, el mensaje es claro: si vas a enfermarte, asegurate de que sea algo digno de un capítulo de Dr. House, porque para una gripe común el bolsillo sigue estando en modo motosierra.