Un giro inesperado en los escritorios de la Asociación Corredores de Turismo Carretera (ACTC) alteró el resultado final de la competencia. El piloto platense Nicolás Moscardini heredó el triunfo en su debut absoluto en la categoría, luego de que los comisarios técnicos determinaran la exclusión de Julián Santero, quien había cruzado la meta en la primera posición con su BMW.
La revisión técnica, supervisada por el ingeniero Alejandro Iuliano, puso la lupa sobre el motor del piloto mendocino, el cual recibe la atención de Mauricio Candela. Tras realizar múltiples mediciones bajo protocolos estrictos, se constató que la relación de compresión excedía el límite reglamentario de 10,5:1. Este parámetro es crítico en la performance, ya que un aumento en la compresión eleva la potencia y mejora la eficiencia térmica del bloque motor.
El veredicto técnico
El ingeniero Iuliano detalló el procedimiento que derivó en la sanción: «Habíamos medido en dos cilindros, y le dimos la posibilidad de volver a enfriar porque a veces la temperatura hace que varíe algún dígito en la máquina y cuando volvimos a medir no dio». El responsable técnico fue tajante al respecto: «Si no da lo que dice el reglamento, hay que excluir».
Desde el punto de vista técnico, aumentar la relación de compresión permite una mayor expansión de los gases y un rendimiento superior, típicamente de un 3% a 4% por cada punto de incremento. Al no cumplir con el tope de 10,5:1, el vehículo de Santero quedó fuera de competencia de forma inmediata, privándolo de lo que hubiera sido un estreno triunfal para el modelo BMW en la categoría.
Podio modificado y éxito para el equipo del «Gurí»
Con la exclusión del mendocino, el equipo de Omar «Gurí» Martínez logró un histórico «1-2», posicionando a Moscardini en lo más alto y devolviéndole el triunfo a la marca Ford luego de nueve competencias de sequía. Por su parte, Jonatan Castellano ascendió al tercer escalón del podio, logrando un debut positivo con el Dodge Challenger del equipo Galarza Racing.
Este resultado administrativo deja una fuerte advertencia a los preparadores en el inicio de la temporada, reafirmando la rigurosidad de la ACTC en el control de las especificaciones técnicas de los nuevos modelos que integran la máxima categoría del automovilismo nacional.
<p>El piloto platense Nicolás Moscardini se adjudicó la victoria en su debut dentro del Turismo Carretera tras la exclusión de Julián Santero en la revisión técnica. Los comisarios de la ACTC constataron que el motor del BMW de Santero excedía la relación de compresión reglamentaria de 10,5:1. Con este resultado, el equipo del «Gurí» Martínez logró el primer y segundo puesto en el podio.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
En el fascinante mundo del Turismo Carretera, donde la línea entre la gloria y el papelón técnico es más delgada que una junta de culata, Julián Santero pasó de descorchar champagne a explicarle al ingeniero Alejandro Iuliano por qué su motor BMW tenía más presión que un deudor del FMI. El mendocino había ganado en pista, pero la alegría le duró lo que un suspiro en un túnel de viento: en la técnica descubrieron que la compresión de su motor estaba por encima del 10,5:1 permitido, transformando su victoria en una exclusión digna de una tragedia griega, o peor, de una charla de café un lunes a la mañana.
Parece que el preparador Mauricio Candela se tomó demasiado en serio aquello de «darle potencia al pibe», y terminó entregando un motor con una eficiencia tan optimizada que los pistones estaban prácticamente jugando al tetris en cada ciclo. Iuliano, con la paciencia de un monje tibetano y el rigor de un profesor de física cuántica, dejó enfriar el motor dos veces para darle una chance a Santero, pero los números no mienten ni con aire acondicionado: si el reglamento dice diez y medio y vos marcás once, la única copa que te llevás es la de la amargura técnica. El beneficio de subir la relación de compresión es de un 3% o 4% de potencia extra, un empujoncito que en el TC te hace volar, pero que en el galpón de la ACTC te hace aterrizar forzosamente en el último lugar de la planilla.
El gran beneficiado de este drama mecánico fue Nicolás Moscardini, quien heredó el escalón más alto del podio en su mismísimo debut. El pibe del equipo del «Gurí» Martínez se encontró con el triunfo sin haber tenido que pelear el último relanzamiento, demostrando que en esta categoría ganar la carrera es apenas el 50% del trabajo; el otro 50% es que tu motor no parezca una olla a presión a punto de explotar. Mientras tanto, Jonatan Castellano también sacó tajada del caos y subió al tercer puesto con su Dodge Challenger, recordándole a todo el paddock que, a veces, tener un motor legal es mucho más rentable que tener uno que desafíe las leyes de la termodinámica.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Un giro inesperado en los escritorios de la Asociación Corredores de Turismo Carretera (ACTC) alteró el resultado final de la competencia. El piloto platense Nicolás Moscardini heredó el triunfo en su debut absoluto en la categoría, luego de que los comisarios técnicos determinaran la exclusión de Julián Santero, quien había cruzado la meta en la primera posición con su BMW.
La revisión técnica, supervisada por el ingeniero Alejandro Iuliano, puso la lupa sobre el motor del piloto mendocino, el cual recibe la atención de Mauricio Candela. Tras realizar múltiples mediciones bajo protocolos estrictos, se constató que la relación de compresión excedía el límite reglamentario de 10,5:1. Este parámetro es crítico en la performance, ya que un aumento en la compresión eleva la potencia y mejora la eficiencia térmica del bloque motor.
El veredicto técnico
El ingeniero Iuliano detalló el procedimiento que derivó en la sanción: «Habíamos medido en dos cilindros, y le dimos la posibilidad de volver a enfriar porque a veces la temperatura hace que varíe algún dígito en la máquina y cuando volvimos a medir no dio». El responsable técnico fue tajante al respecto: «Si no da lo que dice el reglamento, hay que excluir».
Desde el punto de vista técnico, aumentar la relación de compresión permite una mayor expansión de los gases y un rendimiento superior, típicamente de un 3% a 4% por cada punto de incremento. Al no cumplir con el tope de 10,5:1, el vehículo de Santero quedó fuera de competencia de forma inmediata, privándolo de lo que hubiera sido un estreno triunfal para el modelo BMW en la categoría.
Podio modificado y éxito para el equipo del «Gurí»
Con la exclusión del mendocino, el equipo de Omar «Gurí» Martínez logró un histórico «1-2», posicionando a Moscardini en lo más alto y devolviéndole el triunfo a la marca Ford luego de nueve competencias de sequía. Por su parte, Jonatan Castellano ascendió al tercer escalón del podio, logrando un debut positivo con el Dodge Challenger del equipo Galarza Racing.
Este resultado administrativo deja una fuerte advertencia a los preparadores en el inicio de la temporada, reafirmando la rigurosidad de la ACTC en el control de las especificaciones técnicas de los nuevos modelos que integran la máxima categoría del automovilismo nacional.
En el fascinante mundo del Turismo Carretera, donde la línea entre la gloria y el papelón técnico es más delgada que una junta de culata, Julián Santero pasó de descorchar champagne a explicarle al ingeniero Alejandro Iuliano por qué su motor BMW tenía más presión que un deudor del FMI. El mendocino había ganado en pista, pero la alegría le duró lo que un suspiro en un túnel de viento: en la técnica descubrieron que la compresión de su motor estaba por encima del 10,5:1 permitido, transformando su victoria en una exclusión digna de una tragedia griega, o peor, de una charla de café un lunes a la mañana.
Parece que el preparador Mauricio Candela se tomó demasiado en serio aquello de «darle potencia al pibe», y terminó entregando un motor con una eficiencia tan optimizada que los pistones estaban prácticamente jugando al tetris en cada ciclo. Iuliano, con la paciencia de un monje tibetano y el rigor de un profesor de física cuántica, dejó enfriar el motor dos veces para darle una chance a Santero, pero los números no mienten ni con aire acondicionado: si el reglamento dice diez y medio y vos marcás once, la única copa que te llevás es la de la amargura técnica. El beneficio de subir la relación de compresión es de un 3% o 4% de potencia extra, un empujoncito que en el TC te hace volar, pero que en el galpón de la ACTC te hace aterrizar forzosamente en el último lugar de la planilla.
El gran beneficiado de este drama mecánico fue Nicolás Moscardini, quien heredó el escalón más alto del podio en su mismísimo debut. El pibe del equipo del «Gurí» Martínez se encontró con el triunfo sin haber tenido que pelear el último relanzamiento, demostrando que en esta categoría ganar la carrera es apenas el 50% del trabajo; el otro 50% es que tu motor no parezca una olla a presión a punto de explotar. Mientras tanto, Jonatan Castellano también sacó tajada del caos y subió al tercer puesto con su Dodge Challenger, recordándole a todo el paddock que, a veces, tener un motor legal es mucho más rentable que tener uno que desafíe las leyes de la termodinámica.