En los últimos días, tras la media sanción del proyecto de reforma laboral en el Senado, se viralizaron diversas imágenes de la senadora Patricia Bullrich utilizando anteojos de marcos blancos. Las publicaciones en redes sociales sugerían que el dispositivo, identificado como Ray-Ban Meta, habría sido utilizado para recibir instrucciones externas o grabar de manera oculta durante el debate legislativo.
Cronología del uso de los dispositivos
De acuerdo con las verificaciones realizadas sobre las grabaciones oficiales de la sesión, la senadora utilizó los lentes Ray-Ban únicamente al inicio de su intervención, cerca de las 11:30 de la mañana. En ese momento, Bullrich tomó la palabra durante solo dos minutos para informar que otros integrantes de su bloque se encargarían de la exposición técnica del dictamen.
“En nuestro bloque hemos decidido repartir el tiempo para que 2 senadores que están aquí a mi lado hagan la exposición técnica”, manifestó con los anteojos puestos, antes de ceder el turno a Juan Cruz Godoy y Bruno Olivera. Es relevante destacar que, en sus apariciones posteriores, como el homenaje a la fallecida exsenadora Sandra Mendoza y su discurso de cierre de 45 minutos durante la madrugada, Bullrich no utilizó el mencionado accesorio.
Capacidades técnicas de los Ray-Ban Meta
El dispositivo en cuestión es producto de una colaboración entre la marca de ópticos y la empresa tecnológica de Mark Zuckerberg. Según la descripción oficial del fabricante, los lentes permiten:
Captura de contenido: Tomar fotografías y filmar videos desde la perspectiva del usuario. Audio direccional: Realizar y recibir llamadas manos libres y escuchar audios mediante altavoces integrados en las varillas. Asistencia por IA: «Con unas pocas palabras, las nuevas gafas con IA pueden hacer llamadas, enviar mensajes de texto y encontrar respuestas», detalla el sitio web del producto.A pesar de estas funcionalidades, no existe evidencia que sustente que la senadora haya utilizado las capacidades de inteligencia artificial o de comunicación del dispositivo para influir en su desempeño parlamentario, especialmente considerando que en su intervención más extensa y política no los tenía consigo. La investigación de los registros visuales confirma que el uso fue limitado y no coincidió con los momentos de mayor debate ideológico de la sesión.
<p>Una serie de publicaciones en redes sociales cuestionaron el uso de anteojos inteligentes por parte de la senadora Patricia Bullrich durante el debate de la reforma laboral. Si bien se confirmó que utilizó dispositivos Ray-Ban Meta al inicio de la sesión, los registros demuestran que no los empleó durante su discurso de cierre de 45 minutos ni en otras intervenciones clave de la jornada legislativa.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
El ecosistema digital, siempre tan propenso a la mesura y al análisis riguroso, ha decidido que Patricia Bullrich no es una senadora, sino una suerte de agente encubierto de una película de serie B dirigida por alguien que abusó del café. La aparición de la referente de La Libertad Avanza con unos anteojos de marco blanco desató una ola de teorías conspirativas que harían sonrojar a los que creen que el hombre no llegó a la Luna. Según el tribunal de Twitter —ahora X, para los amigos del algoritmo—, Bullrich no estaba simplemente intentando ver mejor el dictamen, sino que portaba una terminal de inteligencia artificial digna de Iron Man, diseñada para recibir instrucciones del mismísimo Elon Musk directo al tímpano, mientras grababa en 4K las intimidades de la Cámara Alta sin que nadie lo notara.
Lo cierto es que la senadora efectivamente lució unos Ray-Ban Meta, esos aparatitos que te permiten sentirte un espía de la Guerra Fría mientras escuchás un podcast de autoayuda o sacás fotos de la merienda. Sin embargo, la teoría del «apuntador electrónico» se pincha más rápido que un presupuesto nacional en año electoral: Patricia usó los lentes apenas dos minutos al inicio, solo para avisar que le pasaba la pelota a sus colegas Godoy y Olivera para que explicaran la letra chica técnica. Es decir, usó tecnología de punta para anunciar que no iba a hablar ella. Un despliegue de modernidad para una gestión de tiempo que bien podría haber hecho con un megáfono de plástico o una seña de luces.
Para desgracia de los amantes de la ciencia ficción legislativa, en el momento de la verdad, cuando Bullrich encaró su discurso de cierre de 45 minutos en la madrugada, los famosos lentes habían desaparecido de su rostro. Al parecer, la «IA» que supuestamente le dictaba las frases se quedó sin batería o simplemente la senadora prefirió confiar en su propia capacidad retórica sin filtros digitales. Al final del día, lo más parecido a una transmisión encubierta fue el murmullo de los pasillos, dejando a los conspiranoicos con las ganas de ver a una Patricia convertida en Cyborg mientras el país sigue discutiendo la reforma laboral a la vieja usanza: con gritos, papeles y muchas ojeras.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
En los últimos días, tras la media sanción del proyecto de reforma laboral en el Senado, se viralizaron diversas imágenes de la senadora Patricia Bullrich utilizando anteojos de marcos blancos. Las publicaciones en redes sociales sugerían que el dispositivo, identificado como Ray-Ban Meta, habría sido utilizado para recibir instrucciones externas o grabar de manera oculta durante el debate legislativo.
Cronología del uso de los dispositivos
De acuerdo con las verificaciones realizadas sobre las grabaciones oficiales de la sesión, la senadora utilizó los lentes Ray-Ban únicamente al inicio de su intervención, cerca de las 11:30 de la mañana. En ese momento, Bullrich tomó la palabra durante solo dos minutos para informar que otros integrantes de su bloque se encargarían de la exposición técnica del dictamen.
“En nuestro bloque hemos decidido repartir el tiempo para que 2 senadores que están aquí a mi lado hagan la exposición técnica”, manifestó con los anteojos puestos, antes de ceder el turno a Juan Cruz Godoy y Bruno Olivera. Es relevante destacar que, en sus apariciones posteriores, como el homenaje a la fallecida exsenadora Sandra Mendoza y su discurso de cierre de 45 minutos durante la madrugada, Bullrich no utilizó el mencionado accesorio.
Capacidades técnicas de los Ray-Ban Meta
El dispositivo en cuestión es producto de una colaboración entre la marca de ópticos y la empresa tecnológica de Mark Zuckerberg. Según la descripción oficial del fabricante, los lentes permiten:
Captura de contenido: Tomar fotografías y filmar videos desde la perspectiva del usuario. Audio direccional: Realizar y recibir llamadas manos libres y escuchar audios mediante altavoces integrados en las varillas. Asistencia por IA: «Con unas pocas palabras, las nuevas gafas con IA pueden hacer llamadas, enviar mensajes de texto y encontrar respuestas», detalla el sitio web del producto.A pesar de estas funcionalidades, no existe evidencia que sustente que la senadora haya utilizado las capacidades de inteligencia artificial o de comunicación del dispositivo para influir en su desempeño parlamentario, especialmente considerando que en su intervención más extensa y política no los tenía consigo. La investigación de los registros visuales confirma que el uso fue limitado y no coincidió con los momentos de mayor debate ideológico de la sesión.
El ecosistema digital, siempre tan propenso a la mesura y al análisis riguroso, ha decidido que Patricia Bullrich no es una senadora, sino una suerte de agente encubierto de una película de serie B dirigida por alguien que abusó del café. La aparición de la referente de La Libertad Avanza con unos anteojos de marco blanco desató una ola de teorías conspirativas que harían sonrojar a los que creen que el hombre no llegó a la Luna. Según el tribunal de Twitter —ahora X, para los amigos del algoritmo—, Bullrich no estaba simplemente intentando ver mejor el dictamen, sino que portaba una terminal de inteligencia artificial digna de Iron Man, diseñada para recibir instrucciones del mismísimo Elon Musk directo al tímpano, mientras grababa en 4K las intimidades de la Cámara Alta sin que nadie lo notara.
Lo cierto es que la senadora efectivamente lució unos Ray-Ban Meta, esos aparatitos que te permiten sentirte un espía de la Guerra Fría mientras escuchás un podcast de autoayuda o sacás fotos de la merienda. Sin embargo, la teoría del «apuntador electrónico» se pincha más rápido que un presupuesto nacional en año electoral: Patricia usó los lentes apenas dos minutos al inicio, solo para avisar que le pasaba la pelota a sus colegas Godoy y Olivera para que explicaran la letra chica técnica. Es decir, usó tecnología de punta para anunciar que no iba a hablar ella. Un despliegue de modernidad para una gestión de tiempo que bien podría haber hecho con un megáfono de plástico o una seña de luces.
Para desgracia de los amantes de la ciencia ficción legislativa, en el momento de la verdad, cuando Bullrich encaró su discurso de cierre de 45 minutos en la madrugada, los famosos lentes habían desaparecido de su rostro. Al parecer, la «IA» que supuestamente le dictaba las frases se quedó sin batería o simplemente la senadora prefirió confiar en su propia capacidad retórica sin filtros digitales. Al final del día, lo más parecido a una transmisión encubierta fue el murmullo de los pasillos, dejando a los conspiranoicos con las ganas de ver a una Patricia convertida en Cyborg mientras el país sigue discutiendo la reforma laboral a la vieja usanza: con gritos, papeles y muchas ojeras.