Cinco países europeos denuncian a Rusia por el uso de toxinas exóticas en el asesinato de Navalny

Redacción Cuyo News
6 min

En el marco del segundo aniversario del fallecimiento del líder opositor Alexéi Navalny, un bloque de cinco naciones europeas —Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y los Países Bajos— ha presentado un informe conjunto que asegura que el disidente fue asesinado mediante el uso de epibatidina. Se trata de una neurotoxina extremadamente rara que se encuentra de forma natural en la piel de las ranas dardo, originarias de América Latina, específicamente de Ecuador.

Los laboratorios nacionales de estos países habrían confirmado la presencia de esta sustancia tras analizar muestras biológicas de Navalny. La epibatidina es un alcaloide que actúa sobre los receptores nicotínicos del sistema nervioso y se estima que es 200 veces más potente que la morfina, provocando insuficiencia respiratoria y asfixia en dosis letales. «Dada la toxicidad de la epibatidina y los síntomas reportados, es muy probable que el envenenamiento fuera la causa de su muerte», señala el comunicado oficial.

Denuncia internacional y arsenal químico

Los países firmantes han elevado una denuncia formal ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), acusando formalmente al Estado ruso de violar la Convención sobre Armas Químicas y la de Armas Biológicas. Según el documento, «Rusia contaba con los medios, el motivo y la oportunidad» para administrar el veneno mientras Navalny se encontraba recluido en una prisión de máxima seguridad en el Ártico.

Esta nueva revelación introduce un elemento inédito en el historial de sospechas sobre el uso de sustancias tóxicas por parte del Kremlin. Los expertos sugieren que la toxina pudo haber sido producida sintéticamente en laboratorios estatales rusos para dificultar su detección inicial, dado que no es una sustancia que se encuentre de forma natural en el territorio de la Federación Rusa.

La respuesta del Kremlin

Desde Moscú, la respuesta no se hizo esperar. El portavoz presidencial, Dmitri Peskov, calificó las acusaciones como «parciales e infundadas» y rechazó firmemente los hallazgos del informe europeo. Rusia mantiene su versión original de que Navalny falleció por «causas naturales» en febrero de 2024, negando cualquier tipo de responsabilidad en el deceso del activista que se había convertido en el principal desafío político para el gobierno de Vladimir Putin.

Por su parte, Yulia Navalnaya, viuda del opositor, afirmó en la Conferencia de Seguridad de Múnich que el asesinato es ahora un «hecho científicamente comprobado». La comunidad internacional permanece atenta a las posibles sanciones o medidas políticas que estos hallazgos puedan desencadenar en el corto plazo.

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