Alerta industrial: producción y empleo siguen en caída mientras el Gobierno apuesta a la competencia externa

Redacción Cuyo News
6 min

La estrategia antiinflacionaria implementada por la administración de Javier Milei, centrada en una agresiva apertura comercial, ha comenzado a consolidar un escenario de contrastes en la economía argentina. Al cierre del año 2025, el impacto de la mayor competencia externa se refleja de manera directa en una desaceleración y baja de precios en bienes transables, especialmente en sectores que históricamente presentaban brechas significativas respecto a los valores internacionales.

Deflación en bienes de consumo y tecnología

Rubros críticos para el consumo familiar como la ropa, electrodomésticos, electrónicos y neumáticos han registrado correcciones a la baja producto del ingreso de mercadería importada. Del mismo modo, el mercado automotriz ha comenzado a normalizar sus valores tras años de sobreprecios derivados de la escasez de oferta. Desde el Gobierno nacional sostienen que esta apertura ha sido fundamental para «normalizar precios relativos» y eliminar las distorsiones acumuladas durante el período de restricciones cambiarias y comerciales.

El retroceso industrial y la caída del empleo

No obstante, la contracara de este proceso se observa en la actividad industrial local. Los sectores más expuestos a la competencia directa muestran una marcada caída en la producción y los niveles de empleo, cerrando el ciclo 2025 con indicadores que todavía se sitúan por debajo de los niveles previos al cambio de gestión. El oficialismo argumenta que la recuperación económica vendrá de la mano de aquellos sectores con mayor competitividad genuina, dejando atrás el modelo de subsidios cruzados y protección arancelaria extrema.

Informe PxQ: El fin del cepo importador

Un análisis detallado de la consultora PxQ revela que, tras la eliminación definitiva de las barreras no arancelarias, las importaciones experimentaron una expansión vigorosa durante el último año. Los datos indican que:

  • Las compras externas aumentaron un 25% en valor respecto al ejercicio anterior.
  • Hubo una fuerte incidencia de bienes de consumo y bienes de capital, esenciales para la modernización del parque industrial eficiente.
  • Los niveles de importación actuales son comparables a períodos históricos de libre comercio y ausencia de controles de capitales (cepo).

Este nuevo paradigma comercial plantea un desafío estructural para las empresas locales, que ahora deben competir en precio y calidad con el mercado global, en un contexto donde el flujo de divisas parece haberse estabilizado para sostener el ritmo de abastecimiento externo.

Compartir
🔺 Tendencia