¿Cómo reaccionarán, los mercados el lunes ante un posible ataque de EE. UU. a Irán?

Redacción Cuyo News
6 min

El escenario de tensión en Medio Oriente ha alcanzado un punto crítico. Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han completado los preparativos logísticos y tácticos para un eventual ataque contra Irán, el cual podría ejecutarse a partir de este fin de semana del 21 de febrero. Según revelaron fuentes cercanas a la Casa Blanca a la cadena CNN, el despliegue de activos aéreos y navales en la región se ha intensificado en los últimos días, dejando al aparato militar en condiciones de actuar de inmediato.

Indecisión en el Salón Oval

Pese a la preparación del Pentágono, el presidente Donald Trump aún no ha dado la luz verde definitiva. Las fuentes indican que, aunque la Casa Blanca ya recibió la notificación de que las fuerzas están «listas para un ataque», el mandatario mantiene una postura ambivalente en las reuniones privadas. Se ha informado que Trump ha argumentado «tanto a favor como en contra de la acción militar» en consultas con sus asesores de seguridad nacional y aliados estratégicos.

Uno de los informantes clave destacó la carga deliberativa del presidente al afirmar que “está dedicando mucho tiempo a pensar en esto”. Esta falta de definición mantiene en vilo no solo a los mandos militares, sino también a la comunidad internacional, dado que no existe una confirmación oficial de si la decisión se tomará antes de que concluya el fin de semana.

Objetivos difusos y falta de consenso

A pesar de la retórica belicista de las últimas semanas, existe una notable ausencia de claridad respecto a los objetivos estratégicos de una posible intervención. Trump ha insistido públicamente en que «Irán no obtenga un arma nuclear» y ha sugerido en diversas oportunidades la necesidad de un «cambio de régimen», pero no ha presentado un plan concreto ante el Congreso ni ha buscado consolidar el apoyo de la opinión pública para una operación de gran escala.

La movilización militar incluye el posicionamiento estratégico de grupos de ataque en el Golfo, lo que representa una de las mayores demostraciones de fuerza de su administración en la zona. Sin embargo, la falta de una hoja de ruta clara sobre las consecuencias de un enfrentamiento directo con Teherán genera incertidumbre en los círculos diplomáticos, mientras se espera una resolución final del Ejecutivo estadounidense.

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