Detuvieron a la mujer de la banda que extorsionó al soldado Gómez: era empleada pública

Redacción Cuyo News
6 min

La investigación por la muerte del soldado Rodrigo Gómez, quien se quitó la vida en la Quinta de Olivos tras ser víctima de una red de «sextorsión», dio un paso fundamental con la detención de Karen Yael Cufré. La mujer fue identificada como empleada de la Municipalidad de Morón, donde cumplía tareas en un área sensible: la central de monitoreo de la Secretaría de Seguridad local.

Logística externa y operaciones carcelarias

De acuerdo con el avance de la causa judicial, la banda criminal poseía una estructura mixta. El «cerebro» de las operaciones se encontraba en diversas cárceles bonaerenses, donde los internos utilizaban teléfonos celulares para crear perfiles falsos en aplicaciones de citas. Una vez que lograban obtener material sensible de las víctimas, comenzaban las exigencias económicas bajo amenaza de difundir las imágenes o realizar denuncias falsas.

En este esquema, Cufré habría cumplido funciones logísticas fundamentales desde el exterior de los penales. Su rol consistía en la recaudación del dinero mal habido y el soporte operativo para que las extorsiones se concretaran. La paradoja de que una presunta integrante de una red delictiva tuviera acceso a los sistemas de vigilancia municipales ha generado una fuerte repercusión política en el partido del oeste del Gran Buenos Aires.

Reacción oficial y despido

Desde la Municipalidad de Morón emitieron un comunicado aclarando la situación de la detenida. Informaron que la mujer había ingresado a la gestión como personal temporario y que, al momento de su contratación, no presentaba antecedentes penales computables que impidieran su designación.

Sin embargo, ante la contundencia de las pruebas presentadas por la Justicia, el Ejecutivo municipal dispuso la cesantía inmediata de la acusada. «Al tomar conocimiento de su vinculación con el caso, se procedió a darla de baja de forma automática del plantel municipal», señalaron fuentes oficiales, deslindando cualquier responsabilidad institucional en el accionar de la ahora detenida.

El caso de Rodrigo Gómez, de apenas 21 años, puso de manifiesto la peligrosidad de estas organizaciones que operan desde los establecimientos penitenciarios con total impunidad. La detención de Cufré permite a los investigadores reconstruir el camino del dinero y las conexiones que permitían que el hostigamiento digital se transformara en una presión insoportable para las víctimas en el plano real.

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