Un estallido mediático ha puesto el foco sobre la vida privada de la empresaria y exprimera dama argentina, Juliana Awada. Tras confirmarse su distanciamiento afectivo de Mauricio Macri, diversas fuentes del periodismo de espectáculos han comenzado a circular una versión que la vincula directamente con el rey Felipe VI de España, en lo que podría ser el romance de mayor impacto geopolítico de la década.
Versiones de ruptura en la Casa Real
La información fue difundida inicialmente por el periodista Rodrigo Lussich, quien aportó detalles sobre la supuesta crisis terminal que atraviesa la monarquía española. Según el cronista, «Letizia (Ortiz) y el rey Felipe estarían separados a instancias de blanquear el divorcio con la mayoría de edad de la heredera al trono, la princesa Leonor». Esta estrategia permitiría a la Corona manejar la transición institucional con menor impacto público antes de oficializar la ruptura definitiva.
Un vínculo que trasciende fronteras
Awada, quien siempre mantuvo una excelente relación protocolar y personal con los reyes de España durante las visitas de Estado de la gestión de Macri, se encuentra actualmente soltera, lo que ha alimentado las especulaciones sobre este presunto vínculo amoroso. Los analistas del corazón señalan que la afinidad entre ambos no es nueva, pero que el contexto actual de las vidas privadas de ambos protagonistas habría permitido un acercamiento de otra índole.
Hasta el momento, ni el entorno de la empresaria argentina ni los voceros del Palacio de la Zarzuela han emitido desmentidas ni confirmaciones oficiales. No obstante, la noticia ha generado un sismo en la prensa europea y nacional, donde se analizan las implicancias de lo que muchos ya denominan «el romance del siglo». Mientras tanto, la atención permanece puesta en la mayoría de edad de la princesa Leonor, fecha que, según los trascendidos, marcaría el fin del matrimonio de los actuales monarcas españoles y el inicio de una nueva etapa para Felipe VI.
<p>Diversas versiones periodísticas vinculan sentimentalmente a Juliana Awada con el rey Felipe VI de España, tras la reciente separación de la empresaria del expresidente Mauricio Macri. Según trascendidos del ámbito del espectáculo, el monarca español y la reina Letizia Ortiz estarían atravesando un proceso de ruptura que se formalizaría tras la mayoría de edad de la princesa Leonor.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Si usted pensaba que el 2026 venía tranquilo, prepárese para el crossover definitivo que ni los guionistas de The Crown se animaron a escribir entre un asado y una siesta. Resulta que en los pasillos del chimento nacional aseguran que Juliana Awada, nuestra exprimera dama y embajadora oficial del lino y las huertas orgánicas, habría decidido pasar de las reposeras de Villa La Angostura directamente al trono de los Borbones. Sí, leyó bien: aseguran que Juliana estaría «en pareja» con el rey Felipe VI de España, demostrando que cuando uno cierra una puerta —o un mandato presidencial—, el universo te abre un palacio con guardia real incluida. Al parecer, el título de «yeina de la elegancia» le quedó chico y ahora va por el de yeina de España, probablemente con el objetivo de llenar la Zarzuela de almohadones color crudo y canastos de mimbre.
El responsable de lanzar esta bomba atómica sobre la diplomacia y el corazón de la corona española fue el periodista Rodrigo Lussich, quien con la calma de quien te da el pronóstico del tiempo, soltó que la relación entre Letizia y Felipe está más terminada que un contrato de alquiler sin garantía. Según el relato, el divorcio real es un secreto a voces que solo espera el calendario de la princesa Leonor para hacerse oficial, dejando el camino libre para que Juliana aterrice en Madrid. Imaginen el impacto: pasar de discutir el precio del bife de chorizo con Mauricio a debatir protocolos de Estado con un monarca que mide casi dos metros. Por ahora, todo está en el terreno de las versiones, pero en San Juan ya estamos esperando que la nueva pareja real venga a la Fiesta del Sol a comerse una semita, aunque sea por protocolo. Si esto llega a ser cierto, prepárense para ver a Felipe VI plantando rúcula en el jardín de la Casa Real mientras Juliana le explica que el minimalismo es la base de toda monarquía moderna.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Un estallido mediático ha puesto el foco sobre la vida privada de la empresaria y exprimera dama argentina, Juliana Awada. Tras confirmarse su distanciamiento afectivo de Mauricio Macri, diversas fuentes del periodismo de espectáculos han comenzado a circular una versión que la vincula directamente con el rey Felipe VI de España, en lo que podría ser el romance de mayor impacto geopolítico de la década.
Versiones de ruptura en la Casa Real
La información fue difundida inicialmente por el periodista Rodrigo Lussich, quien aportó detalles sobre la supuesta crisis terminal que atraviesa la monarquía española. Según el cronista, «Letizia (Ortiz) y el rey Felipe estarían separados a instancias de blanquear el divorcio con la mayoría de edad de la heredera al trono, la princesa Leonor». Esta estrategia permitiría a la Corona manejar la transición institucional con menor impacto público antes de oficializar la ruptura definitiva.
Un vínculo que trasciende fronteras
Awada, quien siempre mantuvo una excelente relación protocolar y personal con los reyes de España durante las visitas de Estado de la gestión de Macri, se encuentra actualmente soltera, lo que ha alimentado las especulaciones sobre este presunto vínculo amoroso. Los analistas del corazón señalan que la afinidad entre ambos no es nueva, pero que el contexto actual de las vidas privadas de ambos protagonistas habría permitido un acercamiento de otra índole.
Hasta el momento, ni el entorno de la empresaria argentina ni los voceros del Palacio de la Zarzuela han emitido desmentidas ni confirmaciones oficiales. No obstante, la noticia ha generado un sismo en la prensa europea y nacional, donde se analizan las implicancias de lo que muchos ya denominan «el romance del siglo». Mientras tanto, la atención permanece puesta en la mayoría de edad de la princesa Leonor, fecha que, según los trascendidos, marcaría el fin del matrimonio de los actuales monarcas españoles y el inicio de una nueva etapa para Felipe VI.
Si usted pensaba que el 2026 venía tranquilo, prepárese para el crossover definitivo que ni los guionistas de The Crown se animaron a escribir entre un asado y una siesta. Resulta que en los pasillos del chimento nacional aseguran que Juliana Awada, nuestra exprimera dama y embajadora oficial del lino y las huertas orgánicas, habría decidido pasar de las reposeras de Villa La Angostura directamente al trono de los Borbones. Sí, leyó bien: aseguran que Juliana estaría «en pareja» con el rey Felipe VI de España, demostrando que cuando uno cierra una puerta —o un mandato presidencial—, el universo te abre un palacio con guardia real incluida. Al parecer, el título de «yeina de la elegancia» le quedó chico y ahora va por el de yeina de España, probablemente con el objetivo de llenar la Zarzuela de almohadones color crudo y canastos de mimbre.
El responsable de lanzar esta bomba atómica sobre la diplomacia y el corazón de la corona española fue el periodista Rodrigo Lussich, quien con la calma de quien te da el pronóstico del tiempo, soltó que la relación entre Letizia y Felipe está más terminada que un contrato de alquiler sin garantía. Según el relato, el divorcio real es un secreto a voces que solo espera el calendario de la princesa Leonor para hacerse oficial, dejando el camino libre para que Juliana aterrice en Madrid. Imaginen el impacto: pasar de discutir el precio del bife de chorizo con Mauricio a debatir protocolos de Estado con un monarca que mide casi dos metros. Por ahora, todo está en el terreno de las versiones, pero en San Juan ya estamos esperando que la nueva pareja real venga a la Fiesta del Sol a comerse una semita, aunque sea por protocolo. Si esto llega a ser cierto, prepárense para ver a Felipe VI plantando rúcula en el jardín de la Casa Real mientras Juliana le explica que el minimalismo es la base de toda monarquía moderna.