En una jornada de alta tensión en el ámbito judicial, los trabajadores del fuero laboral nacional realizaron este lunes la toma del edificio central de la Justicia Nacional del Trabajo en la Ciudad de Buenos Aires. La acción, definida como de «emergencia» tras una asamblea multitudinaria, fue el puntapié inicial para un paro total de actividades por 48 horas en rechazo a la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo.
Rechazo al traspaso y denuncia de «desmantelamiento»
La Unión de Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN), liderada por Julio Piumato, denunció a través de un comunicado la «gravísima situación» que atraviesa el fuero. Según el gremio, la transferencia de competencias a la órbita de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) representa un intento de «entrega» y un «traspaso destructivo» que pone en riesgo la tutela efectiva de los derechos de los trabajadores.
La toma del edificio concluyó cerca de las 9:30, momento en el cual se ratificó el cese de tareas que afecta a todas las dependencias del fuero nacional. Para este martes, los judiciales tienen previsto profundizar la medida con una movilización a las 11:00, en sintonía con el debate que se avecina en el Senado por la aprobación final de la ley.
El polémico Artículo 91 de la Reforma Laboral
El núcleo del conflicto se encuentra en el artículo 91 del proyecto de reforma laboral, el cual establece un cronograma de disolución para la actual estructura judicial laboral de alcance nacional. Los puntos clave de la normativa son:
- Vigencia condicionada: La Justicia Nacional del Trabajo mantendrá su estructura solo hasta que se instrumente el acuerdo de transferencia entre la Nación y el Gobierno de CABA.
- Disolución progresiva: Una vez formalizado el acuerdo, la norma ordena disponer los actos necesarios para la «progresiva disolución» del fuero conforme a los plazos que se establezcan.
Para los manifestantes, esta medida no solo afecta su estabilidad laboral y jerarquía, sino que implica una pérdida de especialidad en la resolución de conflictos laborales al quedar bajo la órbita de la justicia local, la cual consideran con menos recursos y una orientación política distinta a la doctrina histórica del fuero nacional.
<p>Trabajadores judiciales del fuero laboral nacional tomaron el edificio central de la Ciudad de Buenos Aires y lanzaron un paro de 48 horas. La medida de fuerza responde al rechazo del artículo 91 de la reforma laboral, que contempla la disolución progresiva de la Justicia Nacional del Trabajo y el traspaso de sus competencias a la órbita de la Ciudad (CABA).</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Si pensaban que la reforma laboral iba a pasar por los pasillos de Tribunales sin despeinar a nadie, claramente no conocen la capacidad de reacción de los empleados judiciales cuando les tocan el «fuero propio». Este lunes, el edificio de la Justicia Nacional del Trabajo dejó de ser un lugar de expedientes para convertirse en el epicentro de una toma que duró hasta media mañana y que terminó con un portazo: paro total por 48 horas. Para los trabajadores, lo que el Gobierno llama «modernización y transferencia», ellos lo traducen como un «traspaso destructivo». Básicamente, sienten que les están bajando la persiana al fuero nacional para mandarlos a la liga porteña, y no están dispuestos a ser los últimos en apagar la luz.
El culpable de todo este revuelo tiene número propio: el artículo 91. Esa pequeña pieza de la reforma laboral es la que sentencia a la Justicia Nacional del Trabajo a una «progresiva disolución». Es el equivalente legal a decirles que tienen fecha de vencimiento. Mientras la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN) denuncia un desmantelamiento que dejaría a los derechos de los trabajadores en el aire, el martes planean llevar el ruido a la calle con una movilización a las 11. En un clima donde cada artículo de la ley Milei se pelea como si fuera la final de un mundial, los judiciales decidieron que la mejor defensa es una buena toma y la paralización total de actividades, dejando en claro que el traspaso a CABA va a tener de todo, menos una transición tranquila.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
En una jornada de alta tensión en el ámbito judicial, los trabajadores del fuero laboral nacional realizaron este lunes la toma del edificio central de la Justicia Nacional del Trabajo en la Ciudad de Buenos Aires. La acción, definida como de «emergencia» tras una asamblea multitudinaria, fue el puntapié inicial para un paro total de actividades por 48 horas en rechazo a la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo.
Rechazo al traspaso y denuncia de «desmantelamiento»
La Unión de Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN), liderada por Julio Piumato, denunció a través de un comunicado la «gravísima situación» que atraviesa el fuero. Según el gremio, la transferencia de competencias a la órbita de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) representa un intento de «entrega» y un «traspaso destructivo» que pone en riesgo la tutela efectiva de los derechos de los trabajadores.
La toma del edificio concluyó cerca de las 9:30, momento en el cual se ratificó el cese de tareas que afecta a todas las dependencias del fuero nacional. Para este martes, los judiciales tienen previsto profundizar la medida con una movilización a las 11:00, en sintonía con el debate que se avecina en el Senado por la aprobación final de la ley.
El polémico Artículo 91 de la Reforma Laboral
El núcleo del conflicto se encuentra en el artículo 91 del proyecto de reforma laboral, el cual establece un cronograma de disolución para la actual estructura judicial laboral de alcance nacional. Los puntos clave de la normativa son:
- Vigencia condicionada: La Justicia Nacional del Trabajo mantendrá su estructura solo hasta que se instrumente el acuerdo de transferencia entre la Nación y el Gobierno de CABA.
- Disolución progresiva: Una vez formalizado el acuerdo, la norma ordena disponer los actos necesarios para la «progresiva disolución» del fuero conforme a los plazos que se establezcan.
Para los manifestantes, esta medida no solo afecta su estabilidad laboral y jerarquía, sino que implica una pérdida de especialidad en la resolución de conflictos laborales al quedar bajo la órbita de la justicia local, la cual consideran con menos recursos y una orientación política distinta a la doctrina histórica del fuero nacional.
Si pensaban que la reforma laboral iba a pasar por los pasillos de Tribunales sin despeinar a nadie, claramente no conocen la capacidad de reacción de los empleados judiciales cuando les tocan el «fuero propio». Este lunes, el edificio de la Justicia Nacional del Trabajo dejó de ser un lugar de expedientes para convertirse en el epicentro de una toma que duró hasta media mañana y que terminó con un portazo: paro total por 48 horas. Para los trabajadores, lo que el Gobierno llama «modernización y transferencia», ellos lo traducen como un «traspaso destructivo». Básicamente, sienten que les están bajando la persiana al fuero nacional para mandarlos a la liga porteña, y no están dispuestos a ser los últimos en apagar la luz.
El culpable de todo este revuelo tiene número propio: el artículo 91. Esa pequeña pieza de la reforma laboral es la que sentencia a la Justicia Nacional del Trabajo a una «progresiva disolución». Es el equivalente legal a decirles que tienen fecha de vencimiento. Mientras la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN) denuncia un desmantelamiento que dejaría a los derechos de los trabajadores en el aire, el martes planean llevar el ruido a la calle con una movilización a las 11. En un clima donde cada artículo de la ley Milei se pelea como si fuera la final de un mundial, los judiciales decidieron que la mejor defensa es una buena toma y la paralización total de actividades, dejando en claro que el traspaso a CABA va a tener de todo, menos una transición tranquila.