Lo que se anunciaba como un desfile celestial de magnitudes inéditas parece haber quedado reducido a una promesa exagerada por la viralización en plataformas digitales. Para este próximo 28 de febrero, diversos medios y redes sociales han promocionado una supuesta «alineación» de seis planetas: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno y Neptuno. No obstante, la comunidad científica ha salido a moderar las expectativas, calificando el fenómeno como «difícil de observar» y técnicamente deficiente para el ojo humano.
Realidad vs. Expectativa astronómica
Desde una perspectiva técnica, una alineación planetaria no implica que los astros formen una línea recta en el espacio —lo cual es físicamente imposible dadas sus órbitas elípticas— sino que coinciden visualmente en una misma franja del cielo denominada eclíptica. A pesar de que seis cuerpos celestes se ubicarán en dicha zona, el observador común se enfrentará a obstáculos insalvables:
- El resplandor solar: Mercurio, Venus, Saturno y Neptuno se encontrarán en una posición tan cercana al Sol que su brillo será opacado completamente por la luz diurna o el crepúsculo inmediato.
- Instrumentación necesaria: Urano y Neptuno son, por definición, invisibles a simple vista. Su avistamiento requiere telescopios de alta potencia y condiciones de oscuridad absoluta, lejos de cualquier centro urbano.
- El factor horizonte: La baja altura de los planetas respecto al horizonte dificultará su visualización antes de que desaparezcan de la vista del observador.
Los cuerpos celestes que sí podrán verse
Para los entusiastas que decidan realizar la observación, solo tres protagonistas ofrecerán algún grado de visibilidad aceptable. Venus, conocido como el «lucero del alba», destacará por su intenso brillo hacia el oeste poco después del atardecer. Júpiter continuará siendo el objeto más fácil de identificar debido a su magnitud constante; incluso con binoculares básicos, es posible distinguir sus lunas galileanas. Por último, Marte mantendrá su distintivo tono rojizo, aunque con una intensidad menor a la de años anteriores.
La cuenta especializada Sur Astronómico fue categórica al respecto: «La alineación planetaria es mala». La recomendación para quienes se encuentren en San Juan y deseen intentar el avistamiento es trasladarse a zonas elevadas y libres de contaminación lumínica, como el sector de los diques o el Pedernal, y dirigir la mirada hacia el oeste apenas se oculte el sol.
<p>Expertos en astronomía desestimaron las expectativas generadas por la supuesta alineación planetaria prevista para este 28 de febrero. Aunque medios y redes sociales anunciaron un desfile de seis astros, especialistas aclaran que la proximidad al resplandor solar y al horizonte dificultará la observación de la mayoría de los planetas, dejando a Júpiter y Venus como los únicos protagonistas visibles.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Parece que el sistema solar decidió hacernos una broma de mal gusto justo antes de cerrar febrero. Lo que las redes sociales vendían como un desfile galáctico digno de una producción de Christopher Nolan, terminó siendo un fiasco astronómico que tiene a los expertos pidiendo por favor que apaguemos el Instagram. Este 28 de febrero, supuestamente, seis planetas iban a desfilar en fila india como soldados en un acto escolar, pero la realidad es que la «alineación» es tan mala que tiene menos brillo que una lamparita de 25 vatios en medio del campo. Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno y Neptuno decidieron juntarse en la misma zona del cielo, pero con la timidez de un adolescente en su primera cita: se esconden detrás del resplandor del Sol, volviéndose prácticamente invisibles para cualquier mortal que no tenga un telescopio de la NASA o una vista de águila con aumento.
La cuenta especializada Sur Astronómico fue lapidaria y, con una honestidad que se agradece en estos tiempos de clickbait cósmico, sentenció que la alineación es derechamente «mala». El gran enemigo de este show es, irónicamente, el astro rey; su brillo es tan prepotente que anula a Saturno y Neptuno, dejándolos en la categoría de «vistos pero no observados». Para ver a Urano o Neptuno, usted necesitaría un equipo que cuesta más que un alquiler en el centro y un cielo tan oscuro que solo se consigue perdiéndose en lo más profundo del Pedernal. Lo que nos queda es un consuelo de pocos: Júpiter, que siempre está ahí cumpliendo con su cuota de brillo blanco, y Venus, el famoso lucero del alba que intenta salvar las papas hacia el oeste mientras el resto de sus hermanos planetarios juegan a las escondidas en el horizonte.
En definitiva, si usted planeaba sacar la reposera al patio para presenciar un evento que cambia la historia de la humanidad, mejor úsela para dormir la siesta. La alineación planetaria de este viernes tiene más prensa que realidad. A lo sumo, si se va hasta los diques y mira con mucha fe apenas caiga el sol, podrá distinguir el tono rojizo de un Marte bastante venido a menos y la potencia de Júpiter. El resto es puro humo intergaláctico. El universo nos recuerda una vez más que no todo lo que brilla en TikTok está realmente colgado en la eclíptica; a veces, los planetas simplemente tienen un mal día de prensa y deciden alinearse de la forma más discreta e inobservable posible para arruinarle el posteo al influencer de turno.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Lo que se anunciaba como un desfile celestial de magnitudes inéditas parece haber quedado reducido a una promesa exagerada por la viralización en plataformas digitales. Para este próximo 28 de febrero, diversos medios y redes sociales han promocionado una supuesta «alineación» de seis planetas: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno y Neptuno. No obstante, la comunidad científica ha salido a moderar las expectativas, calificando el fenómeno como «difícil de observar» y técnicamente deficiente para el ojo humano.
Realidad vs. Expectativa astronómica
Desde una perspectiva técnica, una alineación planetaria no implica que los astros formen una línea recta en el espacio —lo cual es físicamente imposible dadas sus órbitas elípticas— sino que coinciden visualmente en una misma franja del cielo denominada eclíptica. A pesar de que seis cuerpos celestes se ubicarán en dicha zona, el observador común se enfrentará a obstáculos insalvables:
- El resplandor solar: Mercurio, Venus, Saturno y Neptuno se encontrarán en una posición tan cercana al Sol que su brillo será opacado completamente por la luz diurna o el crepúsculo inmediato.
- Instrumentación necesaria: Urano y Neptuno son, por definición, invisibles a simple vista. Su avistamiento requiere telescopios de alta potencia y condiciones de oscuridad absoluta, lejos de cualquier centro urbano.
- El factor horizonte: La baja altura de los planetas respecto al horizonte dificultará su visualización antes de que desaparezcan de la vista del observador.
Los cuerpos celestes que sí podrán verse
Para los entusiastas que decidan realizar la observación, solo tres protagonistas ofrecerán algún grado de visibilidad aceptable. Venus, conocido como el «lucero del alba», destacará por su intenso brillo hacia el oeste poco después del atardecer. Júpiter continuará siendo el objeto más fácil de identificar debido a su magnitud constante; incluso con binoculares básicos, es posible distinguir sus lunas galileanas. Por último, Marte mantendrá su distintivo tono rojizo, aunque con una intensidad menor a la de años anteriores.
La cuenta especializada Sur Astronómico fue categórica al respecto: «La alineación planetaria es mala». La recomendación para quienes se encuentren en San Juan y deseen intentar el avistamiento es trasladarse a zonas elevadas y libres de contaminación lumínica, como el sector de los diques o el Pedernal, y dirigir la mirada hacia el oeste apenas se oculte el sol.
Parece que el sistema solar decidió hacernos una broma de mal gusto justo antes de cerrar febrero. Lo que las redes sociales vendían como un desfile galáctico digno de una producción de Christopher Nolan, terminó siendo un fiasco astronómico que tiene a los expertos pidiendo por favor que apaguemos el Instagram. Este 28 de febrero, supuestamente, seis planetas iban a desfilar en fila india como soldados en un acto escolar, pero la realidad es que la «alineación» es tan mala que tiene menos brillo que una lamparita de 25 vatios en medio del campo. Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno y Neptuno decidieron juntarse en la misma zona del cielo, pero con la timidez de un adolescente en su primera cita: se esconden detrás del resplandor del Sol, volviéndose prácticamente invisibles para cualquier mortal que no tenga un telescopio de la NASA o una vista de águila con aumento.
La cuenta especializada Sur Astronómico fue lapidaria y, con una honestidad que se agradece en estos tiempos de clickbait cósmico, sentenció que la alineación es derechamente «mala». El gran enemigo de este show es, irónicamente, el astro rey; su brillo es tan prepotente que anula a Saturno y Neptuno, dejándolos en la categoría de «vistos pero no observados». Para ver a Urano o Neptuno, usted necesitaría un equipo que cuesta más que un alquiler en el centro y un cielo tan oscuro que solo se consigue perdiéndose en lo más profundo del Pedernal. Lo que nos queda es un consuelo de pocos: Júpiter, que siempre está ahí cumpliendo con su cuota de brillo blanco, y Venus, el famoso lucero del alba que intenta salvar las papas hacia el oeste mientras el resto de sus hermanos planetarios juegan a las escondidas en el horizonte.
En definitiva, si usted planeaba sacar la reposera al patio para presenciar un evento que cambia la historia de la humanidad, mejor úsela para dormir la siesta. La alineación planetaria de este viernes tiene más prensa que realidad. A lo sumo, si se va hasta los diques y mira con mucha fe apenas caiga el sol, podrá distinguir el tono rojizo de un Marte bastante venido a menos y la potencia de Júpiter. El resto es puro humo intergaláctico. El universo nos recuerda una vez más que no todo lo que brilla en TikTok está realmente colgado en la eclíptica; a veces, los planetas simplemente tienen un mal día de prensa y deciden alinearse de la forma más discreta e inobservable posible para arruinarle el posteo al influencer de turno.