En la víspera de un nuevo aniversario del 24 de marzo, la administración central estaría preparando una intervención comunicacional de alto impacto en plataformas digitales. El objetivo de la Casa Rosada sería instalar un mensaje de «reconciliación» y «cierre de etapa», bajo la premisa de avanzar hacia un esquema de olvido por sobre la memoria institucional, justo cuando se cumplen 50 años del quiebre democrático de 1976.
La estrategia audiovisual y el cambio de enfoque
La intervención se materializaría a través de dos videos que se difundirían este martes. En estas piezas se esperaría observar un diálogo entre descendientes de militantes y de efectivos militares, con un guion orientado a la superación del conflicto pasado. Esta línea editorial daría continuidad a la estética utilizada en 2024, que contó con la participación de Fernanda Viola, Juan Bautista “Tata” Yofre y Luis Labraña.
A diferencia de 2025, cuando el monólogo oficial estuvo a cargo de Agustín Laje desde el Archivo Nacional de la Memoria, fuentes oficiales aseguraron que este año no hubo filmaciones dentro del predio de la ex ESMA. Asimismo, se habría frenado un proyecto audiovisual del Ministerio de Justicia que pretendía poner el foco en la violencia previa al golpe para redistribuir las responsabilidades históricas sobre las víctimas del terrorismo de Estado.
Crisis de cuadros en la Subsecretaría de Derechos Humanos
El Ministerio de Justicia, encabezado por Juan Bautista Mahiques, enfrentaría dificultades para reestructurar el área de Derechos Humanos. El ministro buscaría reemplazar al actual subsecretario, Joaquín Mogaburu —vinculado al entorno de Santiago Caputo—, pero se encontraría con reiterados rechazos de potenciales candidatos. Según fuentes del sector, la reticencia respondería a dos factores:
- El posicionamiento negacionista del Gobierno en foros internacionales.
- La desjerarquización del área, que pasó de ser Secretaría a Subsecretaría, reduciendo su peso político y presupuestario.
Esta situación se produce en la misma semana en que relatores de Naciones Unidas instaron al Ejecutivo a revertir el desmantelamiento de las políticas de memoria. En caso de confirmarse su salida, Mogaburu retomaría sus funciones en el Tribunal Oral Federal 7.
El proceso judicial y la respuesta social
A pesar de la retórica oficial, los datos de la Procuraduría de Crímenes Contra la Humanidad (PCCH) confirman que el proceso de justicia se mantiene activo: desde 2006 se registraron 1231 condenas y 250 absoluciones, con más de 1000 personas bajo investigación y doce debates orales actualmente en curso. Ante las provocaciones del aparato oficial, diversos organismos y sectores sociales convocaron a movilizaciones masivas para este martes, donde se prevé una asistencia multitudinaria bajo la consigna histórica del Nunca Más.
<p>El Gobierno Nacional prepararía una intervención en redes sociales para este 24 de marzo con el objetivo de promover una narrativa de «reconciliación» a 50 años del último golpe de Estado. La estrategia incluiría la difusión de piezas audiovisuales centradas en el diálogo entre hijos de militares y militantes, en un contexto de acefalía y desjerarquización en la Subsecretaría de Derechos Humanos.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Bienvenidos a una nueva edición de «Memoria, Verdad y… bueno, lo que diga el algoritmo», donde la Casa Rosada planea celebrar las bodas de oro del golpe de Estado con un despliegue digital digno de una agencia de marketing que acaba de descubrir el botón de «borrar historial». Según trascendió, la idea sería lanzar dos videos donde hijos de militares e hijos de militantes se dan la mano y acuerdan que lo mejor para el país es practicar el noble arte del olvido selectivo. Es una propuesta fascinante: tratar una dictadura sangrienta como si fuera una pelea de consorcio que se soluciona con un café y un posteo de Instagram con filtro sepia para que no se noten tanto las manchas de la historia.
Después de que el año pasado le prestaran el micrófono a Agustín Laje para que diera su clase magistral de «dictadura peronista» desde la mismísima ESMA —un nivel de ironía que ni los guionistas de Black Mirror se animaron a tanto—, este año parece que optarían por un tono más «coral». Al parecer, a la gente no le seduce mucho sumarse a una gestión que desmantela políticas de memoria mientras la ONU le manda cartas sugiriendo, amablemente, que dejen de romper todo.
Lo más tierno de toda esta movida es el intento de «dar vuelta la página» usando videos de TikTok, como si 30.000 desaparecidos fueran un mal review en Google Maps que se puede tapar con comentarios positivos comprados en un call center. Los juicios siguen su curso porque, por suerte, la Justicia no se entera de las tendencias de Twitter. Mañana las calles se van a llenar de gente que, a diferencia de los funcionarios, tiene la memoria en perfecto estado de funcionamiento y no necesita un ringtone de reconciliación forzada para saber que el «Nunca Más» no es un eslogan de campaña, sino un contrato que el Estado no puede rescindir por falta de presupuesto.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
En la víspera de un nuevo aniversario del 24 de marzo, la administración central estaría preparando una intervención comunicacional de alto impacto en plataformas digitales. El objetivo de la Casa Rosada sería instalar un mensaje de «reconciliación» y «cierre de etapa», bajo la premisa de avanzar hacia un esquema de olvido por sobre la memoria institucional, justo cuando se cumplen 50 años del quiebre democrático de 1976.
La estrategia audiovisual y el cambio de enfoque
La intervención se materializaría a través de dos videos que se difundirían este martes. En estas piezas se esperaría observar un diálogo entre descendientes de militantes y de efectivos militares, con un guion orientado a la superación del conflicto pasado. Esta línea editorial daría continuidad a la estética utilizada en 2024, que contó con la participación de Fernanda Viola, Juan Bautista “Tata” Yofre y Luis Labraña.
A diferencia de 2025, cuando el monólogo oficial estuvo a cargo de Agustín Laje desde el Archivo Nacional de la Memoria, fuentes oficiales aseguraron que este año no hubo filmaciones dentro del predio de la ex ESMA. Asimismo, se habría frenado un proyecto audiovisual del Ministerio de Justicia que pretendía poner el foco en la violencia previa al golpe para redistribuir las responsabilidades históricas sobre las víctimas del terrorismo de Estado.
Crisis de cuadros en la Subsecretaría de Derechos Humanos
El Ministerio de Justicia, encabezado por Juan Bautista Mahiques, enfrentaría dificultades para reestructurar el área de Derechos Humanos. El ministro buscaría reemplazar al actual subsecretario, Joaquín Mogaburu —vinculado al entorno de Santiago Caputo—, pero se encontraría con reiterados rechazos de potenciales candidatos. Según fuentes del sector, la reticencia respondería a dos factores:
- El posicionamiento negacionista del Gobierno en foros internacionales.
- La desjerarquización del área, que pasó de ser Secretaría a Subsecretaría, reduciendo su peso político y presupuestario.
Esta situación se produce en la misma semana en que relatores de Naciones Unidas instaron al Ejecutivo a revertir el desmantelamiento de las políticas de memoria. En caso de confirmarse su salida, Mogaburu retomaría sus funciones en el Tribunal Oral Federal 7.
El proceso judicial y la respuesta social
A pesar de la retórica oficial, los datos de la Procuraduría de Crímenes Contra la Humanidad (PCCH) confirman que el proceso de justicia se mantiene activo: desde 2006 se registraron 1231 condenas y 250 absoluciones, con más de 1000 personas bajo investigación y doce debates orales actualmente en curso. Ante las provocaciones del aparato oficial, diversos organismos y sectores sociales convocaron a movilizaciones masivas para este martes, donde se prevé una asistencia multitudinaria bajo la consigna histórica del Nunca Más.
Bienvenidos a una nueva edición de «Memoria, Verdad y… bueno, lo que diga el algoritmo», donde la Casa Rosada planea celebrar las bodas de oro del golpe de Estado con un despliegue digital digno de una agencia de marketing que acaba de descubrir el botón de «borrar historial». Según trascendió, la idea sería lanzar dos videos donde hijos de militares e hijos de militantes se dan la mano y acuerdan que lo mejor para el país es practicar el noble arte del olvido selectivo. Es una propuesta fascinante: tratar una dictadura sangrienta como si fuera una pelea de consorcio que se soluciona con un café y un posteo de Instagram con filtro sepia para que no se noten tanto las manchas de la historia.
Después de que el año pasado le prestaran el micrófono a Agustín Laje para que diera su clase magistral de «dictadura peronista» desde la mismísima ESMA —un nivel de ironía que ni los guionistas de Black Mirror se animaron a tanto—, este año parece que optarían por un tono más «coral». Al parecer, a la gente no le seduce mucho sumarse a una gestión que desmantela políticas de memoria mientras la ONU le manda cartas sugiriendo, amablemente, que dejen de romper todo.
Lo más tierno de toda esta movida es el intento de «dar vuelta la página» usando videos de TikTok, como si 30.000 desaparecidos fueran un mal review en Google Maps que se puede tapar con comentarios positivos comprados en un call center. Los juicios siguen su curso porque, por suerte, la Justicia no se entera de las tendencias de Twitter. Mañana las calles se van a llenar de gente que, a diferencia de los funcionarios, tiene la memoria en perfecto estado de funcionamiento y no necesita un ringtone de reconciliación forzada para saber que el «Nunca Más» no es un eslogan de campaña, sino un contrato que el Estado no puede rescindir por falta de presupuesto.