El banco de inversión Barclays lanzó una dura advertencia sobre la sostenibilidad del programa económico del presidente Javier Milei, a través de un informe técnico que cuestiona profundamente la actual política cambiaria. Bajo el título «¿Puede la moneda estar sobrevalorada a pesar de un superávit comercial creciente?», la entidad financiera analizó las asimetrías de la recuperación económica y los riesgos que conlleva el atraso del dólar.
La entidad financiera de origen inglés, pero con influencia decisiva en Wall Street, sostiene que el actual atraso cambiario está asfixiando a los sectores que más empleo generan en la Argentina, lo que pone en riesgo el apoyo político a las reformas de largo plazo. Mientras que los sectores primarios (agricultura y minería) y los servicios financieros exhiben un crecimiento robusto del 17% interanual en el cuarto trimestre de 2025, el resto de la economía —manufactura, comercio, construcción y hotelería— se contrajo un 3% en el mismo período. Esta brecha es, según el banco, un síntoma claro de una moneda excesivamente apreciada.
El «error conceptual» del superávit
Los defensores del actual esquema cambiario argumentan que el creciente superávit comercial es prueba de que el peso no está atrasado. Sin embargo, Barclays califica este razonamiento como un «error conceptual». El reporte explica que el equilibrio del tipo de cambio real no solo depende de la balanza de pagos, sino también de las condiciones domésticas. El ajuste fiscal masivo y la apertura de las fronteras comerciales le quitaron demanda agregada de la economía interna.
En este contexto, el banco estima que el tipo de cambio real es hoy un 3% más fuerte que en el pico de la administración de Mauricio Macri en 2017, pero con una diferencia clave: las erogaciones en las jubilaciones son 5 puntos del PIB más bajas y el riesgo país es significativamente mayor, lo que implica condiciones crediticias mucho más ajustadas. Para ilustrar este punto, Barclays recurre a la historia argentina: antes de la devaluación de 2002, el país también contaba con un superávit comercial similar al actual (medido en dólares de 2026), mientras la actividad económica se hundía debido a la sobrevaloración cambiaria de la convertibilidad. El banco no toma en cuenta que el 1-1 entre el peso y el dólar estaba rígido por ley, algo que hoy en día no existe.
El impacto en la calle: empleo y salarios en rojo
La mayor preocupación del gigante de Wall Street radica en la asimetría del empleo. Los sectores que hoy están estancados o en caída (manufactura, comercio, construcción y hoteles) representan el 49% del empleo privado registrado en Argentina. En contraste, los sectores que crecen (agro, minería y finanzas) apenas emplean al 8% de la fuerza laboral formal.
«La mayoría de la gente trabaja en sectores mediocres», sentencia el informe. Los datos que aporta Barclays son contundentes:
- Se perdieron 200.000 puestos de trabajo formales desde el tercer trimestre de 2023 (una caída del 3,5%).
- El desempleo subió al 7,5%, un incremento de 1,8 puntos porcentuales respecto al año anterior.
- Los salarios reales en el sector privado formal están un 4% por debajo de los niveles de principios de 2023 y, por el momento, no logran recuperar el pico alcanzado al inicio de la gestión Milei.
Un cambio de rumbo necesario y a tiempo
Barclays advierte que esperar a que el «espíritu animal» de los inversores reactive la economía por sí solo es una «apuesta riesgosa». Los argumentos de los financistas se parecen a los esbozados en las últimas semanas por economistas de la City, como el propio ex ministro Domingo Cavallo.
Si bien una corrección cambiaria tiene costos inflacionarios en el corto plazo, el informe sostiene que es el camino para que la actividad crezca a su potencial y, eventualmente, la demanda laboral impulse los salarios reales al alza, tal como ocurrió en el periodo post-convertibilidad. Finalmente, el gigante financiero envía un mensaje político directo a la Casa Rosada: el momento de actuar es ahora. Para Barclays, la continuidad del proyecto de Milei depende de mantener un apoyo popular que hoy se ve amenazado por un peso «demasiado fuerte» que no deja derramar la riqueza hacia los sectores que emplean a la mitad de los argentinos.
<p>El banco de inversión Barclays emitió un severo informe advirtiendo sobre la falta de sostenibilidad del esquema cambiario de Javier Milei. La entidad señala que la apreciación del peso está asfixiando a sectores que representan el 49% del empleo privado, como la industria y el comercio. El reporte desestima el superávit comercial como indicador de equilibrio y sugiere una corrección cambiaria para evitar un riesgo político mayor.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Parece que en las oficinas de Londres y Wall Street se cansaron de jugar al «jueguito de la expectativa» y decidieron mandarle a la Casa Rosada un informe que tiene la sutileza de un tacle de rugby en la nuca. Barclays, ese gigante financiero que suele mirar a la Argentina con la mezcla de curiosidad y espanto con la que uno mira un choque en cadena, acaba de publicar un reporte titulado «¿Puede la moneda estar sobrevalorada?», que en lenguaje diplomático financiero significa: «Muchachos, el peso está más inflado que el ego de un panelista de televisión y se van a poner la economía de sombrero». Mientras el oficialismo festeja el superávit comercial como si hubieran ganado la final del mundo, los ingleses les recordaron que tener saldo a favor en la aduana mientras la industria se cae a pedazos es como estar orgulloso de ahorrar en comida mientras se te caen los dientes por la desnutrición.
El análisis es una oda a la depresión macroeconómica: mientras el agro y la minería viven en una realidad paralela de crecimiento del 17%, el resto de los mortales que trabajan en el comercio, la construcción o las fábricas —es decir, el 49% de los argentinos que todavía tienen la osadía de querer cobrar un sueldo— están viendo cómo su actividad se contrae un 3%. Barclays sentencia con la frialdad de un verdugo que «la mayoría de la gente trabaja en sectores mediocres», una frase que seguramente caerá de diez en el próximo asado de la UIA. Según el banco, confiar en que el «espíritu animal» de los inversores va a llover del cielo para salvarnos es una apuesta más jugada que poner los ahorros de la abuela en una criptomoneda manejada por un adolescente desde un sótano. Básicamente, le están diciendo a Milei que si no toca el tipo de cambio pronto, el apoyo popular se va a derretir más rápido que un helado de agua bajo el sol de San Juan, porque el «derrame» prometido se quedó trabado en una cañería de billetes verdes que nadie quiere soltar.
Lo más irónico de todo es que el reporte de Barclays suena sospechosamente parecido a lo que viene diciendo Domingo Cavallo, lo cual debe generar un cortocircuito cerebral interesante en el equipo económico: ¿es traición si lo dice el padre de la criatura o es simplemente que la realidad tiene la mala costumbre de no leer los hilos de Twitter de los libertarios? Con el desempleo subiendo y los salarios reales un 4% abajo de los niveles de 2023, los analistas de Wall Street sugieren que es hora de una corrección cambiaria antes de que la «paz del cementerio» del dólar fijo termine de enterrar la paz social. En fin, según los amigos de la City londinense, estamos viviendo en una convertibilidad 2.0 sin ley de convertibilidad, un experimento estético donde el peso es fuerte pero el bolsillo es de cristal, y el riesgo de que todo termine en un estallido de realidad es tan alto que hasta los financistas más despiadados están pidiendo, por favor, un poco de cordura y un dólar que no sea de juguete.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El banco de inversión Barclays lanzó una dura advertencia sobre la sostenibilidad del programa económico del presidente Javier Milei, a través de un informe técnico que cuestiona profundamente la actual política cambiaria. Bajo el título «¿Puede la moneda estar sobrevalorada a pesar de un superávit comercial creciente?», la entidad financiera analizó las asimetrías de la recuperación económica y los riesgos que conlleva el atraso del dólar.
La entidad financiera de origen inglés, pero con influencia decisiva en Wall Street, sostiene que el actual atraso cambiario está asfixiando a los sectores que más empleo generan en la Argentina, lo que pone en riesgo el apoyo político a las reformas de largo plazo. Mientras que los sectores primarios (agricultura y minería) y los servicios financieros exhiben un crecimiento robusto del 17% interanual en el cuarto trimestre de 2025, el resto de la economía —manufactura, comercio, construcción y hotelería— se contrajo un 3% en el mismo período. Esta brecha es, según el banco, un síntoma claro de una moneda excesivamente apreciada.
El «error conceptual» del superávit
Los defensores del actual esquema cambiario argumentan que el creciente superávit comercial es prueba de que el peso no está atrasado. Sin embargo, Barclays califica este razonamiento como un «error conceptual». El reporte explica que el equilibrio del tipo de cambio real no solo depende de la balanza de pagos, sino también de las condiciones domésticas. El ajuste fiscal masivo y la apertura de las fronteras comerciales le quitaron demanda agregada de la economía interna.
En este contexto, el banco estima que el tipo de cambio real es hoy un 3% más fuerte que en el pico de la administración de Mauricio Macri en 2017, pero con una diferencia clave: las erogaciones en las jubilaciones son 5 puntos del PIB más bajas y el riesgo país es significativamente mayor, lo que implica condiciones crediticias mucho más ajustadas. Para ilustrar este punto, Barclays recurre a la historia argentina: antes de la devaluación de 2002, el país también contaba con un superávit comercial similar al actual (medido en dólares de 2026), mientras la actividad económica se hundía debido a la sobrevaloración cambiaria de la convertibilidad. El banco no toma en cuenta que el 1-1 entre el peso y el dólar estaba rígido por ley, algo que hoy en día no existe.
El impacto en la calle: empleo y salarios en rojo
La mayor preocupación del gigante de Wall Street radica en la asimetría del empleo. Los sectores que hoy están estancados o en caída (manufactura, comercio, construcción y hoteles) representan el 49% del empleo privado registrado en Argentina. En contraste, los sectores que crecen (agro, minería y finanzas) apenas emplean al 8% de la fuerza laboral formal.
«La mayoría de la gente trabaja en sectores mediocres», sentencia el informe. Los datos que aporta Barclays son contundentes:
- Se perdieron 200.000 puestos de trabajo formales desde el tercer trimestre de 2023 (una caída del 3,5%).
- El desempleo subió al 7,5%, un incremento de 1,8 puntos porcentuales respecto al año anterior.
- Los salarios reales en el sector privado formal están un 4% por debajo de los niveles de principios de 2023 y, por el momento, no logran recuperar el pico alcanzado al inicio de la gestión Milei.
Un cambio de rumbo necesario y a tiempo
Barclays advierte que esperar a que el «espíritu animal» de los inversores reactive la economía por sí solo es una «apuesta riesgosa». Los argumentos de los financistas se parecen a los esbozados en las últimas semanas por economistas de la City, como el propio ex ministro Domingo Cavallo.
Si bien una corrección cambiaria tiene costos inflacionarios en el corto plazo, el informe sostiene que es el camino para que la actividad crezca a su potencial y, eventualmente, la demanda laboral impulse los salarios reales al alza, tal como ocurrió en el periodo post-convertibilidad. Finalmente, el gigante financiero envía un mensaje político directo a la Casa Rosada: el momento de actuar es ahora. Para Barclays, la continuidad del proyecto de Milei depende de mantener un apoyo popular que hoy se ve amenazado por un peso «demasiado fuerte» que no deja derramar la riqueza hacia los sectores que emplean a la mitad de los argentinos.
Parece que en las oficinas de Londres y Wall Street se cansaron de jugar al «jueguito de la expectativa» y decidieron mandarle a la Casa Rosada un informe que tiene la sutileza de un tacle de rugby en la nuca. Barclays, ese gigante financiero que suele mirar a la Argentina con la mezcla de curiosidad y espanto con la que uno mira un choque en cadena, acaba de publicar un reporte titulado «¿Puede la moneda estar sobrevalorada?», que en lenguaje diplomático financiero significa: «Muchachos, el peso está más inflado que el ego de un panelista de televisión y se van a poner la economía de sombrero». Mientras el oficialismo festeja el superávit comercial como si hubieran ganado la final del mundo, los ingleses les recordaron que tener saldo a favor en la aduana mientras la industria se cae a pedazos es como estar orgulloso de ahorrar en comida mientras se te caen los dientes por la desnutrición.
El análisis es una oda a la depresión macroeconómica: mientras el agro y la minería viven en una realidad paralela de crecimiento del 17%, el resto de los mortales que trabajan en el comercio, la construcción o las fábricas —es decir, el 49% de los argentinos que todavía tienen la osadía de querer cobrar un sueldo— están viendo cómo su actividad se contrae un 3%. Barclays sentencia con la frialdad de un verdugo que «la mayoría de la gente trabaja en sectores mediocres», una frase que seguramente caerá de diez en el próximo asado de la UIA. Según el banco, confiar en que el «espíritu animal» de los inversores va a llover del cielo para salvarnos es una apuesta más jugada que poner los ahorros de la abuela en una criptomoneda manejada por un adolescente desde un sótano. Básicamente, le están diciendo a Milei que si no toca el tipo de cambio pronto, el apoyo popular se va a derretir más rápido que un helado de agua bajo el sol de San Juan, porque el «derrame» prometido se quedó trabado en una cañería de billetes verdes que nadie quiere soltar.
Lo más irónico de todo es que el reporte de Barclays suena sospechosamente parecido a lo que viene diciendo Domingo Cavallo, lo cual debe generar un cortocircuito cerebral interesante en el equipo económico: ¿es traición si lo dice el padre de la criatura o es simplemente que la realidad tiene la mala costumbre de no leer los hilos de Twitter de los libertarios? Con el desempleo subiendo y los salarios reales un 4% abajo de los niveles de 2023, los analistas de Wall Street sugieren que es hora de una corrección cambiaria antes de que la «paz del cementerio» del dólar fijo termine de enterrar la paz social. En fin, según los amigos de la City londinense, estamos viviendo en una convertibilidad 2.0 sin ley de convertibilidad, un experimento estético donde el peso es fuerte pero el bolsillo es de cristal, y el riesgo de que todo termine en un estallido de realidad es tan alto que hasta los financistas más despiadados están pidiendo, por favor, un poco de cordura y un dólar que no sea de juguete.