Luego de la muerte del senador libertario Juan Carlos Pagotto, representante de La Rioja, Karina Milei busca avanzar sobre un lugar estratégico de la Cámara alta que quedó vacante: la presidencia de la comisión de Acuerdos. El objetivo es fortalecer su influencia en el Senado y evitar nuevos cortocircuitos con Patricia Bullrich.
La comisión de Acuerdos tiene a su cargo la organización de las audiencias públicas en las que los candidatos propuestos por el Gobierno para ocupar cargos en la Justicia responden las preguntas de los senadores. Allí se emiten los dictámenes a favor o en contra de cada postulante antes de que los pliegos lleguen al recinto.
Nadia Márquez, la elegida de Karina Milei
Para presidir ese cuerpo, Karina Milei impulsa a Nadia Márquez, senadora por Neuquén y pastora evangélica, quien previamente se desempeñó durante dos años como diputada nacional antes de llegar a la Cámara alta.
Durante su paso por Diputados tuvo una participación activa en los debates promovidos por el oficialismo y posteriormente dio el salto al Senado. Dentro del bloque libertario, Márquez se encuentra entre las dirigentes que mayores resistencias internas plantean frente al crecimiento político de Patricia Bullrich, jefa de la bancada oficialista.
Bullrich construyó un espacio propio dentro del Senado y en distintas ocasiones utilizó su posición parlamentaria para diferenciarse de la Casa Rosada. La posible llegada de Márquez a la conducción de Acuerdos aparece, en ese contexto, como una herramienta de Karina Milei para empezar a contener ese poder interno.
La interna dentro de La Libertad Avanza
Márquez responde directamente a Karina Milei y dentro del bloque de La Libertad Avanza cuestiona el poder que Bullrich fue consolidando en la Cámara alta. Ambas dirigentes ya mantuvieron diferencias frente a determinadas decisiones políticas y parlamentarias.
Su eventual designación al frente de la comisión de Acuerdos ampliaría su peso dentro del Senado en un momento en el que el Gobierno necesita construir mayorías para avanzar con su agenda legislativa.
La propuesta sería presentada el miércoles dentro de la propia comisión, una de las que registró mayor actividad durante 2026. En lo que va del año, por allí pasaron 166 designaciones correspondientes al Poder Judicial.
Una comisión clave para las designaciones judiciales
Entre los expedientes analizados estuvo el de María Verónica Michelli, postulada por la Casa Rosada para integrar el Tribunal Oral Federal Nº 3 de La Plata.
Cuando el Gobierno advirtió que Michelli era cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, quien investigó hechos de corrupción vinculados al oficialismo, el presidente Javier Milei buscó retroceder con esa designación.
Tras la muerte del senador libertario Juan Carlos Pagotto, Karina Milei busca impulsar a Nadia Márquez para presidir la comisión de Acuerdos del Senado. La jugada apunta a fortalecer el control de la Casa Rosada sobre un área clave para las designaciones judiciales y, al mismo tiempo, limitar la influencia interna de Patricia Bullrich dentro del bloque oficialista.
La muerte de Juan Carlos Pagotto dejó una silla vacía en una de las comisiones más sensibles del Senado y, como suele ocurrir en la política argentina, el duelo institucional apenas tuvo tiempo de acomodarse antes de que comenzara la disputa por el tablero. Karina Milei pretende que Nadia Márquez quede al frente de Acuerdos, una comisión donde se decide si los candidatos judiciales del Gobierno avanzan con elegancia republicana o terminan estacionados indefinidamente en algún cajón parlamentario.
La elección no parece responder únicamente a un interés administrativo. Márquez mantiene una relación política directa con la secretaria general de la Presidencia y aparece entre las voces del bloque libertario que menos entusiasmo demuestran frente al crecimiento de Patricia Bullrich en el Senado. Dicho de otro modo, mientras la Cámara alta discute magistrados, pliegos y mayorías, dentro del oficialismo también se disputa ese tradicional deporte argentino que consiste en controlar quién controla a quién.
Bullrich, como jefa de la bancada libertaria, construyó un margen propio dentro del Senado y utilizó su posición para marcar diferencias con la Casa Rosada. La eventual llegada de Márquez a Acuerdos sumaría una pieza alineada con Karina Milei en un espacio estratégico. Nada que no pueda explicarse bajo la clásica doctrina legislativa de la convivencia armónica, esa en la que todos pertenecen al mismo espacio político mientras verifican permanentemente cuántas sillas controla el compañero de al lado.
La comisión tampoco es decorativa. Durante 2026 ya analizó 166 designaciones judiciales, una cifra suficiente para comprender por qué nadie quiere dejar su conducción librada al azar, a la cortesía institucional o, peor todavía, a la buena voluntad de los aliados internos. Si la propuesta prospera, Márquez no sólo ganará visibilidad: también ocupará uno de los lugares desde donde el oficialismo deberá administrar buena parte de su compleja relación entre Justicia, Senado y poder.