En un contexto de alta sensibilidad política y judicial para la cúpula de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), el presidente de la entidad, Claudio “Chiqui” Tapia, optó por un desplazamiento a la ciudad de Mar del Plata. Lejos de las oficinas de la calle Viamonte, donde el asedio de las denuncias por irregularidades administrativas y financieras no da tregua, el dirigente se instaló en su tradicional refugio de la costa atlántica para desarrollar una agenda de carácter informal y deportiva.
Actividad en Punta Mogotes y visita a Aldosivi
El epicentro de su estadía fue el Balneario 12, parador emblemático del fútbol argentino, donde Tapia se mostró distendido, participando en partidas de truco con amigos y allegados. Según testigos presenciales, el dirigente no esquivó el contacto con el público, accediendo a fotografías con turistas y manteniendo un perfil de cercanía, una imagen que contrasta con el complejo escenario que enfrenta en los tribunales federales de la Capital Federal.
La agenda incluyó una visita oficial al predio del Club Atlético Aldosivi. Allí fue recibido por el presidente de la institución marplatense, Hernán Tillous. Tras el encuentro protocolar, se llevó a cabo un encuentro de fútbol recreativo del que participaron figuras históricas y veteranos de renombre como el “Turco” García, Mustico y el “Rolfi” Montenegro, además de otros habituales concurrentes del Balneario 12.
El asado de camaradería y los rumores de revancha
Tras el «picado», la jornada concluyó con un asado y una sobremesa prolongada, práctica habitual en el entorno de Tapia para consolidar vínculos con dirigentes y exdeportistas. Fuentes cercanas al presidente de la AFA indicaron que el clima fue de absoluta normalidad, minimizando el impacto de las noticias que llegan desde Buenos Aires respecto a las imputaciones por presunta retención indebida de aportes y las investigaciones por lavado de dinero vinculadas a contratos de sponsoreo.
Sin embargo, la estancia de Tapia en «La Feliz» no sería breve. En el círculo íntimo del dirigente ya dan por sentado que “volverá a Mar del Plata en las próximas horas para jugar la revancha”, sugiriendo que la estrategia de permanencia en la costa busca descomprimir la tensión mientras los asesores legales de la entidad articulan las respuestas ante el fiscal Claudio Navas Rial. Mientras en Buenos Aires el clima institucional se mantiene en niveles críticos, en la costa marplatense, el titular de la AFA parece decidido a prolongar su tiempo fuera de la zona de conflicto.
<p>El presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Claudio Tapia, se trasladó a Mar del Plata en medio de la creciente presión judicial por irregularidades en la entidad. Durante su estancia en el Balneario 12, el dirigente participó de actividades recreativas, visitó el predio de Aldosivi y compartió un encuentro deportivo con exjugadores, evidenciando una estrategia de distensión frente al complejo panorama institucional en Buenos Aires.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Mientras en los tribunales de Comodoro Py el aire está tan denso que se puede cortar con una tarjeta roja y las deudas por aportes jubilatorios de la AFA tienen más ceros que el coeficiente intelectual de un troll de redes sociales, el comandante Claudio «Chiqui» Tapia ha decidido aplicar la milenaria técnica de la avestruz, pero con protector solar factor 50. Para el mandamás de Viamonte, la solución a una imputación penal no es un buen bufete de abogados, sino un buen mazo de cartas en el Balneario 12 de Punta Mogotes. Allí, entre el olor a churros y la brisa marina que curiosamente no logra llevarse el aroma a causa judicial, el «Chiqui» se muestra como un hombre que no tiene una deuda de 19.000 millones de pesos, sino simplemente un problema de «falta de envido». Es realmente admirable: el país se prende fuego, la justicia le pisa los talones y él está ahí, posando para fotos con turistas que probablemente solo quieren saber si Messi llega al próximo Mundial o si el asado del domingo está incluido en el precio de la carpa.
El «operativo distracción» incluyó un picadito en el predio de Aldosivi con una selección de veteranos que tienen más kilómetros de kinesiología que de fútbol. Ver al Turco García, al Rolfi Montenegro y a Mustico corriendo detrás de una pelota es una metáfora perfecta de la gestión actual: mucha mística de vestuario, mucho manual de códigos de antes, pero una velocidad de respuesta institucional que se mide en eras geológicas. El encuentro terminó, como no podía ser de otra manera, con un asado y una sobremesa tan larga que algunos sospechan que se quedaron esperando a que llegara una notificación judicial solo para usarla de servilleta. Es fascinante cómo el entorno del dirigente califica estas escapadas como un «refugio», cuando en realidad parece un episodio de Cops filmado por el equipo de prensa de la Selección Nacional. El Chiqui juega al truco mientras el fiscal Navas Rial juega al ajedrez, con la pequeña diferencia de que en el truco se puede mentir y en los balances contables, teóricamente, no.
La noticia de que ya se está organizando la «revancha» para las próximas horas es la confirmación definitiva de que Tapia ha decidido declarar la independencia de la República Federativa de Punta Mogotes. En Buenos Aires el partido está «caliente», las imputaciones por lavado de dinero y retención de aportes queman más que la arena al mediodía, pero el Chiqui parece convencido de que si estira el alargue en la costa lo suficiente, la realidad terminará por cansarse y se irá a dormir. Es un nivel de negación que roza lo artístico; es el «estamos ganando» versión 2026, con la diferencia de que el enemigo no es una potencia extranjera, sino el sistema previsional argentino y un par de auditorías que no cierran ni con el mejor asado del mundo. Si la justicia lo busca, ya saben: busquen la carpa que más humo de asado desprenda y ahí estará él, cantando retruco a las leyes de la lógica y de la República.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
En un contexto de alta sensibilidad política y judicial para la cúpula de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), el presidente de la entidad, Claudio “Chiqui” Tapia, optó por un desplazamiento a la ciudad de Mar del Plata. Lejos de las oficinas de la calle Viamonte, donde el asedio de las denuncias por irregularidades administrativas y financieras no da tregua, el dirigente se instaló en su tradicional refugio de la costa atlántica para desarrollar una agenda de carácter informal y deportiva.
Actividad en Punta Mogotes y visita a Aldosivi
El epicentro de su estadía fue el Balneario 12, parador emblemático del fútbol argentino, donde Tapia se mostró distendido, participando en partidas de truco con amigos y allegados. Según testigos presenciales, el dirigente no esquivó el contacto con el público, accediendo a fotografías con turistas y manteniendo un perfil de cercanía, una imagen que contrasta con el complejo escenario que enfrenta en los tribunales federales de la Capital Federal.
La agenda incluyó una visita oficial al predio del Club Atlético Aldosivi. Allí fue recibido por el presidente de la institución marplatense, Hernán Tillous. Tras el encuentro protocolar, se llevó a cabo un encuentro de fútbol recreativo del que participaron figuras históricas y veteranos de renombre como el “Turco” García, Mustico y el “Rolfi” Montenegro, además de otros habituales concurrentes del Balneario 12.
El asado de camaradería y los rumores de revancha
Tras el «picado», la jornada concluyó con un asado y una sobremesa prolongada, práctica habitual en el entorno de Tapia para consolidar vínculos con dirigentes y exdeportistas. Fuentes cercanas al presidente de la AFA indicaron que el clima fue de absoluta normalidad, minimizando el impacto de las noticias que llegan desde Buenos Aires respecto a las imputaciones por presunta retención indebida de aportes y las investigaciones por lavado de dinero vinculadas a contratos de sponsoreo.
Sin embargo, la estancia de Tapia en «La Feliz» no sería breve. En el círculo íntimo del dirigente ya dan por sentado que “volverá a Mar del Plata en las próximas horas para jugar la revancha”, sugiriendo que la estrategia de permanencia en la costa busca descomprimir la tensión mientras los asesores legales de la entidad articulan las respuestas ante el fiscal Claudio Navas Rial. Mientras en Buenos Aires el clima institucional se mantiene en niveles críticos, en la costa marplatense, el titular de la AFA parece decidido a prolongar su tiempo fuera de la zona de conflicto.
Mientras en los tribunales de Comodoro Py el aire está tan denso que se puede cortar con una tarjeta roja y las deudas por aportes jubilatorios de la AFA tienen más ceros que el coeficiente intelectual de un troll de redes sociales, el comandante Claudio «Chiqui» Tapia ha decidido aplicar la milenaria técnica de la avestruz, pero con protector solar factor 50. Para el mandamás de Viamonte, la solución a una imputación penal no es un buen bufete de abogados, sino un buen mazo de cartas en el Balneario 12 de Punta Mogotes. Allí, entre el olor a churros y la brisa marina que curiosamente no logra llevarse el aroma a causa judicial, el «Chiqui» se muestra como un hombre que no tiene una deuda de 19.000 millones de pesos, sino simplemente un problema de «falta de envido». Es realmente admirable: el país se prende fuego, la justicia le pisa los talones y él está ahí, posando para fotos con turistas que probablemente solo quieren saber si Messi llega al próximo Mundial o si el asado del domingo está incluido en el precio de la carpa.
El «operativo distracción» incluyó un picadito en el predio de Aldosivi con una selección de veteranos que tienen más kilómetros de kinesiología que de fútbol. Ver al Turco García, al Rolfi Montenegro y a Mustico corriendo detrás de una pelota es una metáfora perfecta de la gestión actual: mucha mística de vestuario, mucho manual de códigos de antes, pero una velocidad de respuesta institucional que se mide en eras geológicas. El encuentro terminó, como no podía ser de otra manera, con un asado y una sobremesa tan larga que algunos sospechan que se quedaron esperando a que llegara una notificación judicial solo para usarla de servilleta. Es fascinante cómo el entorno del dirigente califica estas escapadas como un «refugio», cuando en realidad parece un episodio de Cops filmado por el equipo de prensa de la Selección Nacional. El Chiqui juega al truco mientras el fiscal Navas Rial juega al ajedrez, con la pequeña diferencia de que en el truco se puede mentir y en los balances contables, teóricamente, no.
La noticia de que ya se está organizando la «revancha» para las próximas horas es la confirmación definitiva de que Tapia ha decidido declarar la independencia de la República Federativa de Punta Mogotes. En Buenos Aires el partido está «caliente», las imputaciones por lavado de dinero y retención de aportes queman más que la arena al mediodía, pero el Chiqui parece convencido de que si estira el alargue en la costa lo suficiente, la realidad terminará por cansarse y se irá a dormir. Es un nivel de negación que roza lo artístico; es el «estamos ganando» versión 2026, con la diferencia de que el enemigo no es una potencia extranjera, sino el sistema previsional argentino y un par de auditorías que no cierran ni con el mejor asado del mundo. Si la justicia lo busca, ya saben: busquen la carpa que más humo de asado desprenda y ahí estará él, cantando retruco a las leyes de la lógica y de la República.