El escenario institucional del Club Atlético Boca Juniors atraviesa horas críticas tras la presentación de una denuncia penal contra su presidente, Juan Román Riquelme. La acusación, radicada este martes en el Juzgado Criminal y Correccional N° 39 por el dirigente Walter Federico Klix, imputa al máximo mandatario y a otros directivos por los presuntos delitos de administración fraudulenta y asociación ilícita.
Los pilares de la denuncia judicial
La presentación impulsada por Klix sostiene la existencia de un «esquema mafioso» destinado al beneficio económico personal de la cúpula dirigencial. Entre los puntos más sensibles de la acusación se destacan:
- Mercado Negro de Entradas: Se denuncia un sistema paralelo de venta clandestina de tickets y protocolos que operaría por fuera de la plataforma oficial SoySocio, manipulando los controles de acceso al estadio.
- Irregularidades en el Padrón: El denunciante afirma que se realizan traspasos discrecionales de hinchas a la categoría de socios activos, vulnerando el orden de prioridad a cambio de favores políticos internos.
- Desvío de Indumentaria: La justicia investigará el faltante de 50.000 prendas oficiales de la marca patrocinadora, las cuales habrían sido desviadas del fútbol juvenil y femenino hacia circuitos de reventa ilegal.
- Subdeclaración de Ingresos: Se sospecha de la manipulación de registros contables para ocultar excedentes de caja provenientes de las recaudaciones en partidos oficiales.
Pruebas y contexto político
Walter Klix aseguró contar con un respaldo probatorio contundente para sostener la causa. «Tenemos más de 100 testigos dispuestos a declarar, además de chats, fotos y videos que prueban cómo se distribuyen las entradas», afirmó el funcionario. Cabe recordar que una denuncia previa por el faltante de camisetas en 2025 fue archivada, pero la querella sostiene que esta nueva instancia cuenta con elementos que vinculan directamente a la Comisión Directiva con la operatoria ilícita.
Desde el oficialismo del club, el entorno de Riquelme calificó la medida como una «persecución política». Argumentan que sectores vinculados a la oposición nacional buscan desestabilizar a la actual gestión tras el respaldo electoral obtenido en diciembre de 2023. Además del presidente, la denuncia involucra formalmente al Secretario General, Ricardo Rosica, y menciona a familiares directos de la conducción en causas conexas.
En las próximas semanas, la fiscalía evaluará la validez de los testimonios y no se descartan allanamientos en las oficinas de La Bombonera y el predio de Ezeiza para el secuestro de documentación contable y dispositivos electrónicos que permitan corroborar las denuncias de administración fraudulenta.
<p>El presidente de Boca Juniors, Juan Román Riquelme, fue denunciado penalmente por administración fraudulenta y asociación ilícita. La presentación, realizada por el dirigente Walter Klix ante el Juzgado Criminal y Correccional N° 39, señala un presunto esquema de reventa de entradas, irregularidades en el padrón de socios y desvío millonario de indumentaria oficial. Desde el club atribuyen la acusación a una persecución política.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Parece que en el Mundo Boca el «Mate de la Paz» se quedó sin yerba y el clima en Brandsen 805 está más espeso que un guiso de lentejas en enero. Juan Román Riquelme, el hombre que convirtió el patio de su casa en una institución presidencial, acaba de recibir una denuncia penal que lo acusa de todo, menos de pegarle mal a la pelota. Walter Klix, funcionario con el aval de Patricia Bullrich, decidió que era un buen momento para llevar a Román ante la Justicia, alegando que la gestión actual funciona más como una cooperativa de reventa de entradas que como un club de fútbol. Según la denuncia, en La Bombonera existe un mercado negro de tickets tan aceitado que hasta los fantasmas del estadio tendrían su protocolo. Para completar el combo, se habla de 50.000 prendas de ropa oficial desaparecidas; al parecer, el predio de Ezeiza es el Triángulo de las Bermudas de las camisetas Adidas, donde todo lo que entra para las inferiores termina mágicamente en una página de reventa online.
Desde el entorno del «Último Diez» ya preparan el contragolpe con la clásica narrativa de la persecución política, porque en este país si no te denuncian por algo, probablemente es porque no estás gestionando nada importante. Klix jura y perjura que tiene 100 testigos, chats y videos, un arsenal probatorio que ni la serie más exagerada de Netflix se animaría a guionar. Mientras tanto, el socio de Boca mira el padrón y se pregunta si su turno para pasar a activo va a llegar antes de la próxima Copa Libertadores o si tiene que hacerse amigo de algún pariente del presidente para agilizar el trámite. Si la fiscalía decide avanzar con los allanamientos, los peritos van a encontrar más secretos en los celulares de la dirigencia que en los archivos de la CIA. Román, fiel a su estilo, seguramente esperará el momento justo para salir a decir que «está todo muy lindo» mientras el juzgado le cuenta las costillas a su administración.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El escenario institucional del Club Atlético Boca Juniors atraviesa horas críticas tras la presentación de una denuncia penal contra su presidente, Juan Román Riquelme. La acusación, radicada este martes en el Juzgado Criminal y Correccional N° 39 por el dirigente Walter Federico Klix, imputa al máximo mandatario y a otros directivos por los presuntos delitos de administración fraudulenta y asociación ilícita.
Los pilares de la denuncia judicial
La presentación impulsada por Klix sostiene la existencia de un «esquema mafioso» destinado al beneficio económico personal de la cúpula dirigencial. Entre los puntos más sensibles de la acusación se destacan:
- Mercado Negro de Entradas: Se denuncia un sistema paralelo de venta clandestina de tickets y protocolos que operaría por fuera de la plataforma oficial SoySocio, manipulando los controles de acceso al estadio.
- Irregularidades en el Padrón: El denunciante afirma que se realizan traspasos discrecionales de hinchas a la categoría de socios activos, vulnerando el orden de prioridad a cambio de favores políticos internos.
- Desvío de Indumentaria: La justicia investigará el faltante de 50.000 prendas oficiales de la marca patrocinadora, las cuales habrían sido desviadas del fútbol juvenil y femenino hacia circuitos de reventa ilegal.
- Subdeclaración de Ingresos: Se sospecha de la manipulación de registros contables para ocultar excedentes de caja provenientes de las recaudaciones en partidos oficiales.
Pruebas y contexto político
Walter Klix aseguró contar con un respaldo probatorio contundente para sostener la causa. «Tenemos más de 100 testigos dispuestos a declarar, además de chats, fotos y videos que prueban cómo se distribuyen las entradas», afirmó el funcionario. Cabe recordar que una denuncia previa por el faltante de camisetas en 2025 fue archivada, pero la querella sostiene que esta nueva instancia cuenta con elementos que vinculan directamente a la Comisión Directiva con la operatoria ilícita.
Desde el oficialismo del club, el entorno de Riquelme calificó la medida como una «persecución política». Argumentan que sectores vinculados a la oposición nacional buscan desestabilizar a la actual gestión tras el respaldo electoral obtenido en diciembre de 2023. Además del presidente, la denuncia involucra formalmente al Secretario General, Ricardo Rosica, y menciona a familiares directos de la conducción en causas conexas.
En las próximas semanas, la fiscalía evaluará la validez de los testimonios y no se descartan allanamientos en las oficinas de La Bombonera y el predio de Ezeiza para el secuestro de documentación contable y dispositivos electrónicos que permitan corroborar las denuncias de administración fraudulenta.
Parece que en el Mundo Boca el «Mate de la Paz» se quedó sin yerba y el clima en Brandsen 805 está más espeso que un guiso de lentejas en enero. Juan Román Riquelme, el hombre que convirtió el patio de su casa en una institución presidencial, acaba de recibir una denuncia penal que lo acusa de todo, menos de pegarle mal a la pelota. Walter Klix, funcionario con el aval de Patricia Bullrich, decidió que era un buen momento para llevar a Román ante la Justicia, alegando que la gestión actual funciona más como una cooperativa de reventa de entradas que como un club de fútbol. Según la denuncia, en La Bombonera existe un mercado negro de tickets tan aceitado que hasta los fantasmas del estadio tendrían su protocolo. Para completar el combo, se habla de 50.000 prendas de ropa oficial desaparecidas; al parecer, el predio de Ezeiza es el Triángulo de las Bermudas de las camisetas Adidas, donde todo lo que entra para las inferiores termina mágicamente en una página de reventa online.
Desde el entorno del «Último Diez» ya preparan el contragolpe con la clásica narrativa de la persecución política, porque en este país si no te denuncian por algo, probablemente es porque no estás gestionando nada importante. Klix jura y perjura que tiene 100 testigos, chats y videos, un arsenal probatorio que ni la serie más exagerada de Netflix se animaría a guionar. Mientras tanto, el socio de Boca mira el padrón y se pregunta si su turno para pasar a activo va a llegar antes de la próxima Copa Libertadores o si tiene que hacerse amigo de algún pariente del presidente para agilizar el trámite. Si la fiscalía decide avanzar con los allanamientos, los peritos van a encontrar más secretos en los celulares de la dirigencia que en los archivos de la CIA. Román, fiel a su estilo, seguramente esperará el momento justo para salir a decir que «está todo muy lindo» mientras el juzgado le cuenta las costillas a su administración.