El «Efecto Messi»: El Capitán terminó con el esnobismo del vino en una sola foto

Redacción Cuyo News
8 min

Lionel Messi ha vuelto a marcar la agenda cultural y económica de la Argentina, esta vez sin necesidad de tocar un balón. A través de una imagen de su intimidad cotidiana, el capitán de la Selección Nacional ha logrado derribar décadas de esnobismo en la industria del vino al validar una de las costumbres más arraigadas del país: el consumo de vino con gaseosa. La particularidad, en este caso, reside en la categoría de la etiqueta elegida para la mezcla.

El vino que protagonizó la imagen viral es el Gran Enemigo Gualtallary, una etiqueta de altísima gama elaborada en la provincia de Mendoza. Este producto es considerado una verdadera joya de la vitivinicultura regional, habiendo alcanzado los 100 puntos Parker en varias de sus cosechas. Se trata de un proyecto conjunto entre Adrianna Catena y el prestigioso enólogo Alejandro Vigil, desarrollado bajo el sello de la bodega Alejo y El Enemigo.

Un vino de culto en la mesa del capitán

El Gran Enemigo Gualtallary se destaca por una composición técnica basada principalmente en Cabernet Franc y Malbec. Las uvas provienen de viñedos situados en suelos calcáreos a una altitud de 1.470 metros sobre el nivel del mar, condiciones que le otorgan una complejidad y elegancia reconocidas por la crítica internacional. Sin embargo, lo que encendió el debate en las redes sociales y los círculos especializados fue observar que Messi consume este ejemplar de elite mezclado con Sprite.

Esta práctica, históricamente cuestionada por la sommellerie más ortodoxa, ha recibido lo que muchos especialistas denominan ahora como el «perdón divino» del futbolista. La imagen ha servido para descontracturar una industria que a menudo se percibe como solemne y alejada del consumidor masivo.

La visión de la industria y el impacto de Alejandro Vigil

Desde Mendoza, el enólogo Alejandro Vigil —frecuentemente llamado el «Messi del vino»— no ocultó su entusiasmo ante la repercusión de la fotografía. En declaraciones recientes, Vigil aseguró que el gesto de Leo es «lo mejor que nos pasó en años». Para el creador de la etiqueta, la actitud de Messi ayuda a descontracturar el mercado y a devolverle al vino su esencia primaria vinculada al disfrute personal.

«El vino es placer y se toma como a uno le gusta», sostuvo Vigil, quien considera que esta validación para el consumo popular acerca las etiquetas de lujo a formas de disfrute más auténticas y relajadas. El impacto de esta acción ya se siente en el mercado, donde la etiqueta ha reforzado su estatus de vino de culto.

Precios y disponibilidad en el mercado

El Gran Enemigo Gualtallary Single Vineyard es un producto de cupo limitado, cuya demanda se ha disparado tras la aparición de la imagen. Actualmente, las condiciones de comercialización son las siguientes:

Precio: El valor de la botella oscila entre los $50.000 y $85.000 pesos argentinos, dependiendo de la añada específica y el punto de venta seleccionado. Canales de venta: El producto se puede adquirir en vinotecas especializadas, tiendas online oficiales de la bodega y plataformas de e-commerce líderes. Mercado internacional: En el exterior, especialmente en Estados Unidos y Europa, el precio de este vino ronda los 80 y 100 dólares, consolidándose como uno de los productos de exportación más valorados de la Argentina.

Con este fenómeno, la industria vitivinícola argentina inicia el año con un impulso inesperado, demostrando que incluso las botellas más premiadas del mundo pueden formar parte de la mesa familiar de la forma más sencilla y tradicional.

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