El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer este jueves el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente al mes de febrero de 2026. La inflación oficial se ubicó en el 2,9%, lo que evidencia una aceleración respecto al 2,4% registrado en enero y confirma una resistencia a la baja en los precios minoristas que preocupa a los analistas de mercado.
Con este registro, la inflación acumulada en los últimos 12 meses alcanzó el 33,1%. Si bien la cifra marca un escenario de mayor previsibilidad en comparación con la volatilidad extrema de años anteriores, representa el sexto mes consecutivo en el que el índice se posiciona por encima del 2%, consolidando un «piso» inflacionario difícil de perforar para la gestión económica actual.
Rubros con mayores incrementos
El informe técnico destaca que la dinámica de precios estuvo impulsada principalmente por factores estacionales y ajustes en precios regulados. Los sectores con mayor incidencia fueron:
- Educación: Impulsado por el inicio del ciclo lectivo, con fuertes ajustes en las cuotas de colegios privados y el costo de la canasta escolar.
- Vivienda y Servicios: Debido a la actualización de tarifas de energía eléctrica, gas natural y agua corriente, sumado a la inercia en los contratos de alquiler.
- Alimentos y Bebidas: Aunque los productos estacionales mostraron cierta moderación, los alimentos procesados mantuvieron una tendencia alcista vinculada a la recomposición de márgenes empresariales.
Evolución del IPC en el último trimestre
La persistencia de la inflación en niveles cercanos al 3% mensual genera interrogantes sobre la eficacia de las herramientas de control nominal vigentes, como el tipo de cambio y la restricción de la base monetaria.
Periodo Tasa Mensual Acumulado 12 meses Febrero 2026 2,9% 33,1% Enero 2026 2,4% 32,5% (aprox.) Diciembre 2025 2,1% 31,8% (aprox.)El desafío de la inercia inflacionaria
Los analistas coinciden en que, tras el ordenamiento de los precios relativos realizado durante el último año, la economía argentina enfrenta ahora una «inercia persistente». Este fenómeno está estrechamente vinculado a las negociaciones paritarias y a un consumo que, aunque estancado, permite ciertos traslados a precios en sectores clave.
Para el Palacio de Hacienda, el dato de febrero es un llamado de atención. Si bien el fantasma de una espiralización descontrolada parece haberse disipado, el objetivo de «converger a una tasa mensual cercana al 1%» se percibe hoy como una meta de difícil cumplimiento en el corto plazo para el horizonte de 2026.
<p>El INDEC informó que la inflación de febrero de 2026 fue del 2,9%, acumulando un 33,1% en los últimos doce meses. El dato confirma una aceleración respecto a enero y marca el sexto mes consecutivo con un IPC superior al 2%. Los rubros de educación, servicios y alimentos fueron los principales impulsores del índice, planteando un desafío a la meta oficial de convergencia de precios.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Parece que el IPC ha decidido encariñarse con el número dos y no hay forma de que se mude. Según el INDEC, la inflación de febrero se plantó en un 2,9%, confirmando que nuestra economía tiene más inercia que un transatlántico sin frenos. Estamos ante el sexto mes consecutivo donde los precios se niegan a bajar de la barrera de los dos puntos, configurando un «piso» que ya parece de hormigón armado. Al equipo económico el objetivo del 1% mensual se le está escapando como un colectivo lleno en hora pico: lo ven de lejos, corren para alcanzarlo, pero el chofer ni siquiera amaga con frenar. Es fascinante cómo pasamos de la estabilidad suiza a celebrar que «solo» nos sacuden un 3% mensual mientras rezamos para que el Excel no explote antes de fin de año.
La culpa, como siempre, está repartida en este «trabajo de hormigas» que es desvalijar el bolsillo del contribuyente. Por un lado, la educación dio el salto lógico de inicio de clases; porque nada dice «bienvenidos al ciclo lectivo» como una cuota de colegio privado que te hace considerar seriamente la posibilidad de que tus hijos aprendan a leer con tutoriales de YouTube. Por el otro, las tarifas de servicios públicos siguen su coreografía de aumentos, recordándonos que encender la luz o abrir la canilla es, en la Argentina de 2026, un lujo digno de un jeque árabe. Al final, el 33,1% interanual nos da esa falsa sensación de previsibilidad, como quien sabe exactamente a qué hora le van a robar el celular todos los días: no te hace más feliz, pero al menos te permite organizar la agenda.
Los economistas ahora debaten sobre las «anclas nominales» y la eficacia del control monetario con la misma pasión que se discute un penal en el VAR, pero la realidad en la góndola es más sencilla: los precios procesados tienen más inercia que una maratón de series un domingo de lluvia. El Gobierno mira el dato de febrero con la cara de quien recibe una multa por exceso de velocidad cuando pensaba que venía regulando. Si bien la hiperinflación ya es un recuerdo de terror que le contamos a los nietos para que coman la sopa, la convergencia hacia la normalidad parece una meta tan lejana que quizás necesitemos otro cambio de era —o al menos un milagro estadístico— para que el 2,9% deje de ser nuestra zona de confort.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer este jueves el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente al mes de febrero de 2026. La inflación oficial se ubicó en el 2,9%, lo que evidencia una aceleración respecto al 2,4% registrado en enero y confirma una resistencia a la baja en los precios minoristas que preocupa a los analistas de mercado.
Con este registro, la inflación acumulada en los últimos 12 meses alcanzó el 33,1%. Si bien la cifra marca un escenario de mayor previsibilidad en comparación con la volatilidad extrema de años anteriores, representa el sexto mes consecutivo en el que el índice se posiciona por encima del 2%, consolidando un «piso» inflacionario difícil de perforar para la gestión económica actual.
Rubros con mayores incrementos
El informe técnico destaca que la dinámica de precios estuvo impulsada principalmente por factores estacionales y ajustes en precios regulados. Los sectores con mayor incidencia fueron:
- Educación: Impulsado por el inicio del ciclo lectivo, con fuertes ajustes en las cuotas de colegios privados y el costo de la canasta escolar.
- Vivienda y Servicios: Debido a la actualización de tarifas de energía eléctrica, gas natural y agua corriente, sumado a la inercia en los contratos de alquiler.
- Alimentos y Bebidas: Aunque los productos estacionales mostraron cierta moderación, los alimentos procesados mantuvieron una tendencia alcista vinculada a la recomposición de márgenes empresariales.
Evolución del IPC en el último trimestre
La persistencia de la inflación en niveles cercanos al 3% mensual genera interrogantes sobre la eficacia de las herramientas de control nominal vigentes, como el tipo de cambio y la restricción de la base monetaria.
Periodo Tasa Mensual Acumulado 12 meses Febrero 2026 2,9% 33,1% Enero 2026 2,4% 32,5% (aprox.) Diciembre 2025 2,1% 31,8% (aprox.)El desafío de la inercia inflacionaria
Los analistas coinciden en que, tras el ordenamiento de los precios relativos realizado durante el último año, la economía argentina enfrenta ahora una «inercia persistente». Este fenómeno está estrechamente vinculado a las negociaciones paritarias y a un consumo que, aunque estancado, permite ciertos traslados a precios en sectores clave.
Para el Palacio de Hacienda, el dato de febrero es un llamado de atención. Si bien el fantasma de una espiralización descontrolada parece haberse disipado, el objetivo de «converger a una tasa mensual cercana al 1%» se percibe hoy como una meta de difícil cumplimiento en el corto plazo para el horizonte de 2026.
Parece que el IPC ha decidido encariñarse con el número dos y no hay forma de que se mude. Según el INDEC, la inflación de febrero se plantó en un 2,9%, confirmando que nuestra economía tiene más inercia que un transatlántico sin frenos. Estamos ante el sexto mes consecutivo donde los precios se niegan a bajar de la barrera de los dos puntos, configurando un «piso» que ya parece de hormigón armado. Al equipo económico el objetivo del 1% mensual se le está escapando como un colectivo lleno en hora pico: lo ven de lejos, corren para alcanzarlo, pero el chofer ni siquiera amaga con frenar. Es fascinante cómo pasamos de la estabilidad suiza a celebrar que «solo» nos sacuden un 3% mensual mientras rezamos para que el Excel no explote antes de fin de año.
La culpa, como siempre, está repartida en este «trabajo de hormigas» que es desvalijar el bolsillo del contribuyente. Por un lado, la educación dio el salto lógico de inicio de clases; porque nada dice «bienvenidos al ciclo lectivo» como una cuota de colegio privado que te hace considerar seriamente la posibilidad de que tus hijos aprendan a leer con tutoriales de YouTube. Por el otro, las tarifas de servicios públicos siguen su coreografía de aumentos, recordándonos que encender la luz o abrir la canilla es, en la Argentina de 2026, un lujo digno de un jeque árabe. Al final, el 33,1% interanual nos da esa falsa sensación de previsibilidad, como quien sabe exactamente a qué hora le van a robar el celular todos los días: no te hace más feliz, pero al menos te permite organizar la agenda.
Los economistas ahora debaten sobre las «anclas nominales» y la eficacia del control monetario con la misma pasión que se discute un penal en el VAR, pero la realidad en la góndola es más sencilla: los precios procesados tienen más inercia que una maratón de series un domingo de lluvia. El Gobierno mira el dato de febrero con la cara de quien recibe una multa por exceso de velocidad cuando pensaba que venía regulando. Si bien la hiperinflación ya es un recuerdo de terror que le contamos a los nietos para que coman la sopa, la convergencia hacia la normalidad parece una meta tan lejana que quizás necesitemos otro cambio de era —o al menos un milagro estadístico— para que el 2,9% deje de ser nuestra zona de confort.