La paradoja de Caputo: ¿Por qué subió el riesgo país si el Gobierno consiguió los dólares?

Redacción Cuyo News
8 min

En una jornada marcada por la contradicción entre los anuncios oficiales y la respuesta de los inversores, el ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó la concreción de un préstamo «repo» por USD 3.000 millones. El financiamiento, otorgado por un consorcio de seis entidades bancarias liderado por el JP Morgan, tiene como objetivo principal garantizar el cumplimiento de los compromisos de deuda inmediatos. Sin embargo, los mercados financieros operaron con tendencia negativa: las acciones y bonos registraron caídas, mientras que el riesgo país saltó un 1,6%, volviendo a perforar el techo de los 575 puntos básicos.

Las condiciones del acuerdo y las garantías exigidas

La arquitectura financiera diseñada por el Palacio de Hacienda para este préstamo revela las estrictas condiciones que los mercados internacionales imponen a la Argentina. El Gobierno deberá devolver la totalidad del capital en el plazo de un año y abonará una tasa de interés del 7,4% anual en dólares. Para asegurar el desembolso, Caputo debió caucionar en garantía bonos AL35 y AE38, activos que actúan como respaldo ante un eventual incumplimiento.

Analistas del sector destacan un patrón de plazos decrecientes en las operaciones de crédito de esta gestión. Mientras que los primeros acuerdos de este tipo se pactaban a más de dos años, la actual ventana de liquidez se ha reducido a la mitad del tiempo, con una exigencia de colaterales que aumenta proporcionalmente al monto solicitado. «Lo primero, aunque obvio, es lo más importante: el anuncio de Caputo del préstamo repo confirma que no tenía los dólares para pagar. Lo segundo es que los préstamos repo son un recurso de última instancia de países que no acceden al mercado y que por eso mismo les piden garantías especiales. Todas las señales son de una economía con problemas para pagar sus deudas», explicó un referente bancario de la City.

El contexto global y la acumulación de reservas

La reducción del costo financiero —que pasó de un costo total del 8,8% en gestiones previas al 7,4% actual— se explica en gran medida por factores externos. La tasa de referencia internacional SOFR, que en 2024 se situaba cerca del 5,3%, opera hoy en torno al 4,3% o 4,4%. Este descenso global de casi 100 puntos básicos ha sido determinante para abaratar el financiamiento, más allá de la percepción de riesgo específica de la Argentina.

La preocupación central del mercado reside en la calidad de las reservas del Banco Central. La estrategia oficial actual presenta una dualidad que inquieta a los operadores:

  • El Banco Central compra divisas para cumplir con las metas contables ante el FMI.
  • Simultáneamente, el organismo vende contratos de dólar futuro y opera con bonos para contener la brecha cambiaria.
  • El Tesoro liquida dólares en el mercado oficial para evitar que el tipo de cambio mayorista alcance el límite superior de la banda prevista.

Esta dinámica genera dudas sobre cuán genuina es la acumulación de divisas, dado que el financiamiento obtenido vía «repo» por el Banco Central genera una deuda equivalente del Tesoro con la entidad monetaria. En este escenario, el mercado advierte que el riesgo país difícilmente mantendrá una tendencia a la baja mientras no se consolide una dinámica de compras de reservas persistentes y no dependientes de ingeniería de deuda a corto plazo.

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