Lumilagro cierra su planta y deja a más de uno con la «cabeza de termo» por el fin de la producción nacional

Redacción Cuyo News
7 min

La histórica empresa argentina Lumilagro, referente indiscutido en la fabricación de artículos para el hogar durante más de ocho décadas, ha tomado la drástica decisión de cesar su producción en el país. Tras registrar una estrepitosa caída del 50% en sus ventas, la firma optó por transformar su modelo de negocio y comenzar a importar sus productos terminados directamente desde China.

Cierre de planta y despidos en Tortuguitas

La reestructuración operativa tuvo un impacto inmediato en su infraestructura industrial. La compañía procedió al cierre de los hornos de su emblemática planta ubicada en la localidad de Tortuguitas, provincia de Buenos Aires. Esta medida conllevó el despido de 170 trabajadores y la reducción drástica de la línea de producción de termos de acero, que hasta ahora se ensamblaban y procesaban en territorio nacional.

Desde la empresa señalaron que la continuidad de la fabricación de vidrio y el montaje local se volvió insostenible frente al actual contexto económico, marcando el fin de un ciclo de 83 años de producción ininterrumpida en la Argentina.

Las causas: Contrabando y competencia desleal

El director ejecutivo de Lumilagro, Martín Nadler, explicó que la decisión no responde a un solo factor, sino a una combinación de variables que asfixiaron la rentabilidad de la firma. El directivo puso especial énfasis en el crecimiento del contrabando y el ingreso masivo de termos importados que no cuentan con los controles de seguridad y calidad exigidos a la industria local.

“Muchas cosas hay que hacer para proteger la industria, pero el ingreso de productos sin controles desde países vecinos ha destruido la competitividad”, sugirió el ejecutivo en relación a la porosidad de las fronteras. Según la dirección, la presencia de productos de origen extranjero a precios sensiblemente menores —muchos de ellos ingresados de manera irregular— tornó inviable la competencia para una estructura industrial que debe afrontar costos fijos y presiones impositivas locales.

Un cambio de paradigma para la marca

Con esta resolución, Lumilagro pasará de ser una fábrica modelo a una empresa comercializadora e importadora. Aunque la marca mantendrá su presencia en las góndolas argentinas, los productos ya no llevarán el sello de fabricación propia en sus componentes principales. El mercado previsional e industrial local observa con preocupación este movimiento, ya que representa la caída de uno de los últimos baluartes de la manufactura nacional en el sector de bienes de consumo masivo.

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