Bad Bunny ya se encuentra en territorio argentino para cumplir con sus tres presentaciones programadas en el estadio de River Plate. El artista llega en su momento de mayor esplendor profesional, tras haber hecho historia en los Grammys 2026 al obtener el premio a álbum del año por DtMF —el primer trabajo en español en lograrlo— y luego de su consagratorio show de mediotiempo en el Super Bowl LXI.
Privacidad y seguridad extrema en Buenos Aires
En su primera incursión por la ciudad, el cantante fue captado cenando en un restaurante de la zona de Núñez. Fiel a su política de estricta privacidad, Benito se movilizó completamente cubierto por capucha, gorra y un pañuelo que ocultaba su rostro, evitando cualquier tipo de registro fotográfico por parte de los presentes. Esta actitud se enmarca en un contexto de seguridad reforzada que acompaña al músico en su gira internacional.
Desde septiembre de 2025, el equipo de seguridad del artista, en colaboración con el FBI, ha investigado amenazas de muerte consideradas «creíbles». Entre los antecedentes más graves se encuentra el arresto de Mark Adams Prieto en mayo de 2024, quien planeaba un tiroteo masivo en un concierto de Atlanta por motivos raciales. Debido a este clima de hostilidad, se ha reportado el uso de chalecos antibalas bajo su vestuario y un despliegue masivo de agentes encubiertos en sus recientes presentaciones masivas.
Activismo y teorías conspirativas
Analistas sugieren que el aumento de las amenazas coincide con el activismo político del cantante, quien ha mantenido una postura crítica frente al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de EE. UU. Este posicionamiento ha generado rechazos en sectores conservadores y figuras públicas.
Por otro lado, la prensa internacional ha desmentido las recurrentes teorías de internet que vinculan a Bad Bunny con grupos como los Illuminati. Estos rumores se basan en interpretaciones subjetivas de su estética artística y simbología visual. En realidad, el músico posee un trasfondo católico practicante; fue monaguillo en su infancia y, aunque hoy mantiene una postura irreverente hacia la religión institucionalizada, mantiene el hábito de orar antes de sus conciertos.
<p>El artista puertorriqueño Bad Bunny arribó a la Argentina para brindar tres conciertos en el estadio de River Plate tras su histórico triunfo en los Grammys y el Super Bowl. Bajo extremas medidas de seguridad debido a recientes amenazas de muerte investigadas por el FBI, el cantante mantiene un perfil hermético en Buenos Aires, evitando el contacto con la prensa y el público.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Buenos Aires se ha convertido en el epicentro del misticismo caribeño con la llegada de Benito Martínez Ocasio, más conocido como Bad Bunny, quien aterrizó en suelo porteño con más capas de ropa que una cebolla en invierno. El «Conejo Malo» salió a cenar por el barrio de Núñez lookeado como si estuviera a punto de cometer un atraco o de viajar al Polo Norte: capucha, gorra, lentes y un pañuelo que le tapaba hasta las ideas. Todo este despliegue de invisibilidad no es solo por su fobia a los flashes, sino porque el hombre viene de un raid de seguridad que haría quedar al Servicio Secreto de los Estados Unidos como un grupo de boy scouts. Entre los rumores de que usa chalecos antibalas bajo sus outfits de diseño y las amenazas que le llueven desde sectores conservadores, Benito se mueve por la ciudad con la cautela de quien sabe que su presencia irrita a más de un extremista armado.
Por supuesto, internet no sería internet si no aprovechara para reflotar las teorías conspirativas más delirantes. Hay quienes aseguran, con una seriedad que asusta, que el exmonaguillo de Puerto Rico ahora es el CEO de los Illuminati porque le gusta hacer triángulos con las manos en sus videos. Sin embargo, la realidad es mucho más terrenal y peligrosa: el FBI tuvo que intervenir hace poco para frenar a un sujeto que planeaba un tiroteo en uno de sus shows por motivos raciales. Entre pactos con logias inexistentes y amenazas reales del FBI, el cantante llega a River Plate consagrado como el primer artista en ganar el Grammy al álbum del año con un disco íntegramente en español, demostrando que para conquistar el mundo no hace falta venderle el alma al diablo, sino simplemente tener a medio planeta bailando reggaetón.
Lo cierto es que la expectativa por sus tres fechas en el Más Monumental ha generado un estado de vigilancia extrema. Se dice que entre el público habrá más agentes encubiertos que fanáticos con glitter, todo para garantizar que el activismo político de Benito contra las políticas migratorias de Estados Unidos no pase de la lírica a la tragedia. Mientras tanto, el artista que creció cantando en el coro de su iglesia hoy mantiene una distancia prudencial de la religión organizada, aunque no se olvida de orar antes de salir a escena. Quizás le pide a Dios que el próximo restaurante al que vaya tenga una entrada secreta para que pueda comerse un bife de lomo sin que lo confundan con un miembro de una sociedad secreta o un fugitivo de la justicia.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Bad Bunny ya se encuentra en territorio argentino para cumplir con sus tres presentaciones programadas en el estadio de River Plate. El artista llega en su momento de mayor esplendor profesional, tras haber hecho historia en los Grammys 2026 al obtener el premio a álbum del año por DtMF —el primer trabajo en español en lograrlo— y luego de su consagratorio show de mediotiempo en el Super Bowl LXI.
Privacidad y seguridad extrema en Buenos Aires
En su primera incursión por la ciudad, el cantante fue captado cenando en un restaurante de la zona de Núñez. Fiel a su política de estricta privacidad, Benito se movilizó completamente cubierto por capucha, gorra y un pañuelo que ocultaba su rostro, evitando cualquier tipo de registro fotográfico por parte de los presentes. Esta actitud se enmarca en un contexto de seguridad reforzada que acompaña al músico en su gira internacional.
Desde septiembre de 2025, el equipo de seguridad del artista, en colaboración con el FBI, ha investigado amenazas de muerte consideradas «creíbles». Entre los antecedentes más graves se encuentra el arresto de Mark Adams Prieto en mayo de 2024, quien planeaba un tiroteo masivo en un concierto de Atlanta por motivos raciales. Debido a este clima de hostilidad, se ha reportado el uso de chalecos antibalas bajo su vestuario y un despliegue masivo de agentes encubiertos en sus recientes presentaciones masivas.
Activismo y teorías conspirativas
Analistas sugieren que el aumento de las amenazas coincide con el activismo político del cantante, quien ha mantenido una postura crítica frente al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de EE. UU. Este posicionamiento ha generado rechazos en sectores conservadores y figuras públicas.
Por otro lado, la prensa internacional ha desmentido las recurrentes teorías de internet que vinculan a Bad Bunny con grupos como los Illuminati. Estos rumores se basan en interpretaciones subjetivas de su estética artística y simbología visual. En realidad, el músico posee un trasfondo católico practicante; fue monaguillo en su infancia y, aunque hoy mantiene una postura irreverente hacia la religión institucionalizada, mantiene el hábito de orar antes de sus conciertos.
Buenos Aires se ha convertido en el epicentro del misticismo caribeño con la llegada de Benito Martínez Ocasio, más conocido como Bad Bunny, quien aterrizó en suelo porteño con más capas de ropa que una cebolla en invierno. El «Conejo Malo» salió a cenar por el barrio de Núñez lookeado como si estuviera a punto de cometer un atraco o de viajar al Polo Norte: capucha, gorra, lentes y un pañuelo que le tapaba hasta las ideas. Todo este despliegue de invisibilidad no es solo por su fobia a los flashes, sino porque el hombre viene de un raid de seguridad que haría quedar al Servicio Secreto de los Estados Unidos como un grupo de boy scouts. Entre los rumores de que usa chalecos antibalas bajo sus outfits de diseño y las amenazas que le llueven desde sectores conservadores, Benito se mueve por la ciudad con la cautela de quien sabe que su presencia irrita a más de un extremista armado.
Por supuesto, internet no sería internet si no aprovechara para reflotar las teorías conspirativas más delirantes. Hay quienes aseguran, con una seriedad que asusta, que el exmonaguillo de Puerto Rico ahora es el CEO de los Illuminati porque le gusta hacer triángulos con las manos en sus videos. Sin embargo, la realidad es mucho más terrenal y peligrosa: el FBI tuvo que intervenir hace poco para frenar a un sujeto que planeaba un tiroteo en uno de sus shows por motivos raciales. Entre pactos con logias inexistentes y amenazas reales del FBI, el cantante llega a River Plate consagrado como el primer artista en ganar el Grammy al álbum del año con un disco íntegramente en español, demostrando que para conquistar el mundo no hace falta venderle el alma al diablo, sino simplemente tener a medio planeta bailando reggaetón.
Lo cierto es que la expectativa por sus tres fechas en el Más Monumental ha generado un estado de vigilancia extrema. Se dice que entre el público habrá más agentes encubiertos que fanáticos con glitter, todo para garantizar que el activismo político de Benito contra las políticas migratorias de Estados Unidos no pase de la lírica a la tragedia. Mientras tanto, el artista que creció cantando en el coro de su iglesia hoy mantiene una distancia prudencial de la religión organizada, aunque no se olvida de orar antes de salir a escena. Quizás le pide a Dios que el próximo restaurante al que vaya tenga una entrada secreta para que pueda comerse un bife de lomo sin que lo confundan con un miembro de una sociedad secreta o un fugitivo de la justicia.