La legisladora provincial de Río Negro, Magdalena Odarda, formalizó un pedido de informes ante el Ministerio del Interior de la Nación debido a la creciente preocupación por la presencia de capitales provenientes de Emiratos Árabes Unidos en sectores estratégicos de la región patagónica. La medida surge tras el aterrizaje de dos aeronaves en San Carlos de Bariloche trasladando contingentes extranjeros, en coincidencia con la llegada del presidente emiratí, Mohamed bin Zayed Al Nahyan.
Arribo oficial y sospechas sobre adquisición de tierras
El mandatario árabe, quien ejerce como emir de Abu Dhabi y comandante supremo de las Fuerzas Armadas desde 2022, arribó al Aeropuerto Internacional Teniente Luis Candelaria a bordo de un Boeing 787-9 Dreamliner. Si bien el viaje fue calificado como una visita de carácter privado, fuentes cercanas a la legislatura provincial vinculan su presencia con negociaciones para la compra de extensas superficies de tierras en áreas sensibles de la provincia.
Odarda enfatizó que estas operaciones podrían estar alcanzadas por el régimen de seguridad de fronteras, lo que exige un control estricto por parte del Estado nacional. «Estamos frente a una situación que exige máxima transparencia y control del Estado. No se trata de una visita turística ni protocolar, sino de operaciones de adquisición de tierras en áreas sensibles», declaró la funcionaria, advirtiendo sobre el riesgo de que estas transacciones se realicen mediante estructuras jurídicas opacas para eludir los controles vigentes.
Energía y soberanía nacional
Un punto crítico de la denuncia radica en la coincidencia geográfica de estos intereses territoriales con el futuro desarrollo de proyectos energéticos, específicamente la llegada de buques vinculados al Gas Natural Licuado (GNL) a las costas de Río Negro. Según la legisladora, la convergencia entre la posesión de tierras, los recursos naturales y la presencia de capitales extranjeros de alto perfil representa una potencial vulneración a la soberanía y seguridad nacional.
«La Patagonia no es una zona liberada ni un territorio disponible para negociaciones opacas», sentenció Odarda, quien aseguró que se exigirán explicaciones detalladas sobre el origen y destino de los fondos invertidos. Hasta el momento, no existe una confirmación oficial sobre la cantidad exacta de hectáreas involucradas ni sobre los titulares registrales finales de los predios en cuestión, manteniendo el caso bajo una fuerte hermeticidad política y diplomática.
<p>La legisladora rionegrina Magdalena Odarda presentó un pedido de informes ante el Ministerio del Interior tras el arribo a San Carlos de Bariloche del presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed Al Nahyan. La presentación judicial cuestiona la transparencia en la adquisición de tierras estratégicas en áreas de seguridad de frontera y el posible desarrollo de inversiones vinculadas al sector energético en la Patagonia.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Parece que el verano en la Patagonia no solo atrae a mochileros con olor a sahumerio y porteños buscando «conectar con la naturaleza», sino también a emires con billeteras más grandes que el Lago Nahuel Huapi. El lunes, el Aeropuerto Internacional Teniente Luis Candelaria se transformó en una sucursal de Abu Dhabi cuando aterrizó un Boeing 787-9 Dreamliner, un avión tan tecnológico que probablemente tenga un botón para comprar media provincia de Río Negro desde el asiento del capitán. El ilustre visitante no es otro que Mohamed bin Zayed Al Nahyan, quien aparentemente se cansó de las dunas y decidió que el aire de montaña es ideal para cerrar negocios que harían palidecer a cualquier inmobiliaria de barrio.
Mientras usted cuenta las monedas para pagar el aumento del ABL, estos muchachos llegan en contingentes privados con la sutil intención de adquirir «extensas superficies de tierras». La legisladora Magdalena Odarda ya puso el grito en el cielo —y el pedido de informes en el Ministerio— porque sospecha que esto no es precisamente una gira para probar chocolates en la calle Mitre. Lo curioso es que estas compras de hectáreas «estratégicas» coinciden justo con la zona donde llegarán buques de GNL. Es una carambola geopolítica tan perfecta que hasta Bill Gates envidiaría la logística. No se trata de una visita protocolar con intercambio de banderitas; es el viejo y conocido juego de «quién se queda con el sur», pero ahora con turbantes y tecnología de punta.
La ironía del asunto es que, según las versiones, estamos ante un «viaje privado». Claro, porque cuando uno es comandante supremo de las Fuerzas Armadas y dueño de un emirato, suele viajar de incógnito en un avión de 200 millones de dólares para ver si consigue un terrenito barato cerca del río. Odarda advierte que la Patagonia no es una zona liberada, pero parece que para el capital extranjero el cartel de «Se Vende» está escrito en árabe y con letras de neón. Entre la seguridad de fronteras y la soberanía nacional, los rionegrinos se preguntan si el próximo paso será cambiar el curanto por el hummus o si, directamente, habrá que pedir visa para ir a pescar al Limay. El nivel de opacidad es tal que ni los radares detectan si lo que aterrizó fue un estadista o un nuevo dueño del horizonte.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La legisladora provincial de Río Negro, Magdalena Odarda, formalizó un pedido de informes ante el Ministerio del Interior de la Nación debido a la creciente preocupación por la presencia de capitales provenientes de Emiratos Árabes Unidos en sectores estratégicos de la región patagónica. La medida surge tras el aterrizaje de dos aeronaves en San Carlos de Bariloche trasladando contingentes extranjeros, en coincidencia con la llegada del presidente emiratí, Mohamed bin Zayed Al Nahyan.
Arribo oficial y sospechas sobre adquisición de tierras
El mandatario árabe, quien ejerce como emir de Abu Dhabi y comandante supremo de las Fuerzas Armadas desde 2022, arribó al Aeropuerto Internacional Teniente Luis Candelaria a bordo de un Boeing 787-9 Dreamliner. Si bien el viaje fue calificado como una visita de carácter privado, fuentes cercanas a la legislatura provincial vinculan su presencia con negociaciones para la compra de extensas superficies de tierras en áreas sensibles de la provincia.
Odarda enfatizó que estas operaciones podrían estar alcanzadas por el régimen de seguridad de fronteras, lo que exige un control estricto por parte del Estado nacional. «Estamos frente a una situación que exige máxima transparencia y control del Estado. No se trata de una visita turística ni protocolar, sino de operaciones de adquisición de tierras en áreas sensibles», declaró la funcionaria, advirtiendo sobre el riesgo de que estas transacciones se realicen mediante estructuras jurídicas opacas para eludir los controles vigentes.
Energía y soberanía nacional
Un punto crítico de la denuncia radica en la coincidencia geográfica de estos intereses territoriales con el futuro desarrollo de proyectos energéticos, específicamente la llegada de buques vinculados al Gas Natural Licuado (GNL) a las costas de Río Negro. Según la legisladora, la convergencia entre la posesión de tierras, los recursos naturales y la presencia de capitales extranjeros de alto perfil representa una potencial vulneración a la soberanía y seguridad nacional.
«La Patagonia no es una zona liberada ni un territorio disponible para negociaciones opacas», sentenció Odarda, quien aseguró que se exigirán explicaciones detalladas sobre el origen y destino de los fondos invertidos. Hasta el momento, no existe una confirmación oficial sobre la cantidad exacta de hectáreas involucradas ni sobre los titulares registrales finales de los predios en cuestión, manteniendo el caso bajo una fuerte hermeticidad política y diplomática.
Parece que el verano en la Patagonia no solo atrae a mochileros con olor a sahumerio y porteños buscando «conectar con la naturaleza», sino también a emires con billeteras más grandes que el Lago Nahuel Huapi. El lunes, el Aeropuerto Internacional Teniente Luis Candelaria se transformó en una sucursal de Abu Dhabi cuando aterrizó un Boeing 787-9 Dreamliner, un avión tan tecnológico que probablemente tenga un botón para comprar media provincia de Río Negro desde el asiento del capitán. El ilustre visitante no es otro que Mohamed bin Zayed Al Nahyan, quien aparentemente se cansó de las dunas y decidió que el aire de montaña es ideal para cerrar negocios que harían palidecer a cualquier inmobiliaria de barrio.
Mientras usted cuenta las monedas para pagar el aumento del ABL, estos muchachos llegan en contingentes privados con la sutil intención de adquirir «extensas superficies de tierras». La legisladora Magdalena Odarda ya puso el grito en el cielo —y el pedido de informes en el Ministerio— porque sospecha que esto no es precisamente una gira para probar chocolates en la calle Mitre. Lo curioso es que estas compras de hectáreas «estratégicas» coinciden justo con la zona donde llegarán buques de GNL. Es una carambola geopolítica tan perfecta que hasta Bill Gates envidiaría la logística. No se trata de una visita protocolar con intercambio de banderitas; es el viejo y conocido juego de «quién se queda con el sur», pero ahora con turbantes y tecnología de punta.
La ironía del asunto es que, según las versiones, estamos ante un «viaje privado». Claro, porque cuando uno es comandante supremo de las Fuerzas Armadas y dueño de un emirato, suele viajar de incógnito en un avión de 200 millones de dólares para ver si consigue un terrenito barato cerca del río. Odarda advierte que la Patagonia no es una zona liberada, pero parece que para el capital extranjero el cartel de «Se Vende» está escrito en árabe y con letras de neón. Entre la seguridad de fronteras y la soberanía nacional, los rionegrinos se preguntan si el próximo paso será cambiar el curanto por el hummus o si, directamente, habrá que pedir visa para ir a pescar al Limay. El nivel de opacidad es tal que ni los radares detectan si lo que aterrizó fue un estadista o un nuevo dueño del horizonte.