Córdoba fue sede del 39º Encuentro Plurinacional durante el 10, 11 y 12 de octubre, con la participación de decenas de miles de mujeres, lesbianas, travestis, trans, bisexuales, intersexuales y personas no binarias provenientes de distintos puntos del país.

La convocatoria incluyó más de cien talleres, que en numerosos casos debieron desdoblarse por la cantidad de asistentes, además de asambleas, actividades culturales, encuentros políticos y movilizaciones en distintos puntos de la ciudad.

Entre las principales acciones se destacó una marcha contra los lesbicidios, travesticidios y transfemicidios, además de la movilización de cierre realizada el domingo.

Una convocatoria atravesada por reclamos políticos y sociales

Distintas organizaciones participantes utilizaron el Encuentro para plantear cuestionamientos al Gobierno nacional y reclamar medidas vinculadas con la violencia de género, las políticas públicas, las condiciones laborales, la educación, los conflictos ambientales y la criminalización de la protesta.

Desde sectores de izquierda también cuestionaron al gobierno provincial de Martín Llaryora por el funcionamiento del alumbrado público durante la marcha nocturna del domingo. Esa interpretación fue presentada por los organizadores como un intento de restar visibilidad a la movilización.

El Encuentro reunió a trabajadoras de escuelas, hospitales, universidades, fábricas, comercios, oficinas y organizaciones territoriales, además de estudiantes secundarias y universitarias, jubiladas, activistas de la diversidad sexual y familiares de víctimas de femicidios y crímenes de odio.

También participaron sectores vinculados con reclamos por vivienda, trabajadores de la salud, integrantes de fábricas y empresas atravesadas por conflictos laborales, docentes y estudiantes.

Pan y Rosas reclamó un paro nacional y coordinación de las luchas

Pan y Rosas, junto a los Comités por un partido de la nueva clase trabajadora, participó con una delegación integrada por militantes provenientes de la Quebrada, la Patagonia, el Litoral, la Cordillera, Buenos Aires y distintas ciudades de Córdoba.

Entre sus participantes hubo trabajadoras vinculadas con conflictos por vivienda, residentes de Salud, obreras de Georgalos, Astillero Río Santiago y el subte, integrantes de la comisión de mujeres de FATE, trabajadoras de fábricas recuperadas como Madygraf y de multinacionales como Kraft-Mondelez, además de docentes y estudiantes.

La organización sostuvo durante los talleres la necesidad de impulsar asambleas y mecanismos de coordinación entre sectores en conflicto, además de reclamar a las centrales sindicales un paro nacional y un plan de lucha que culmine en una huelga general.

En ese marco, planteó que la movilización prevista para el 15 de octubre por la derogación del DNU 70/23 funcione como una instancia para profundizar la articulación construida previamente entre distintos espacios sindicales y políticos.

La agrupación también participó de una columna independiente durante la marcha de cierre del Encuentro, junto con otras organizaciones y sectores del sindicalismo combativo.

Participación política y continuidad organizativa

Durante las jornadas también se realizó un acto con participación de Myriam Bregman, al que asistieron militantes y participantes del Encuentro.

Desde Pan y Rosas señalaron que los debates mantenidos durante los tres días permitieron establecer contactos con participantes interesadas en continuar coordinando acciones y organizar espacios políticos y sociales en escuelas, lugares de trabajo y distintas ciudades.

El Encuentro cerró con una movilización multitudinaria y con el objetivo, planteado por distintas organizaciones, de trasladar las discusiones desarrolladas en Córdoba hacia conflictos sindicales, estudiantiles y territoriales de todo el país.