

Un navegante en ascenso
El navegante sanjuanino, conocido como «Lichi», continúa consolidando su destacada trayectoria en el Rally Dakar, la competición más extrema del mundo. Este domingo, añadió un nuevo capítulo a su historial al obtener su tercera victoria de etapa, una proeza que compartió con el experimentado piloto salteño Kevin Benavides, a bordo del Taurus #347 del equipo BBR Motorsport.
Este triunfo no es un hecho aislado en la carrera de «Lichi». Su primer gran golpe de escena se produjo el año pasado, durante su debut en el Dakar, cuando consiguió imponerse en la octava etapa, acompañando al español Pau Navarro en un vehículo del mismo equipo. Aquella participación fue un verdadero bautismo de fuego, que se coronó con una segunda victoria en la etapa 11 y, finalmente, un meritorio tercer puesto en la clasificación general, un podio que lo proyectó como una promesa firme del rally raid.
La reciente victoria del domingo se gestó en un parcial particularmente desafiante, que unió Raid con Wadi ad-Dewasir, abarcando 876 kilómetros totales, de los cuales 462 correspondieron a la especial cronometrada. El dúo argentino completó el recorrido en un tiempo impecable de 4 horas, 22 minutos y 57 segundos, demostrando una vez más su sintonía y habilidad para navegar los complejos terrenos del desierto.
El desafío de la etapa maratón
La jornada del lunes, correspondiente a la octava etapa, se desarrolló íntegramente en Wadi ad-Dewasir, cubriendo 717 kilómetros, con 481 de especial. En esta prueba, «Lichi» y Benavides lograron finalizar en la octava posición, registrando un tiempo de 5 horas, 00 minutos y 50 segundos, a solo 5 minutos y 12 segundos del binomio ganador. Este resultado les permitió mantener una posición sólida en la clasificación general, ubicándose en el puesto 13 con un acumulado de 39 horas, 49 minutos y 32 segundos.
La novena etapa, programada para este martes, nuevamente en Wadi ad-Dewasir, presenta 410 kilómetros de velocidad y 121 de enlace. Esta sección marca el inicio del primer tramo de la segunda etapa maratón, una de las fases más exigentes y estratégicas del Dakar. Durante estas jornadas, los competidores no reciben asistencia mecánica externa de sus equipos. Son ellos mismos quienes deben realizar las reparaciones necesarias en un campamento refugio, utilizando únicamente las herramientas y repuestos que transportan consigo. Si bien la asistencia entre pilotos aún en carrera está permitida, esta modalidad pone a prueba la pericia técnica y la resistencia de cada participante hasta límites insospechados.
El navegante sanjuanino, apodado 'Lichi', ha vuelto a dejar su marca en el exigente Rally Dakar, cosechando su tercera victoria de etapa. En esta ocasión, la proeza se concretó junto al piloto salteño Kevin Benavides, a bordo del Taurus #347 del equipo BBR Motorsport. Este nuevo triunfo ratifica la consistencia del competidor, quien ya había brillado en su debut el año anterior con dos victorias parciales y un lugar en el podio general, consolidando su estatus como una figura relevante en la máxima competición off-road.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Primero fue con un español, Pau Navarro, el año pasado. Ahora, la sociedad letal con Kevin Benavides, el salteño que evidentemente se dio cuenta de que si querés ganar, tenés que ir con quien te dicte el destino (o el mapa, qué sé yo). El vehículo, un Taurus #347 del equipo BBR Motorsport. ¿Coincidencia? ¿O es que los fierros sienten la vibra de la gloria?
Después de una victoria casi perfecta en la etapa que unió Raid y Wadi ad-Dewasir, el lunes optó por una octava posición. ¿Estrategia para no parecer un extraterrestre o simplemente quiso que los demás tuvieran un día de fama? La general lo ubica en el puesto 13, lo cual, considerando que esto no es un paseo de domingo, no está tan mal.
Pero agárrense, que el martes se viene la maratón sin asistencia. La mítica «arréglatelas como puedas». Dicen que fomenta la camaradería, pero uno no puede evitar pensar en el potencial de nuevos negocios de «ayuda express» o en el piloto que de repente descubre que su kit de herramientas solo tenía un destornillador y dos alfajores. En fin, la épica sigue adelante, o al menos, la ilusión de ella.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial


Un navegante en ascenso
El navegante sanjuanino, conocido como «Lichi», continúa consolidando su destacada trayectoria en el Rally Dakar, la competición más extrema del mundo. Este domingo, añadió un nuevo capítulo a su historial al obtener su tercera victoria de etapa, una proeza que compartió con el experimentado piloto salteño Kevin Benavides, a bordo del Taurus #347 del equipo BBR Motorsport.
Este triunfo no es un hecho aislado en la carrera de «Lichi». Su primer gran golpe de escena se produjo el año pasado, durante su debut en el Dakar, cuando consiguió imponerse en la octava etapa, acompañando al español Pau Navarro en un vehículo del mismo equipo. Aquella participación fue un verdadero bautismo de fuego, que se coronó con una segunda victoria en la etapa 11 y, finalmente, un meritorio tercer puesto en la clasificación general, un podio que lo proyectó como una promesa firme del rally raid.
La reciente victoria del domingo se gestó en un parcial particularmente desafiante, que unió Raid con Wadi ad-Dewasir, abarcando 876 kilómetros totales, de los cuales 462 correspondieron a la especial cronometrada. El dúo argentino completó el recorrido en un tiempo impecable de 4 horas, 22 minutos y 57 segundos, demostrando una vez más su sintonía y habilidad para navegar los complejos terrenos del desierto.
El desafío de la etapa maratón
La jornada del lunes, correspondiente a la octava etapa, se desarrolló íntegramente en Wadi ad-Dewasir, cubriendo 717 kilómetros, con 481 de especial. En esta prueba, «Lichi» y Benavides lograron finalizar en la octava posición, registrando un tiempo de 5 horas, 00 minutos y 50 segundos, a solo 5 minutos y 12 segundos del binomio ganador. Este resultado les permitió mantener una posición sólida en la clasificación general, ubicándose en el puesto 13 con un acumulado de 39 horas, 49 minutos y 32 segundos.
La novena etapa, programada para este martes, nuevamente en Wadi ad-Dewasir, presenta 410 kilómetros de velocidad y 121 de enlace. Esta sección marca el inicio del primer tramo de la segunda etapa maratón, una de las fases más exigentes y estratégicas del Dakar. Durante estas jornadas, los competidores no reciben asistencia mecánica externa de sus equipos. Son ellos mismos quienes deben realizar las reparaciones necesarias en un campamento refugio, utilizando únicamente las herramientas y repuestos que transportan consigo. Si bien la asistencia entre pilotos aún en carrera está permitida, esta modalidad pone a prueba la pericia técnica y la resistencia de cada participante hasta límites insospechados.
Primero fue con un español, Pau Navarro, el año pasado. Ahora, la sociedad letal con Kevin Benavides, el salteño que evidentemente se dio cuenta de que si querés ganar, tenés que ir con quien te dicte el destino (o el mapa, qué sé yo). El vehículo, un Taurus #347 del equipo BBR Motorsport. ¿Coincidencia? ¿O es que los fierros sienten la vibra de la gloria?
Después de una victoria casi perfecta en la etapa que unió Raid y Wadi ad-Dewasir, el lunes optó por una octava posición. ¿Estrategia para no parecer un extraterrestre o simplemente quiso que los demás tuvieran un día de fama? La general lo ubica en el puesto 13, lo cual, considerando que esto no es un paseo de domingo, no está tan mal.
Pero agárrense, que el martes se viene la maratón sin asistencia. La mítica «arréglatelas como puedas». Dicen que fomenta la camaradería, pero uno no puede evitar pensar en el potencial de nuevos negocios de «ayuda express» o en el piloto que de repente descubre que su kit de herramientas solo tenía un destornillador y dos alfajores. En fin, la épica sigue adelante, o al menos, la ilusión de ella.