Matías Perelló, el delantero de Central Córdoba, en una charla íntima con , cuenta su historia de vida, desde una infancia difícil en un barrio complicado hasta la consagración en la Copa Argentina y el sueño de jugar la Libertadores. Un ejemplo de perseverancia y la prueba de que con esfuerzo, «al final hay recompensa».
La "furia ferroviaria" se prepara para la Copa. Matías Perelló, el delantero de Central Córdoba que supo gambetear la adversidad, habló en exclusiva con . En una charla a corazón abierto, contó su historia de vida, marcada por la superación y el sueño cumplido de jugar la Copa Libertadores. Una nota que te va a dejar pensando en que "el Diego" estaría orgulloso de pibes como este.
Del barrio a la gloria: la historia de Matías Perelló
“El fútbol siempre fue mi escape”, arrancó Perelló, con la sinceridad de quien sabe lo que es pelearla de abajo. Con 23 años, el delantero del Ferroviario ya tiene más batallas ganadas que muchos en una vida entera. Criado en los barrios bravos de Santiago del Estero, donde la pelota era el único refugio, Perelló supo gambetear la pobreza y las dificultades para llegar a la cima.
“Mi infancia no fue fácil. Vivíamos en Barrio Norte, pasamos muchas situaciones complicadas, incluso nos quemaron la casa cuando era chico", confesó el delantero, recordando esos momentos que lo forjaron como persona y como jugador. Desde pibe, pateando en los potreros de tierra, se imaginaba con la camiseta de la Selección, emulando a sus ídolos. Empezó en Remedios de Escalada de San Lorenzo, pasó por PSM Fútbol y en 2018 su vida dio un giro de 180 grados. "Yo sólo sabía que era delantero y corría para adelante”, dijo, con la simpleza de un tipo que va al frente sin vueltas, como el "Burrito" Ortega en sus mejores épocas.
"No fue fácil crecer en ese contexto. No iba a la escuela y lo único que me hacía sentir bien era jugar", recordó. El fútbol fue su cable a tierra, su forma de escapar de la realidad. “Nunca imaginé estar donde estoy hoy. Para mí jugar en el barrio ya era un logro", confesó Perelló, demostrando que la humildad es una de sus mayores virtudes.
Argentinos Juniors: la universidad del fútbol
A los 18 años, Perelló llegó a Argentinos Juniors, el semillero del fútbol argentino. “Llegué en 2019 para jugar en la Quinta División. Al principio me costó muchísimo, pero Cristian Zermatten fue clave”, reconoció. Zermatten, como un "Menotti" de las inferiores, lo moldeó, le enseñó a pensar el juego, a moverse en la cancha. “Me enseñó a jugar por afuera, a aprovechar mi velocidad", explicó Perelló. En menos de un año, debutó en Primera, jugó la Sudamericana y ahora se prepara para la Libertadores. Un ascenso meteórico, como el de Messi en el Barcelona.
El sueño de la Copa Libertadores: ¿misión imposible?
Central Córdoba, el equipo que supo levantarse de las cenizas, se prepara para su debut en la Copa Libertadores. De pelear el descenso a codearse con los grandes del continente. "Estamos bien, tranquilos, pero con muchas ganas de demostrar", aseguró Perelló. "Si bien salimos campeones, somos un equipo que entró por la ventana, conscientes de que muchos nos ven como un equipo chico. Pero queremos demostrar que estamos a la altura".
"Que vengan a jugar acá, en Santiago mandamos nosotros", desafió Perelló, con la seguridad de quien juega de local. "Es la primera vez del club en una competencia internacional. Todos queremos jugar, queremos salir a ganar". Sobre Omar De Felippe, su técnico, Perelló destacó su experiencia y su capacidad para guiar al equipo: "Es un gran técnico, con mucha experiencia. Desde el primer día me habló y me mostró cómo podía aportarle al equipo".
La espina de la Copa Argentina
La eliminación temprana en la Copa Argentina, tras la consagración del año anterior, dejó un sabor amargo en el plantel. "Fue duro. Éramos los campeones y perder así, por un descuido, nos dio mucha impotencia", reconoció Perelló. Pero el fútbol da revancha, y la Libertadores es la oportunidad perfecta para demostrar que Central Córdoba está para grandes cosas. Como diría Mostaza Merlo: "Paso a paso". Por Bruno Astudillo –