
<div class="semiton-wrapper" data-texto="San Juan, la provincia que se rebela contra el hambre (a su manera), ha desplegado una titánica epopeya culinaria en sus escuelas. Parece que en 2025, el Estado descubrió que los estudiantes necesitan algo más que aire para aprender. ¡Sorpresa! Más de 160.000 chicos y chicas ‘accedieron’ —palabra clave, no sea que pensemos que la comida les llegó por arte de magia— a un ‘refuerzo alimentario’ a través de comedores y servicios nutricionales. Como si fuera un dato menor, la ministra de Educación, Silvia Fuentes, nos iluminó con una frase que debería ser esculpida en piedra: ‘Cuando el Estado trabaja en equipo, los resultados se ven en la vida cotidiana de los chicos’. Es decir, que si no hay trabajo en equipo, los resultados se ven, pero en la panza vacía. Una revelación digna de un Premio Nobel a la obviedad gubernamental.
La épica de la cuchara se repartió así: unos privilegiados 30.000 alumnos tuvieron la experiencia completa del ‘comedor escolar’. Los otros 130.000, un peldaño más abajo en la jerarquía gastronómica, recibieron ‘servicio nutricional’, lo que en lenguaje llano significa desayunos y meriendas. Vaya, un tentempié estratégico para que no se desmayen de camino al aula.
Todo esto, bajo el pomposo ‘dispositivo’ (no le decimos programa, que es muy de pueblo) ‘Desayunos y Meriendas para Establecimientos Educativos’. Alcanzó, ¡oh sorpresa!, 1.050 escuelas de los 19 departamentos. Y lo más importante: con fondos íntegramente provinciales. Para que no haya dudas de quién paga la cuenta y, por ende, quién se lleva los laureles. No queremos que ninguna provincia vecina venga a atribuirse el mérito de alimentar a nuestros futuros próceres.
La logística, una coreografía burocrática digna del Cirque du Soleil: el Ministerio de Familia y Desarrollo Humano, a través de su Dirección de Emergencias y Políticas Alimentarias (porque el hambre, claro, es siempre una emergencia), proveyó la materia prima. El Ministerio de Educación, cual anfitrión impecable, garantizó que hubiera cocinas, sillas y personal para que los chicos no tuvieran que comer parados o, peor aún, que no hubiera dónde preparar la milanesa.
Pero no todo fue un desastre predecible. ¡Hubo ‘mejoras sustanciales’ en 2025! Se amplió la cobertura de 918 a 1.050 escuelas, lo que nos hace preguntarnos qué comían los chicos de las 132 escuelas ‘nuevas’ antes. Se incorporaron 18 productos alimenticios diferentes (¡18! Un buffet de lujo comparado con la monotonía del pasado) y, atención, se priorizaron ‘primeras marcas’. Para que el sándwich de jamón no sea uno cualquiera, sino uno con pedigree. Y el toque de modernidad: dietas adaptadas para celíacos y diabéticos, con una entrega a las familias que casi parece una operación secreta para evitar la ‘contaminación cruzada’. En fin, que se agradece que la comida no mate a los chicos.
Y para que la alegría no decaiga, este ‘esquema’ (porque llamarlo ‘política de Estado’ sería demasiado compromiso) se sostendrá durante el ciclo lectivo 2026. Al menos hasta marzo, que es cuando arranca. Después, ya veremos qué nuevo ‘dispositivo’ inventan para que la población escolar no se alimente de promesas."
Un esfuerzo interministerial por la nutrición escolar
Durante el ciclo lectivo 2025, el Gobierno de San Juan, a través de una articulación estratégica entre el Ministerio de Educación y el Ministerio de Familia y Desarrollo Humano, garantizó el acceso a servicios de comedores escolares y asistencia nutricional a más de 160.000 estudiantes en toda la provincia. Esta política pública tuvo como objetivo primordial asegurar un refuerzo alimentario sostenido para niños y adolescentes en los establecimientos educativos, contribuyendo directamente a la mejora de sus condiciones de aprendizaje y bienestar.
De la cifra total de beneficiarios, 30.000 alumnos recibieron asistencia directa en los comedores escolares, mientras que otros 130.000 estudiantes accedieron a un servicio nutricional complementario, que proveyó desayunos y meriendas en escuelas de diversos niveles y modalidades educativas. La ministra de Educación, Silvia Fuentes, destacó la importancia de esta coordinación interministerial: «Cuando el Estado trabaja en equipo, los resultados se ven en la vida cotidiana de los chicos. La articulación interministerial es la que hizo posible que miles de estudiantes tuvieran su desayuno, su merienda o su comida todos los días, y que pudieran aprender en mejores condiciones», afirmó.
Ampliación y mejora de los servicios
El programa central de esta iniciativa, denominado «Desayunos y Meriendas para Establecimientos Educativos», alcanzó en 2025 un total de 1.050 escuelas distribuidas en los 19 departamentos sanjuaninos. Diariamente, se distribuyeron más de 160.000 raciones, financiadas íntegramente con fondos provinciales, evidenciando el compromiso del Estado local. La cobertura fue amplia, incluyendo instituciones de jornada simple, jornada completa con comedor, escuelas albergue, de educación especial y horario extendido, extendiéndose incluso a zonas de difícil acceso y escuelas de frontera.
La implementación del servicio implicó una división de responsabilidades clara: la provisión de los alimentos estuvo a cargo del Ministerio de Familia y Desarrollo Humano, gestionada a través de la Dirección de Emergencias y Políticas Alimentarias. Por su parte, el Ministerio de Educación aseguró el correcto funcionamiento del servicio dentro de las instituciones, proveyendo equipamiento de cocina, mobiliario adecuado, habilitando los espacios necesarios y disponiendo del personal clave para la logística diaria.
Además, el ciclo 2025 introdujo mejoras sustanciales en la calidad y el alcance del programa. Se amplió la cobertura de 918 a 1.050 escuelas, se incorporaron 18 productos alimenticios diferentes para enriquecer la dieta y se priorizó la inclusión de alimentos de primeras marcas. Asimismo, se optimizaron los recursos destinados, logrando una mayor eficiencia respecto al esquema previo. Un punto destacable fue la implementación de dietas adaptadas para estudiantes con necesidades específicas, como celiaquía y diabetes. Estas dietas se realizaron bajo estricta supervisión nutricional y su entrega se efectuó directamente a las familias para prevenir cualquier riesgo de contaminación cruzada.
La continuidad de esta política de asistencia alimentaria está confirmada para el ciclo lectivo 2026, que comenzará en el mes de marzo, reafirmando el compromiso provincial con la nutrición y educación de sus jóvenes.
Durante el ciclo lectivo 2025, más de 160.000 estudiantes de la provincia de San Juan accedieron a un refuerzo alimentario esencial a través de los programas de comedores escolares y servicios nutricionales. Esta iniciativa, impulsada conjuntamente por el Ministerio de Educación y el Ministerio de Familia y Desarrollo Humano, garantizó desayunos, meriendas y almuerzos para niños y adolescentes en 1.050 establecimientos educativos distribuidos en los 19 departamentos. La política, financiada íntegramente con fondos provinciales, no solo amplió la cobertura y la variedad de productos, sino que también implementó dietas especializadas para alumnos con celiaquía y diabetes, previendo su continuidad para el ciclo 2026.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial

<div class="semiton-wrapper" data-texto="San Juan, la provincia que se rebela contra el hambre (a su manera), ha desplegado una titánica epopeya culinaria en sus escuelas. Parece que en 2025, el Estado descubrió que los estudiantes necesitan algo más que aire para aprender. ¡Sorpresa! Más de 160.000 chicos y chicas ‘accedieron’ —palabra clave, no sea que pensemos que la comida les llegó por arte de magia— a un ‘refuerzo alimentario’ a través de comedores y servicios nutricionales. Como si fuera un dato menor, la ministra de Educación, Silvia Fuentes, nos iluminó con una frase que debería ser esculpida en piedra: ‘Cuando el Estado trabaja en equipo, los resultados se ven en la vida cotidiana de los chicos’. Es decir, que si no hay trabajo en equipo, los resultados se ven, pero en la panza vacía. Una revelación digna de un Premio Nobel a la obviedad gubernamental.
La épica de la cuchara se repartió así: unos privilegiados 30.000 alumnos tuvieron la experiencia completa del ‘comedor escolar’. Los otros 130.000, un peldaño más abajo en la jerarquía gastronómica, recibieron ‘servicio nutricional’, lo que en lenguaje llano significa desayunos y meriendas. Vaya, un tentempié estratégico para que no se desmayen de camino al aula.
Todo esto, bajo el pomposo ‘dispositivo’ (no le decimos programa, que es muy de pueblo) ‘Desayunos y Meriendas para Establecimientos Educativos’. Alcanzó, ¡oh sorpresa!, 1.050 escuelas de los 19 departamentos. Y lo más importante: con fondos íntegramente provinciales. Para que no haya dudas de quién paga la cuenta y, por ende, quién se lleva los laureles. No queremos que ninguna provincia vecina venga a atribuirse el mérito de alimentar a nuestros futuros próceres.
La logística, una coreografía burocrática digna del Cirque du Soleil: el Ministerio de Familia y Desarrollo Humano, a través de su Dirección de Emergencias y Políticas Alimentarias (porque el hambre, claro, es siempre una emergencia), proveyó la materia prima. El Ministerio de Educación, cual anfitrión impecable, garantizó que hubiera cocinas, sillas y personal para que los chicos no tuvieran que comer parados o, peor aún, que no hubiera dónde preparar la milanesa.
Pero no todo fue un desastre predecible. ¡Hubo ‘mejoras sustanciales’ en 2025! Se amplió la cobertura de 918 a 1.050 escuelas, lo que nos hace preguntarnos qué comían los chicos de las 132 escuelas ‘nuevas’ antes. Se incorporaron 18 productos alimenticios diferentes (¡18! Un buffet de lujo comparado con la monotonía del pasado) y, atención, se priorizaron ‘primeras marcas’. Para que el sándwich de jamón no sea uno cualquiera, sino uno con pedigree. Y el toque de modernidad: dietas adaptadas para celíacos y diabéticos, con una entrega a las familias que casi parece una operación secreta para evitar la ‘contaminación cruzada’. En fin, que se agradece que la comida no mate a los chicos.
Y para que la alegría no decaiga, este ‘esquema’ (porque llamarlo ‘política de Estado’ sería demasiado compromiso) se sostendrá durante el ciclo lectivo 2026. Al menos hasta marzo, que es cuando arranca. Después, ya veremos qué nuevo ‘dispositivo’ inventan para que la población escolar no se alimente de promesas."
Un esfuerzo interministerial por la nutrición escolar
Durante el ciclo lectivo 2025, el Gobierno de San Juan, a través de una articulación estratégica entre el Ministerio de Educación y el Ministerio de Familia y Desarrollo Humano, garantizó el acceso a servicios de comedores escolares y asistencia nutricional a más de 160.000 estudiantes en toda la provincia. Esta política pública tuvo como objetivo primordial asegurar un refuerzo alimentario sostenido para niños y adolescentes en los establecimientos educativos, contribuyendo directamente a la mejora de sus condiciones de aprendizaje y bienestar.
De la cifra total de beneficiarios, 30.000 alumnos recibieron asistencia directa en los comedores escolares, mientras que otros 130.000 estudiantes accedieron a un servicio nutricional complementario, que proveyó desayunos y meriendas en escuelas de diversos niveles y modalidades educativas. La ministra de Educación, Silvia Fuentes, destacó la importancia de esta coordinación interministerial: «Cuando el Estado trabaja en equipo, los resultados se ven en la vida cotidiana de los chicos. La articulación interministerial es la que hizo posible que miles de estudiantes tuvieran su desayuno, su merienda o su comida todos los días, y que pudieran aprender en mejores condiciones», afirmó.
Ampliación y mejora de los servicios
El programa central de esta iniciativa, denominado «Desayunos y Meriendas para Establecimientos Educativos», alcanzó en 2025 un total de 1.050 escuelas distribuidas en los 19 departamentos sanjuaninos. Diariamente, se distribuyeron más de 160.000 raciones, financiadas íntegramente con fondos provinciales, evidenciando el compromiso del Estado local. La cobertura fue amplia, incluyendo instituciones de jornada simple, jornada completa con comedor, escuelas albergue, de educación especial y horario extendido, extendiéndose incluso a zonas de difícil acceso y escuelas de frontera.
La implementación del servicio implicó una división de responsabilidades clara: la provisión de los alimentos estuvo a cargo del Ministerio de Familia y Desarrollo Humano, gestionada a través de la Dirección de Emergencias y Políticas Alimentarias. Por su parte, el Ministerio de Educación aseguró el correcto funcionamiento del servicio dentro de las instituciones, proveyendo equipamiento de cocina, mobiliario adecuado, habilitando los espacios necesarios y disponiendo del personal clave para la logística diaria.
Además, el ciclo 2025 introdujo mejoras sustanciales en la calidad y el alcance del programa. Se amplió la cobertura de 918 a 1.050 escuelas, se incorporaron 18 productos alimenticios diferentes para enriquecer la dieta y se priorizó la inclusión de alimentos de primeras marcas. Asimismo, se optimizaron los recursos destinados, logrando una mayor eficiencia respecto al esquema previo. Un punto destacable fue la implementación de dietas adaptadas para estudiantes con necesidades específicas, como celiaquía y diabetes. Estas dietas se realizaron bajo estricta supervisión nutricional y su entrega se efectuó directamente a las familias para prevenir cualquier riesgo de contaminación cruzada.
La continuidad de esta política de asistencia alimentaria está confirmada para el ciclo lectivo 2026, que comenzará en el mes de marzo, reafirmando el compromiso provincial con la nutrición y educación de sus jóvenes.