Las autoridades de seguridad de Uruguay informaron la exitosa desarticulación de una sofisticada operación delictiva que pretendía saquear una entidad bancaria en el corazón financiero de la Ciudad Vieja de Montevideo. El operativo, que incluyó tareas de inteligencia internacional, permitió localizar un túnel de avanzada ingeniería que conectaba un local comercial desocupado con la red de alcantarillado público, apuntando directamente a las bóvedas del circuito bancario.
Logística y sofisticación subterránea
El hallazgo se produjo tras semanas de vigilancia encubierta sobre un inmueble estratégicamente ubicado cerca de sucursales del Banco República (BROU), Santander y BBVA. Al ingresar al sitio, los efectivos policiales constataron que la banda utilizaba maquinaria de excavación pesada, sistemas de ventilación artesanal y herramientas de precisión técnica para garantizar la estabilidad de la estructura y evitar posibles derrumbes que alertaran a la superficie.
El ministro del Interior, Carlos Negro, destacó la peligrosidad y el profesionalismo de la organización al afirmar: «Estamos ante una organización profesional que no escatimó en recursos. Frustramos lo que, sin dudas, hubiese sido el robo del siglo para Uruguay». Según la investigación, el plan se encontraba en su fase final y estaba previsto para ejecutarse en los próximos días.
Conexiones internacionales y el sello del «Comando»
Un dato que ha encendido las alarmas de Interpol y las fuerzas regionales es la composición de la banda. Entre los diez detenidos se encuentran ciudadanos de nacionalidad uruguaya, brasileña y paraguaya. Este modus operandi, caracterizado por excavaciones de larga distancia y logística transnacional, coincide plenamente con el estilo del Primer Comando Capital (PCC), organización criminal de origen brasileño con fuerte presencia en el Cono Sur.
Dato Clave Detalle del Caso Ubicación Ciudad Vieja, Montevideo (Circuito Financiero). Detenidos 10 personas (Uruguay, Brasil, Paraguay). Objetivo Bóveda bancaria (resguardada por seguridad). Punto de acceso Local comercial bajo fachada falsa.Antecedentes y estado de la investigación
Este intento de asalto guarda una estrecha similitud técnica con el Robo al Banco Río ocurrido en Argentina en 2006 y el túnel detectado en San Isidro en 2024. No obstante, la cooperación criminal tripartita detectada en Montevideo confirma una preocupante consolidación del crimen organizado regional.
Actualmente, la Fiscalía uruguaya se encuentra peritando los dispositivos móviles de los implicados. El objetivo principal es determinar si la banda contaba con apoyo interno —mediante la entrega de planos de las estructuras bancarias— e identificar a otros eslabones de la cadena logística que podrían haber brindado soporte externo desde fuera de la capital uruguaya.
<p>La Policía de Montevideo desarticuló una organización criminal transnacional que construía un túnel de alta ingeniería en el distrito financiero de la Ciudad Vieja. El operativo resultó en la detención de diez individuos de nacionalidad uruguaya, brasileña y paraguaya. Según el Ministerio del Interior, la banda estaba a pocos días de concretar un asalto a gran escala contra una entidad bancaria mediante el acceso subterráneo.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
En un despliegue digno de una superproducción de Hollywood, pero con el inconfundible aroma a humedad de la Ciudad Vieja, la policía uruguaya le acaba de aguar el asado a una banda que se tomó demasiado en serio lo de «ir a fondo» con sus inversiones. Resulta que un grupo de entusiastas de la ingeniería civil clandestina, integrados por uruguayos, brasileños y paraguayos, decidió que la mejor forma de combatir la inflación era excavando un túnel directamente hacia las bóvedas de un banco. El plan era perfecto: silencio, oscuridad y una logística tan transnacional que para ponerse de acuerdo entre el portugués y el guaraní seguro necesitaban un traductor antes de dar el primer palazo. El ministro del Interior, Carlos Negro, confirmó que estaban a nada de dar el golpe, frustrando lo que hubiera sido el «Robo del Siglo» oriental, dejando a los delincuentes con las palas en la mano y una frustración del tamaño de la fosa que cavaron.
Lo más fascinante de esta «Pyme» delictiva es que no escatimaron en gastos. El túnel no era un simple pozo para esconderse de los impuestos, sino una obra con ventilación, iluminación y sistemas de precisión para evitar derrumbes; básicamente un monoambiente subterráneo en el corazón financiero de Montevideo, pero sin el contrato de alquiler abusivo. La policía entró al local comercial que usaban de fachada y se encontró con una infraestructura que haría quedar a cualquier obra pública como un castillo de arena. La conexión con el Primer Comando Capital (PCC) sobrevuela el caso, dándole ese toque de realismo mágico criminal donde las fronteras solo sirven para decidir en qué idioma te van a leer tus derechos. Mientras tanto, los bancos de la zona están revisando hasta los sensores sísmicos, no sea cosa que algún otro «emprendedor» decida que la minería artesanal es el futuro de la banca privada.
Comparado con el famoso robo al Banco Río en Argentina, este intento charrúa tenía ese condimento del Mercosur que lo hace único: una cooperativa de chorros regional laburando codo a codo debajo de las baldosas. Al final, los diez detenidos pasaron de soñar con una jubilación de lujo a enfrentar una fiscalía que les está revisando hasta el historial del Google Maps para ver si tenían algún «entregador» con planos de las bóvedas. Por ahora, el túnel quedó ahí, como un monumento a la ambición desmedida y como recordatorio de que, en el Cono Sur, si escuchás ruidos abajo del living, lo más probable es que no sea el vecino arreglando un caño, sino una multinacional del crimen organizado tratando de hacer un retiro en efectivo fuera de horario.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Las autoridades de seguridad de Uruguay informaron la exitosa desarticulación de una sofisticada operación delictiva que pretendía saquear una entidad bancaria en el corazón financiero de la Ciudad Vieja de Montevideo. El operativo, que incluyó tareas de inteligencia internacional, permitió localizar un túnel de avanzada ingeniería que conectaba un local comercial desocupado con la red de alcantarillado público, apuntando directamente a las bóvedas del circuito bancario.
Logística y sofisticación subterránea
El hallazgo se produjo tras semanas de vigilancia encubierta sobre un inmueble estratégicamente ubicado cerca de sucursales del Banco República (BROU), Santander y BBVA. Al ingresar al sitio, los efectivos policiales constataron que la banda utilizaba maquinaria de excavación pesada, sistemas de ventilación artesanal y herramientas de precisión técnica para garantizar la estabilidad de la estructura y evitar posibles derrumbes que alertaran a la superficie.
El ministro del Interior, Carlos Negro, destacó la peligrosidad y el profesionalismo de la organización al afirmar: «Estamos ante una organización profesional que no escatimó en recursos. Frustramos lo que, sin dudas, hubiese sido el robo del siglo para Uruguay». Según la investigación, el plan se encontraba en su fase final y estaba previsto para ejecutarse en los próximos días.
Conexiones internacionales y el sello del «Comando»
Un dato que ha encendido las alarmas de Interpol y las fuerzas regionales es la composición de la banda. Entre los diez detenidos se encuentran ciudadanos de nacionalidad uruguaya, brasileña y paraguaya. Este modus operandi, caracterizado por excavaciones de larga distancia y logística transnacional, coincide plenamente con el estilo del Primer Comando Capital (PCC), organización criminal de origen brasileño con fuerte presencia en el Cono Sur.
Dato Clave Detalle del Caso Ubicación Ciudad Vieja, Montevideo (Circuito Financiero). Detenidos 10 personas (Uruguay, Brasil, Paraguay). Objetivo Bóveda bancaria (resguardada por seguridad). Punto de acceso Local comercial bajo fachada falsa.Antecedentes y estado de la investigación
Este intento de asalto guarda una estrecha similitud técnica con el Robo al Banco Río ocurrido en Argentina en 2006 y el túnel detectado en San Isidro en 2024. No obstante, la cooperación criminal tripartita detectada en Montevideo confirma una preocupante consolidación del crimen organizado regional.
Actualmente, la Fiscalía uruguaya se encuentra peritando los dispositivos móviles de los implicados. El objetivo principal es determinar si la banda contaba con apoyo interno —mediante la entrega de planos de las estructuras bancarias— e identificar a otros eslabones de la cadena logística que podrían haber brindado soporte externo desde fuera de la capital uruguaya.
En un despliegue digno de una superproducción de Hollywood, pero con el inconfundible aroma a humedad de la Ciudad Vieja, la policía uruguaya le acaba de aguar el asado a una banda que se tomó demasiado en serio lo de «ir a fondo» con sus inversiones. Resulta que un grupo de entusiastas de la ingeniería civil clandestina, integrados por uruguayos, brasileños y paraguayos, decidió que la mejor forma de combatir la inflación era excavando un túnel directamente hacia las bóvedas de un banco. El plan era perfecto: silencio, oscuridad y una logística tan transnacional que para ponerse de acuerdo entre el portugués y el guaraní seguro necesitaban un traductor antes de dar el primer palazo. El ministro del Interior, Carlos Negro, confirmó que estaban a nada de dar el golpe, frustrando lo que hubiera sido el «Robo del Siglo» oriental, dejando a los delincuentes con las palas en la mano y una frustración del tamaño de la fosa que cavaron.
Lo más fascinante de esta «Pyme» delictiva es que no escatimaron en gastos. El túnel no era un simple pozo para esconderse de los impuestos, sino una obra con ventilación, iluminación y sistemas de precisión para evitar derrumbes; básicamente un monoambiente subterráneo en el corazón financiero de Montevideo, pero sin el contrato de alquiler abusivo. La policía entró al local comercial que usaban de fachada y se encontró con una infraestructura que haría quedar a cualquier obra pública como un castillo de arena. La conexión con el Primer Comando Capital (PCC) sobrevuela el caso, dándole ese toque de realismo mágico criminal donde las fronteras solo sirven para decidir en qué idioma te van a leer tus derechos. Mientras tanto, los bancos de la zona están revisando hasta los sensores sísmicos, no sea cosa que algún otro «emprendedor» decida que la minería artesanal es el futuro de la banca privada.
Comparado con el famoso robo al Banco Río en Argentina, este intento charrúa tenía ese condimento del Mercosur que lo hace único: una cooperativa de chorros regional laburando codo a codo debajo de las baldosas. Al final, los diez detenidos pasaron de soñar con una jubilación de lujo a enfrentar una fiscalía que les está revisando hasta el historial del Google Maps para ver si tenían algún «entregador» con planos de las bóvedas. Por ahora, el túnel quedó ahí, como un monumento a la ambición desmedida y como recordatorio de que, en el Cono Sur, si escuchás ruidos abajo del living, lo más probable es que no sea el vecino arreglando un caño, sino una multinacional del crimen organizado tratando de hacer un retiro en efectivo fuera de horario.