Alerta espacial: Cayó el segundo meteorito en menos de 72 horas en Estados Unidos

Redacción Cuyo News
6 min

La actividad astronómica en Norteamérica ha alcanzado niveles inusuales tras confirmarse la explosión de un segundo bólido en menos de tres días. El evento más reciente ocurrió «poco antes de las 4:40 p. m. (hora central), el 21 de marzo de 2026», sobre la ciudad de Houston, Texas. El estallido fue de tal magnitud que el satélite GOES East logró detectar el destello térmico desde la órbita terrestre, mientras que en superficie se percibió un estruendo sónico que alarmó a los residentes del norte y noroeste de la metrópoli.

Trayectoria y búsqueda de restos

De acuerdo con los datos analizados por la American Meteor Society, el objeto ingresó a la atmósfera cerca de la localidad de Magnolia y mantuvo una trayectoria hacia Monroe antes de desintegrarse por completo. A pesar de la potencia de la onda de choque, los equipos de emergencia, incluyendo el departamento de bomberos de Brenham, informaron que «no se encontraron evidencias de explosión en tierra» tras inspeccionar las posibles zonas de impacto. Hasta el momento, el balance oficial no indica heridos ni daños en infraestructuras civiles.

Un mercado millonario en el espacio

La posibilidad de hallar fragmentos ha generado una gran expectativa debido al elevado valor de mercado que poseen estos objetos. «El valor de los meteoritos en la Tierra puede variar muchísimo según su tipo, rareza y composición», explican los especialistas. Mientras que las condritas comunes se tasan entre 0,50 y 5 dólares por gramo, las piezas de origen lunar o marciano pueden superar los 10.000 dólares por gramo. Esto implica que un pequeño fragmento recuperado en las inmediaciones de Monroe podría representar una fortuna para los coleccionistas y centros de investigación científica.

Antecedentes inmediatos: El caso Cleveland

Este suceso se suma al registrado el pasado 19 de marzo en Cleveland, donde un meteorito de grandes dimensiones se desintegró sobre el cielo de Ohio. En aquella oportunidad, el estruendo fue tan severo que «muchos salieron de sus casas para averiguar qué había ocurrido, debido a la potencia del sonido». La repetición de estos eventos en un lapso inferior a las 72 horas ha captado la atención de las agencias espaciales, que continúan recopilando datos para determinar si existe una relación entre ambos fragmentos o si se trata de eventos independientes de origen fortuito.

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